Compartir

ejecentral

526675_farc

El presidente Juan Manuel Santos suspendió las conversaciones de paz con las FARC, después de que un general del ejército fuera capturado presuntamente por los rebeldes.

En La Habana, un vocero de la guerrilla que participa en la mesa de conversaciones dijo que investigan la situación, pero rechazaron ofrecer un comentario al respecto. La delegación de las FARC convocó a una rueda de prensa el martes por la mañana.

El general Rubén Darío Alzate, un soldado profesional y una abogada fueron interceptados el domingo por hombres armados cuando viajaban en una embarcación de alta velocidad por un río de Quibdó, en el departamento de Chocó y a unos 310 kilómetros al oeste de Bogotá.

Un cuarto soldado logró escapar e informó que los responsables son integrantes del frente 34 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Se trata de la primera ocasión durante el conflicto armado que tiene medio siglo de duración que los rebeldes capturan a un general, dijo el analista León Valencia, quien tiene un centro de estudios sobre la guerra nacional.

Santos dijo que la captura es «totalmente inaceptable» y ordenó a los delegados de paz del gobierno que no viajaran el lunes a Cuba para una nueva ronda de conversaciones y esperar a que Alzate, de 55 años, y las otras personas fueran liberados.

«Responsabilizamos a las FARC de la vida y la seguridad de estas tres personas» dijo el mandatario y pidió que sean liberadas «cuanto antes».

Aunque Santos culpó a las FARC de la desaparición del general, también pidió que se informe por qué Alzate, con 31 años de servicio militar supuestamente infringió las normas castrenses y viajó a la peligrosa zona vestido de civil sin guardaespaldas.

El frente 34 de las FARC, al que se le responsabiliza de la retención de Alzate, es señalado de incumplir los ceses de fuego ordenados por la comandancia de la guerrilla, conocida como Secretariado, durante los últimos dos años en épocas de elecciones y festividades de fin de año, afirmó Valencia.

Ese frente hace parte del Bloque Occidental, cuyo comandante es alias Pablo Catatumbo, miembro de la delegación rebelde que negocia en La Habana con el gobierno desde noviembre de 2012.

Las FARC capturaron recientemente a dos soldados tras combates en el noreste del país y se les acusa de matar a dos miembros de una tribu indígena que se enfrentaron a rebeldes que colgaban carteles a favor de las FARC.

Líderes políticos consultados por AP coincidieron en que de retomarse las negociaciones con las FARC las condiciones para el diálogo deben replantearse.

El presidente Santos «se ha tardado en anunciar la reingeniería del proceso de paz. Urge un cambio de rumbo. Las FARC deben frenar los ataques contra la población, el reclutamiento de menores y la siembra de minas antipersona», consideró Camilo Gómez, comisionado de paz durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002).

Para el senador opositor José Obdulio Gaviria, si se libera a Alzate «el proceso debe retomarse pero se le debe exigir a las FARC cesar actividades criminales, que se concentren en sitios geográficamente definibles y se pacte agenda no política, sino que pase por la desmovilización y reinserción inmediata», sostuvo.

Roy Barreras, de la Comisión de Paz del Congreso, dijo que la paz atraviesa por «la hora más difícil», pero se mostró confiado en que «las FARC liberarán en las próximas horas al general y a sus acompañantes, porque ellos (los rebeldes) no van a echar a perder esta oportunidad histórica de alcanzar la paz».

El caso de Alzate hace recordar que la entonces candidata a la presidencia Íngrid Betancourt fue secuestrada en febrero de 2002 por las FARC cuando se dirigía, sin atender las recomendaciones de las autoridades, a la zona de distinción establecida por Pastrana para los diálogos.

Cuando los rebeldes detuvieron a Betancourt y a su asesora Clara Rojas desconocían quiénes eran y el valor político de ambas. Betancourt fue rescatada por el ejército en una operación en julio de 2008. Al principio de ese mismo año, Rojas había sido liberada por las FARC, tras la intermediación del fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, dijo el domingo que entró en contacto con la Cruz Roja Internacional para que participara en la eventual liberación de los rehenes.

Alzate es comandante de Fuerza de Tarea Titán, un grupo formado por 2.500 elementos del ejército y la marina cuya misión es combatir a los rebeldes y narcotraficantes en las zonas selváticas y remotas que rodean a Quibdó.

Compartir