“Si hay una cosa que debería ser obligatoria, es la esperanza”

28 de Febrero de 2026

“Si hay una cosa que debería ser obligatoria, es la esperanza”

En la frontera entre Francia y España los comerciantes están al límite de la resistencia ante la nueva cuarentena, si no pasa pronto será catastrófico

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Foto: AFP

Unas horas antes de decretarse el toque de queda, en la zona de los Pirineos Orientales miles de franceses aprovecharon las últimas horas para abastecerse de cigarrillos, alcohol y productos domésticos vendidos mucho más baratos allí la frontera entre Francia y España.

A un lado del punto fronterizo del Perthus, tiendas y restaurantes franceses cerrados y del otro, supermercados y estancos españoles abiertos, pero desde el viernes “ni un perro” entró, tras ser decretado el confinamiento en Francia.

En el lado español de la calle comercial, las tiendas de tabaco todavía están abiertas, pero los clientes que pasan la puerta se pueden contar con los dedos de una mano. En los supermercados, los empleados se afanan en clasificar los productos perecederos, antes de un probable cierre en los próximos días, relata la agencia francesa.

“Sabíamos que íbamos a un nuevo confinamiento, pero no habíamos previsto que llegara tan pronto, sino más bien en enero”, dice a la AFP Carmen Pérez, responsable de un supermercado.

En España, el gobierno aún no anunció el cierre general y los comerciantes del lado español del Perthus no tienen la obligación de cerrar sus puertas.

“Pero nuestros clientes son 100% franceses. Sin ellos, no se venderá nada”, asegura la señora Pérez, quien teme que deba recurrir pronto a despidos entre sus empleados, que había conseguido conservar hasta entonces “gracias al desempleo parcial”.

Laeticia Marill, de 39 años, es una vendedora de una perfumería, de las pocas que permanece abierta el viernes. “No sabemos a dónde vamos, hasta cuándo vamos a trabajar y es muy estresante, pero tratamos de mantener la sonrisa en estos tiempos difíciles porque estamos lidiando con un virus complicado, y solo así (con el confinamiento) lo lograremos”, comenta

Con la misma resignación y filosofía de vida trabaja “día a día” Bruno Comas, presidente de los comerciantes españoles de Perthus y propietario de una tienda de recuerdos.

“Como puedes ver, no hay nadie. Nos damos hasta mañana, con el regreso de las vacaciones. Después pondremos a todos (los empleados) de vacaciones y luego en paro parcial” si el confinamiento se prolonga, dice.

Un poco más adelante en la calle, Issa Hammia conversa con unos amigos. Este marroquí, de 54 años, ya cerró su tienda de ropa, consciente de que no haría más ventas a partir del viernes.

Pero sigue siendo optimista sobre diciembre y la época de las fiestas de fin de año, porque “si hay una cosa que debería ser obligatoria, es la esperanza”, lanza riendo.