La múltiple amenaza del coronavirus
A diferencia de otras infecciones, la Covid-19 es capaz de retrasar la respuesta inmune al evadir los marcadores celulares
Desde que inició la pandemia por Covid-19, los especialistas notaron que la respuesta del cuerpo humano ante la infección era muy diferente a la que producían otros patógenos, por lo que un equipo especializado se dedicó más de un año a entender los mecanismos de reproducción del nuevo coronavirus hasta descifrar la clave de su éxito, y el peligro que esto representa para los pacientes contagiados.
A diferencia de otras infecciones en las que el cuerpo responde casi de inmediato, el coronavirus es capaz de retrasar la respuesta inmune al evadir los marcadores celulares que alertan sobre la presencia de algún patógeno. Esta característica le da tiempo suficiente para reproducirse con rapidez y sin ningún impedimento, lo que complica los síntomas de las personas afectadas.
El nuevo estudio del Instituto de Ciencia Weizmann en Israel, publicado en la revista Nature, reveló que el nuevo coronavirus gana la pelea contra el sistema inmune al “piratear” las células del cuerpo humano para tomar control de ellas y disminuir los signos de alerta de infección, lo que confunde al cuerpo y permite que el SARS-CoV-2 siga su reproducción de forma sigilosa pero muy efectiva.
La estrategia del virus para apoderarse de la célula, y especialmente de los ribosomas, que son los encargados de sintetizar las proteínas, consta de tres pasos separados pero muy eficientes en los que se reduce la capacidad de respuesta, se degrada el ARN mensajero y finalmente previene que esta envíe información sana desde su núcleo, un proceso complejo que permite alta eficacia al nuevo coronavirus.
Este tipo de reproducción motiva no sólo una respuesta tardía del sistema inmune, sino que cuando ésta se produce es generalmente tan exagerada que en lugar de sólo luchar contra el virus, produce graves afectaciones al cuerpo humano que ahora se enfrenta a una reacción inflamatoria causada por sus propias células de defensa.
Noam Stern-Ginossar, investigador a cargo de este estudio, señaló que “esta estrategia de tres vías parece exclusiva del SARS-CoV-2, pero lo que parecía ser la clave del éxito de este virus, también es la llave para desarrollar nuevos tratamientos específicos que protejan las proteínas involucradas en este proceso”.
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