Hannia Novell

En México, las niñas, niños y adolescentes han sido olvidados por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Aunque la población infantil es víctima de maltratos físicos, abandono, abusos sexuales, homicidios, secuestros, trata y hasta son reclutados por los grupos criminales, el gobierno de la 4T los ha dejado fuera de los programas prioritarios.

Las noticias que han circulado en la prensa mexicana durante la primera semana de 2020 muestran los riesgos y peligros que todos los días enfrentan los menores de edad. Historias de dolor y muerte que no distinguen clases sociales, entornos familiares ni ubicación geográfica.

Un niño de 11 años asesinó a su maestra con disparos mortales. Con la misma arma de fuego hirió a cinco compañeros de escuela y al profesor de Educación Física. Al final, el menor decidió suicidarse. Era un alumno destacado de un colegio privado con domicilio en la ciudad de Torreón, Coahuila. Huérfano de padre y madre estaba bajo los cuidados de sus abuelos.

En Bahía de Banderas, Nayarit, dos menores fueron rescatados con vida por los vecinos cuando se incendió su casa. Los niños, de tres y cinco años estaban encerrados y solos, mientras sus padres trabajaban.

En la Ciudad de México, cinco adolescentes de entre 14 y 17 años secuestraron a una mujer en la alcaldía Tláhuac. Cuando la policía detuvo el automóvil en el cual trasladaban a la víctima, confiscó armas de fuego, paquetes de mariguana y aprehendió a los menores de edad involucrados. Uno de ellos fue identificado como hijo de Felipe de Jesús Pérez Luna, El Ojos, un peligroso líder del narcomenudeo en la capital del país.

Una pequeña de sólo cuatro años estuvo a punto de caer del balcón de un condominio en la alcaldía de Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México. La menor se encontraba sola en el departamento. Desesperada, salió al balcón, subió la barda y se sentó a llorar sin comprender que estaba en peligro de muerte.

La Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) documentó en un estudio que, desde el año 2000 y hasta el final de 2019, 21 mil niñas, niños y jóvenes fueron asesinados; se registraron más de siete mil casos de niños desaparecidos, y al menos 30 mil menores de edad fueron reclutados por grupos delictivos.

Las cifran nos muestran un escenario espeluznante. Diariamente desaparecen cuatro menores y otros tres son víctimas mortales de armas de fuego sin que el gobierno de López Obrador atienda los urgentes llamados de organizaciones civiles y organismos internacionales de derechos humanos para desarrollar una estrategia nacional de prevención y atención a la violencia infantil.

“Niñas, niños y adolescentes se volvieron invisibles para esta nueva administración, al no formar parte de ninguno de los 25 proyectos estratégicos que presentó Andrés Manuel López Obrador, los cuales apuestan a estimular el consumo interno, desarrollo de infraestructura nacional y programas asistenciales para los segmentos de población adulta más empobrecidos.

“Dejar a la niñez fuera de los programas prioritarios responde a una mirada adultocéntrica que considera a niñas, niños y adolescentes como ‘objetos de protección’ de su grupo familiar”, señala el Redim en el estudio titulado Infancia y Adolescencia en México, entre la invisibilidad y la violencia.

Un gobierno omiso e indiferente y una sociedad escandalizada no son terreno fértil para proteger el desarrollo e integridad de la infancia mexicana que es el presente y futuro del país. 

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