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Jonathan Nácar María Idalia Gómez

redaccion@ejecentral.com.mx

Contra Rosario Robles Berlanga y su equipo más cercano de colaboradores, que la han acompañado por más de dos décadas, existen por lo menos cinco carpetas de investigación abiertas por presuntas omisiones  en el ejercicio de sus funciones y posible desvío de recursos públicos.

Las investigaciones que están a cargo de la Fiscalía General de la República (FGR) y que acompañan la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Secretaría de la Función Pública (SFP) y la Auditoría Superior de la Federación (ASF), explicaron fuentes cercanas al caso, se complementan entre sí, porque ponen en evidencia el andamiaje que se construyó desde las secretarías de Desarrollo Social (Sedesol) y la de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), para la entrega de contratos a entidades que no cubrían los requisitos y que permitió el desvío de recursos.

Las pesquisas no sólo incluyen las auditorías que realizó la ASF y que públicamente se llamó “La Estafa Maestra”, sino que considera más contratos que fueron identificados por las dependencias.

›Las fuentes explicaron que si bien Rosario Robles no firmó los convenios ni se identificó un incremento irregular de su patrimonio, la hipótesis de su acusación plantea que conoció de la operación, que supo que se hacía de manera sistemática, y no hizo nada para evitarla, por el contrario, la facilitó. Al menos eso sostienen testigos que ya declararon ante la FGR en su contra.

En el caso de Emilio Zebadúa, quien fuera oficial mayor en las secretarías que encabezó Robles Berlanga, la Función Pública sí encontró un crecimiento anormal de su patrimonio, y el cual no aclaró a lo largo de cinco declaraciones patrimoniales. En la evolución patrimonial que elaboró la dependencia identificó que entre el 10 de diciembre de 2012 y el 26 de septiembre de 2017, presenta un aumento inexplicable de recursos por 13 millones 485 mil 156.74 pesos.

Otros de los colaboradores de Rosario Robles contra los que se abrieron expedientes, en total tres más, se ubican en áreas de comunicación social y de finanzas. En algunos de los casos también se encontraron irregularidades en su evolución patrimonial, y en otros porque participaron de forma directa o indirecta en las licitaciones o contratos de las secretarías.

La próxima semana, el 8 de agosto, el juez determinará si existen elementos para iniciar el proceso contra Robles Berlanga y de considerarlo así, la Fiscalía solicitará tres meses para sumar pruebas en su contra.

Lo que aún le falta por determinar a la Fiscalía es a dónde fueron a parar los recursos que presuntamente se desviaron desde las secretarías.

Acusación y defensa

Documentos clave. La solicitud de la Fiscalía y la carta de la exsecretaria.

La semana pasada la Fiscalía tramitó ante un juez el inicio del primer proceso contra Rosario Robles.

Rosario, una historia política

Desde que estudiaba en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se destacó como líder estudiantil en la Organización de Izquierda Revolucionaria. Ahora, 46 años después, la Fiscalía General de la República (FGR) inició el primer trámite para intentar vincularla a proceso por presuntas irregularidades detectadas durante la administración del expresidente Enrique Peña Nieto. 

Desde muy joven Robles Berlanga se adentró a la política. Su primer escenario lo vivió como integrante del Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM). Para 1989 se convirtió en una de las fundadoras del Partido de la Revolución Democrática (PRD), con el que fue elegida diputa en 1994 y que logró presidir de 2003 a 2004, año en que se filtró un video que mostraba a René Bejarano recibiendo 45 mil dólares del empresario argentino Carlos Ahumada, cercano a Robles Berlanga y que ahora también es investigado por la Fiscalía por extorsión, fraude específico, falsificación de documentos y uso de documento falsos. 

En 1997, con la llegada de Cuauhtémoc Cárdenas como jefe de Gobierno del Distrito Federal, Rosario Robles fue nombrada secretaria del Gobierno y, posteriormente, sustituyó a Cárdenas Solórzano, quien buscaría su tercera candidatura a la Presidencia de México. En el año 2000 entregó el cargo a Andrés Manuel López Obrador, a quien apoyó en su candidatura. 

Los años siguientes, al dejar la presidencia del PRD, Rosario Robles tuvo algunas apariciones en la vida pública como asesora política, como empresaria y hasta como actriz de teatro; pero fue hasta 2012, con la llegada de Enrique Peña Nieto que reapareció como secretaria de Desarrollo Social (Sedesol).

Fue en esa dependencia, en la que estuvo al frente hasta 2015 y en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), de 2015 a 2018, donde la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó presuntos desvíos de la exfuncionaria. 

Al conocerse las primeras acusaciones en su contra, la exfuncionaria que se había mantenido en bajo perfil desde noviembre de 2018 que dejó la Sedatu, emitió una carta en la que aseguraba que “siempre he dado la cara y así lo seguiré haciendo”, y reclamó no haber sido requerida por la FGR para poder defenderse y haberse enterado de las acusaciones por los medios de comunicación. 

Tras conocer las acusaciones, Robles Berlanga obtuvo una suspensión de amparo para no ser detenida, dado que el delito del que se le acusa no amerita prisión preventiva automática, aunque la ASF reveló que existen al menos 30 denuncias penales contra la exfuncionaria por el desvío de recursos.

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