Eduardo Penafiel

Hoy lo podemos decir con toda seguridad: La estrategia basada en la prohibición de las drogas ha fracasado durante décadas. En los mandatos de la era moderna, los pocos personajes políticos que se han atrevido a realmente atacar el problema de frente han generado consecuencias muy graves. Quizá el ejemplo más claro fue durante el sexenio de Felipe Calderón, cuando una estrategia fallida de ataque al narcotráfico trajo una guerra que hoy más de 10 años después, sigue generando secuelas graves.

Es imposible separar el tema de las drogas con el de la violencia que se vive alrededor del país, con un sexenio para el olvido que expuso un nivel de descontrol en el tema de la seguridad como ningún otro. No cabe duda que el siguiente gobierno enfrenta una situación muy complicada en donde tendrá que tomar medidas drásticas y generar cambios inmediatos para tratar de controlar situación y evitar que esta empeore.

Esta semana llegó una oportunidad de oro para el gobierno entrante, cuando la Suprema Corte de Justicia le dio el pretexto perfecto para tratar de forma abierta el tema de la legalización y el consumo de las drogas. La noticia que la corte había resuelto cinco amparos relativos al consumo de la mariguana con fines lúdicos le dio la vuelta al mundo y muchos mexicanos compartían la nota festejando la legalización. Si bien estos amparos no autorizan de manera general el consumo ni tampoco despenalizan la mariguana, lo que si logran es comunicar que en México estamos preparados para comenzar con el proceso de legalizar la mariguana.

La reacción se dio rápidamente por parte de gobierno entrante, con coordinadores de Morena frente a cámaras y micrófonos argumentando que será uno de los principales temas a tratar una vez que tome posesión Andrés Manuel López Obrador y que la iniciativa seguramente sería apoyada tanto por la Cámara de Diputados como por el Senado. Pero la realidad es que el trámite no es tan sencillo como nos lo quieren hacer ver.

Para empezar, da la impresión que, aunque las personas que ocuparán los puestos principales del gobierno entrante están abiertamente a favor de la legalización, el resto de los integrantes que entran a las cámaras, no lo han expresado de esa forma.

Además, para que se logre la legalización, se tienen que hacer modificaciones importantes a la Ley General de Salud y también al Código Penal. Iniciativas que contemplan modificaciones de este tipo generalmente tardan mucho tiempo y se topan con una fuerte resistencia, muchas veces por miedo al cambio y otras veces por ignorancia.

De lo poco que hemos visto de este gobierno que lleva meses actuando como si ya estuviera en el poder, es muy probable que se opte por llevar a cabo un ejercicio democrático similar al ejecutado hace pocos días: una consulta. Y si el tema del aeropuerto resultaba difícil de explicar y requería que la sociedad o aquellos que participaran en la consulta tuvieran que invertir varios días analizando las posturas para poder tomar una decisión informada, con el tema de la legalización sucede lo mismo.

Personalmente no estoy de acuerdo que temas tan delicados y que tienen un impacto directo en la economía y en la estabilidad del país se decidan a través de consultas. La legalización de la mariguana no es un tema que solo el pueblo debería de decidir, porque abarca aspectos tan importantes como la salud y la seguridad del país que sería muy irresponsable que la base para tomar la decisión fuera el resultado de esta.

Queda un mes para que entre el nuevo gobierno y si la consulta del NAIM va a ser el estilo por seguir para tomar este tipo de decisiones, me queda claro que la legalización de la mariguana no se dará como debería o no sucederá en este sexenio.

Al menos que realmente se le dé la seriedad que se merece y sean los expertos y los políticos que el pueblo eligió para gobernar, los que impulsen este importante cambio para nuestro país.

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