Eduardo Penafiel

Es inevitable. Con el paso del tiempo, los seres humanos tiraremos más basura y los números son realmente preocupantes. Según datos del Banco Mundial cuyo objetivo es “Poner fin a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida de manera sostenible”, para el año 2050 se triplicará la cantidad de toneladas de basura que generamos los seres humanos pasando de más de 2,000 millones a cerca de 3,400 millones de toneladas. Con esto, el promedio de basura generada por persona pasaría de 0.74kg en promedio a 1.30kg… al día.

Según cifras del INEGI, en México se recolectan todos los días 86 mil 343 toneladas de basura, lo que se traduce en 0.77kg de basura generada por persona diariamente. Y aunque la cultura del reciclaje cada vez tiene una mayor aceptación en nuestro país, seguimos sin entender bien las reglas básicas de separar lo orgánico, inorgánico y lograr que el papel, cartón, PET y el vidrio terminen en centros de acopio para cumplir su debido proceso.

Aunque somos el país de Latinoamérica que más basura genera, lo anterior no es un problema de México solamente. Los esfuerzos a nivel mundial por controlar y eficientar los procesos alrededor de la basura, los esfuerzos por mantener el plástico lejos de los océanos y concientizar la sociedad no han dado los resultados esperados. Tirar basura es un hábito difícil de romper por lo fácil que resulta hacerlo, independientemente de si termina en el lugar correcto o no.

Para romper con ese hábito, un nuevo servicio llamado Loop pretende cambiar la forma de consumir y de desechar productos en el hogar. La compañía lleva mucho tiempo trabajando con las principales marcas de consumo (Unilever y Procter & Gamble) para desarrollar empaques reutilizables de sus principales productos, que van desde desodorantes y shampoos hasta botanas y helados. Para lograr que el modelo funcione, su piloto se concentra en dos ciudades (Nueva York y París) en donde los usuarios entran a la página y seleccionan los artículos que quieren comprar.

El usuario paga una pequeña cuota a modo de depósito por cada artículo y una vez que termina de usarlo, lo deposita en una bolsa de material reciclado y avisa a través de la página de internet para que pasen por él. La empresa se lleva esos recipientes, los limpia y entrega de regreso a los proveedores para que los llenen de producto nuevamente. Cada empaque tiene una vida de 100 usos promedio y están diseñados con la más alta tecnología, utilizando materiales que se pueden reciclar fácilmente.

Es la primera vez que grandes compañías se unen para provocar un cambio positivo en los usuarios y presentar un método sencillo para aprovechar al máximo los recursos sin tener que afectar o depender de los hábitos de los usuarios cuando se trata de tirar basura. El modelo está tan bien pensado que cuando alguien pide que vayan por sus recipientes vacíos, esa ubicación se integra a las rutas existentes del camión del servicio postal (en este caso UPS), para que los camiones de entrega ahora además de ir llenos de ida vayan llenos de regreso.

Dependiendo de los resultados y aprendizajes del piloto, este tipo de empaques y productos estarán disponibles dentro de los supermercados y tiendas de conveniencia muy pronto. Ese sería el gran paso para comenzar una batalla frontal por reducir la cantidad de basura que invade al mundo diariamente y que la mayoría de los usuarios, nunca vuelven a ver una vez que abandona su casa.

Ojalá este sistema tan bien pensado y con el apoyo de las grandes marcas funcione y que llegue pronto en nuestro país. Adaptarnos a este tipo de acciones que se integran bien a nuestros hábitos son capaces de tener efectos muy positivos que pueden ir desde salvar nuestros océanos hasta extender nuestro tiempo en esta tierra. En serio.

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