Eduardo Penafiel

La cantidad de información que consumimos diariamente es abrumarte. Noticias, artículos, programas de televisión, deportes, llamadas, correos electrónicos, posteos en redes sociales, fotos, videos y chats. Es muy difícil separar lo que vale la pena y aún más complicado absorberlo de forma adecuada o retenerlo en la memoria por mucho tiempo porque al siguiente día la historia generalmente se repite. Necesitamos un descanso, algún momento del día en el cual podamos tomarnos unos minutos para relajarnos y desconectarnos mentalmente de todo.

Una solución que siempre recomiendan y que parece ser muy efectiva (eso creo porque nunca lo he hecho) es no interactuar con el teléfono celular un par de horas, pero la realidad es que somos tan dependientes de él y nos ayuda tanto en todo lo que hacemos durante el día, que no me parece la más viable. Además la angustia que provoca no estar conectado o en comunicación constante con amigos, familiares y demás seres queridos produce una angustia terrible. En mi caso la inseguridad de este país me tiene constantemente pensando en que están haciendo mi esposa y mis hijas o por lo menos quiero saber dónde están a cada rato.

Lo que es un hecho es que el potencial de la súper computadora portátil con la que convivimos 24/7 tiene más ventajas que desventajas y es cuestión de organizarse y crear una rutina para poder tener ese momento de descanso, explotando las buenas opciones que puede ofrecer. Acá les dejo un par que no toman mucho tiempo y son sencillas de ejecutar:

Música instrumental: La cantidad de listas de reproducción o playlists que se encuentran dentro de Amazon Music, Spotify o iTunes Music (¿quién no usa por lo menos una de estas aplicaciones?) ofrecen una cantidad de buenas alternativas divididas por género, estilo, actividad o estado de ánimo. Lo importante aquí es que independientemente de si es una lista de jazz, electrónica, lounge o del género que más sea de tu agrado, procura que las canciones de la lista tengan la menor cantidad de letra o vocales posible.

Es clave tener unos audífonos que se escuchen bien y si puedes, que aíslen el ruido del exterior (los Bose con reducción de ruido son los mejores, pero existen alternativas mucho más económicas). Yo actualmente tengo unos AirPods y me funcionan muy bien. Busca un espacio abierto (jardín, patio) o una ventana cerca de ti procurando que a través de ella se vean árboles o el cielo y pierde la mirada. De 15 a 20 minutos serán suficientes para cambiar tu estado de ánimo, bajar el ritmo del día y créeme, descansar de todo lo que te rodea.

Ejercicios para la mente: La popularidad de esta categoría de aplicaciones ha explotado en los últimos años, pero las que mejor funcionan son las más fáciles de utilizar. Si nunca has probado una de ellas, te estás perdiendo de mucho.

Lumosity o Elevate son grandes opciones, aunque en algún momento se tiene que pagar para abrir niveles o acceder a las funciones más avanzadas. Mi recomendación es arrancar con Elevate porque siento que personaliza mejor la experiencia después de una serie de ejercicios iniciales para medir tu nivel en varias categorías. Ahora, en caso de no estar convencido al usarla 15 días, no se te olvide cancelar la suscripción porque una vez que termina el periodo de prueba, te cargarán casi lo que cuesta el vinilo edición conmemorativa de los 25 años de The Division Bell.  Lo más relevante de esta opción es que unos minutos al día o aunque sea un par de ejercicios a la semana pueden mejorar radicalmente habilidades como escribir, leer, memorizar y hasta recordar cosas.

Claro, siempre está la opción de salir a correr, una clase de yoga o ir a un gimnasio para romper la rutina, pero muchas veces es complicado tener el tiempo para desplazarse y también está el gasto o inversión en el equipo, la clase o membresía. En cambio estas dos opciones se pueden llevar a cabo en un espacio pequeño y con pocos recursos.

En mi caso estos pequeños breaks un par de veces por semana han tenido un efecto positivo, mejorado mi estado de ánimo y ayudándome a dormir mejor.

No soy ningún doctor, pero con todo lo que pasa diariamente y el ritmo de esta ciudad, estoy seguro que todos necesitamos un pequeño descanso o momento como este para no volvernos locos.

Compartir