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J. S Zolliker

Apenas G. Iñárritu dio su discurso como el ganador del Oscar a la mejor película del año, comenzó a circular en redes sociales un fragmento —erróneo— de su alocución: «Rezo porque podamos tener el gobierno que nos merecemos»; corrió como pólvora a mano incluso, de la gente más ecuánime. Es normal. Estamos fastidiados. Pero lo que en realidad dijo Iñárritu fue: “I pray that we can build the government that we deserve”, que se traduce: “Rezo (o ruego) porque podamos CONSTRUIR el gobierno que nos merecemos”. La diferencia, no es poca cosa.

Tener versus construir, implica grandes diferencias. Tener, es merecer. Porque sí. Y la construcción involucra mucho más: cimientos, mezcla, acción, el arte y la técnica de fabricar estructuras, y no la simple y milagrosa expectación de que las cosas mejoren por sí solas o nos toquen —ya por fin— mejorías vitales porque somos lo suficientemente buenos, o sufridos, o creyentes en la divina providencia o de un Tlatoani todo-poderoso que arregle las cosas por ósmosis, o algo similar.

Porque los mexicanos ya debiéramos saber —con tantas experiencias— que ni la Virgen de Guadalupe nos quiere tanto, ni tenemos tanta suerte, ni existe un solo ser humano tan absolutamente virtuoso, que pueda resolver la patria con tan solo ocupar un puesto de elección popular.

¿Es lo mismo? ¿Iñárritu quiso decir que A o B es igual? No sé, no lo creo. Me parece que alguien que logra tantos éxitos, es obsesivo con los detalles, y por lo tanto es una persona a quien debemos escuchar con punto y coma. Miope —y poco original y muy victimista— sería creer que la cosa llega sólo a decirnos que tenemos un gobierno que no merecemos. ¿Por qué? Me parece —puedo equivocarme— que Iñárritu no es ningún conformista. Que él es de esos poquísimos seres que —sin importar nacionalidad ni apoyos económicos— hacen que las cosas sucedan, que logran sus sueños, que no se detienen ante nada, que siguen adelante hasta conseguir lo planteado (aunque ello implique cambiar radicalmente).

¿Cuántos no se sientan en la desgracia de las tullidas sillas de los mítines políticos y ceremonias de lamidas de heridas, criticando que el sistema político y los bajos incentivos a la creación en México, son los culpables de todo y los tienen sumidos en la miseria y deprimidos?

Él, no. Lubezki, tampoco. ¿Y tú?

Iñárritu, erigió. Hizo sus maquetas. Su mezcla. Cimientos. Estructuras. Y tabique a tabique, construyó. Imitémoslo. Aprendámosle y CONSTRUYAMOS un mejor gobierno, porque los ciudadanos podemos. Y porque las cosas se hacen y no sólo se piden. Ahí el secreto: elevemos ciudadanía. Los políticos terminas sus campañas/periodos/presupuestos y se van. Los ciudadanos, permanecemos.

En fin, de ti depende todo. Puedes quejarte incansablemente sobre los “malos” o incluso puedes creer que México compró el premio para distraernos de Ayotzinapa o la Casa Blanca, o que Obama quiere el voto latino, o puedes en cambio, hacer tu parte, diario, en todo instante. Porque quienes cambiaron ayer la historia del cine mundial, son personas comunes y corrientes que un buen día decidieron dejar de quejarse para con tesón y el diario construir, cambiar su entorno y el nuestro. Gracias a ellos, de verdad, por darnos tan buena lección. Y parafraseando a Iñárritu: espero que los mexicanos podamos CONSTRUIR la paz y el gobierno que nos merecemos.

Pd: @EjeCentral está cumpliendo 6 años de ser el primer portal político de México. Gracias por el espacio, por superar los embates y construir todos los días. ¡Felicidades a sus fundadores, socios y colaboradores!

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