Foto Cynthia Hernández

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Bet Birai Nieto

Es un lunes inusual. Cayeron pocas lluvias, hay poco tráfico y al sur de la ciudad el aire refresca un poco la sensación térmica. Son las 8 de la noche, la hora que fijaron en una invitación para festejar y presentar el nuevo espectáculo de Ana Francis Mor, Nora Huerta, Marisol Gasé y Cecilia Sotres, las reinas. Pero no será sino hasta ya entradas las 10 de la noche que las butacas de El vicio fueron ocupadas por los invitados y las festejadas salieron a mostrar sus creaciones.

Las reinas chulas cumplieron 21 años de montar y desmontar teatro de cabaret y los celebraron sobre el escenario que por 14 años ha sido suyo: el bar El vicio.

Foto Cynthia Hernández

Hay de todo como en botica. A diferencia de los teatros convencionales, en este espacio se puede tomar algún coctel o aperitivo para dar un mayor sabor de boca al espectáculo: desde los destilados como el tequila y el mezcal hasta los fermentados como el vino. Las hamburguesas, las croquetas de jamón, los tacos de pescado y las papas cambray dejan escapar sus aromas sin impregnar el ambiente. Aunque no se quiera, ya hace hambre.

El escritor Salvador Novo fue el dueño inicial de un teatro construido ex profeso como un foro de expresión artística; después Liliana Felipe y la ahora criticada senadora por Morena Jesusa Rodríguez, le dieron continuidad al espacio ubicado en el corazón de Coyoacán. Y es sobre esta zona de la ciudad de la que Las reinas chulas montaron un nuevo espectáculo de su especialidad, el cabaret, en alusión a la multipremiada película de Alfonso Cuarón: Roma.

Las alusiones están presentes en Coyoacán, obra que extrae a los personajes de la historia del filme de ficción ambientada a finales de la década de 1960 y los expone en una realidad del México  actual, comparando los contrastes y las similitudes entre las épocas. El maestro Zobeck y la trabajadora del hogar, Cleo, son los personajes que abren y sirven de guía en lo que promete ser un ramillete de personajes  presentados en el México contemporáneo.

Foto Cynthia Hernández

Los planteamientos de una época a otra son las dudas trasladadas al futuro: ¿Mujeres solas asistiendo a espacios públicos como el teatro?, ¿empleadas del hogar a quienes se les otorgará la seguridad social? o bien que esas empleadas discutan en la Cineteca Nacional sobre el discurso en el cine de Bergman, Buñuel y las referencias shakespereanas en los filmes de Akira Kurosawa. Impensable, pero reflexivo. El metacabaret.

Ahora, un video de menos de tres minutos. Los suficientes para abarcar a la velocidad del sonido la vida y obra de estas cuatro mujeres que han dejado sus andanzas en otros espacios como el radio y la televisión.

Ha pasado una hora desde que las reinas se presentaron ante este público de lunes –muchos de ellos personalidades del ámbito político y artístico— y lo volverán a hacer minutos después para dar un discurso de agradecimiento acompañadas ahora por la diputada federal, también por Morena, Tatiana Clouthier, a quien varios reconocieron al grito de ¡presidenta, presidenta!

Está a punto de marcarse en el reloj la medianoche. Las palabras de las mujeres distaron de ser conmovedoras. El agradecimiento al público y los tiempos que corren, como que “ganó el candidato por el que votamos y esto nos pone en una situación compleja”. Ante ese planteamiento ¿qué se puede argumentar? Sólo que se debe seguir el ejercicio del principio del cabaret, es decir, la crítica hacia el gobierno y la sociedad desde el humor y ahora del feminismo.

Dentro del teatro ya hay un grupo musical dispuesto a amenizar y coronar la velada. Hay baile, mucho baile. Han pasado 21 años y no está de más raspar la suela dentro y fuera del teatro.

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