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Redacción ejecentral

Melenchon

Su nombre es Jean-Luc Mélenchon y tiene un partido de reciente creación llamado Francia Insumisa. Hasta hace unas semanas era un candidato inofensivo, pero hoy ha puesto a temblar a los punteros rumbo a las elecciones presidenciales, y cada vez gana más fuerza su idea de fundar la Sexta República

Zaid Jilani
Jean-Luc Mélenchon, un rebelde candidato de izquierda a la presidencia de Francia, va al alza. Su candidatura, impulsada por el recientemente establecido partido La France Insoumise (Francia insumisa) ha pasado de una idea quijotesca a ser una opción real en sólo unos cuantos meses.

Con su crítica a la creciente desigualdad económica, la participación del país en guerras extranjeras y la corrupción política, Mélenchon se ha disparado en las encuestas desde un distante cuarto lugar y los líderes de la contienda ya pueden sentir cómo les pisa los talones. (Este aumento ha sido acompañado por la publicación de un videojuego en internet web llamado “Fiscal Kombat“, donde Mélenchon lucha contra políticos y banqueros corruptos).

El Financial Times demostró su repunte a través de la combinación de varias encuestas de opinión nacionales francesas.

Debido a que no se espera que ningún candidato obtenga la mayoría de los votos, la elección nacional el 23 de abril es una ronda de eliminación. Los dos más votados competirán en una segunda vuelta el 7 de mayo. Así que, para ganar la presidencia, Mélenchon tiene que expulsar al centrista Emmanuel Macron o a la extrema derechista Marine Le Pen y al conservador François Fillon.

Mélenchon propone tasas impositivas más altas e impulsa el replanteamiento del sistema político francés en su conjunto.

Muchos han hecho comparaciones entre Mélenchon y Bernie Sanders. Raquel Garrido, vocera de la campaña de Mélenchon, dijo a la revista Jacobin a principios de abril que, al igual que Sanders, Mélenchon está adoptando una plataforma populista que busca resonar en todos los niveles de la sociedad, no sólo a la izquierda tradicional. “Creo que somos similares a Bernie Sanders en ese aspecto, quien rara vez habló de ‘la izquierda’, y más bien se refirió a la gente en contra del uno por ciento o la clase multimillonaria”, dijo.

›Los partidarios de Mélenchon han empujado un meme comparando a Le Pen con Trump y a Macron con Clinton. “Para vencer a Trump habría sido necesario apoyar a Sanders”, dice. “¡No cometas el mismo error!”.

Pero hay una gran diferencia entre Sanders y Mélenchon. El estadunidense optó por contender dentro de un partido político existente, mientras que el francés busca competir contra ellos. Es por eso que, a diferencia de Sanders, Mélenchon aún se mantiene en la carrera en esta última etapa, en la que los electores se muestran cada vez más inconformes con los candidatos de extrema derecha y de un centro cooptado.

Antes de anunciar su candidatura por la Casa Blanca, Sanders tuvo que elegir entre contender como independiente, como lo hizo en las elecciones al Senado en Vermont, o dentro del Partido Demócrata. Abiertamente luchó con esa opción en una entrevista ofrecida a The Nation en marzo de 2014. “Hay hoy más y más alienación de los partidos Republicano y Demócrata de la que hemos visto en la historia moderna de este país… en ese sentido, contender fuera del sistema bipartidista podría ser algo positivo políticamente”, señaló.

Screen-Shot-2017-04-17-at-11.46.18-AM-1492444537Por esas mismas razones, cuando Sanders perdió las primarias presidenciales demócratas frente a Hillary Clinton, decidió no seguir contendiendo como independiente, a pesar de que había argumentado que tenía muchas más posibilidades de vencer a Donald Trump que Clinton.

Si en Estados Unidos fuera más fácil contender sin su sistema bipartidista, Sanders podría haber participado como tercero en discordia y pudo haber mostrado cuán sólidos eran sus argumentos sobre que Clinton era quien le robaría los votos para vencer a Trump y no al revés.

Mélenchon probablemente está mirando a Benoît Hamon, candidato del gobernante Partido Socialista —que en las encuestas tiene 8%— y preguntándose si los votantes de Hamon le impedirán ir a la segunda vuelta de la votación. Mélenchon fue una vez un ministro en el Partido Socialista, que es la versión francesa de los demócratas, pero a medida que los socialistas se inclinaron hacia el neoliberalismo, abandonó el partido y durante mucho tiempo estuvo en el desierto político.

Cuando anunció el año pasado que iba a desafiar a los partidos del establishment en las elecciones presidenciales de Francia, fue considerado un factor irrelevante.

Mélenchon no sólo es un defensor de las políticas izquierdistas, como tasas impositivas más altas, sino que también propugna el replanteamiento del sistema político francés en su conjunto.

Hay muchas maneras en que los países eligen sus parlamentos nacionales, pero es posible agruparlas en dos categorías.

Existe el sistema usado en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y algunos otros países, que se basa en el reparto de escaños por circunscripciones de un solo miembro.

Vidas paralelas

En redes sociales circula un meme donde los aspirantes franceses son comparados con los de EU.

El ganador de cada distrito se lleva todo, así que teóricamente un partido podría ganar cerca de 51% del voto en cada distrito y aún así hacerse de la totalidad del parlamento francés.

›Eso crea un poderoso incentivo para la manipulación de los estatutos electorales y también hace que sea particularmente difícil para los nuevos partidos obtener algo de oxígeno para mantenerse con vida. Esto conduce a la dominación del sistema político por sólo unos pocos partidos, en donde los votantes se agrupan en dos partidos, ambos dispuestos a superar al otro.

La alternativa se denomina representación proporcional (RP). Bajo este sistema, el electorado emite sus votos para el partido político de su elección, y luego los escaños se distribuyen por porcentaje. No tienes que ganar la mayoría de los votos en un distrito delimitado geográficamente para llegar al parlamento. Esto permite el rápido crecimiento de los partidos minoritarios y una mayor diversidad política. Así, por ejemplo, en Israel, que usa este sistema, hay diez partidos políticos en el Knesset. Suecia tiene ocho partidos representados.

Francia, a diferencia de la mayoría de los otros países de Europa, elige a su parlamento basándose en los distritos geográficos, como Estados Unidos y Reino Unido. Esto conduce a la manipulación de un sistema político atrofiado donde es muy difícil formar nuevos partidos políticos.

Así, por ejemplo, en las elecciones legislativas francesas de 2012, el Frente de Izquierda Radical obtuvo 23% del voto popular nacional, pero sólo 2% de los escaños en la Asamblea.

Mélenchon quiere cambiar eso. Él llama a hacer una reforma constitucional y a hacer la transición a un sistema de representación proporcional completo (tanto Le Pen como Hamon también han expresado su apoyo a un cambio al sistema RP). Francia está actualmente en su “Quinta República”, una forma de sistema constitucional establecido en 1958; Mélenchon quiere establecer la “Sexta República”, pasando a la representación proporcional y haciendo otros cambios a la estructura del gobierno.

Bernie Sanders habló de una “revolución política”, pero hizo que su proyecto moviera al Partido Demócrata en una dirección más populista. Mélenchon, por otra parte, cree que los grandes cambios necesarios en la sociedad francesa sólo pueden venir del desplazamiento de los actuales partidos políticos.

Hablando del estado de los actuales partidos políticos en Francia con Jacobin, la portavoz de Mélenchon fue contundente: “Morirán junto con la Quinta República”, dijo. “Están organizados para mantener el poder dentro de la Quinta República. Habrá un nuevo terreno político. La idea no es recomponer o reparar a los partidos dañados de la Quinta República, sino permitir que se organicen nuevos instrumentos”.

¿Un Mélenchon estadunidense?

¿Cómo sería una versión americana del plan de Mélenchón para la democracia francesa? Es imposible saber lo que resultaría de convertir al Congreso estadunidense en un sistema proporcional. Pero sí sabemos que el sistema actual está tan lejos de ser popular como lo está de ser desalojada de Washington. En 2016, los miembros de las casas de Estados Unidos tenían una tasa de reelección de 97% y, sin embargo, la última encuesta de Gallup muestra una aprobación del Congreso de 24%.

Un cambio como el que Mélenchon propone en Francia también requeriría cambios constitucionales, que son muy difíciles de implementar. Tanto Mélenchon como Sanders entienden que las ideas que circulan en la discusión política no deben limitarse a lo que puede implementarse de inmediato, y que introducir ideas radicales y abogar por ellas es una forma de mover el centro de gravedad de la política. Después de todo, hubo un tiempo en que ser un socialista democrático, como lo es Sanders, lo expulsaría de la política nacional. Hoy en día, es el político en un puesto público más popular en Estados Unidos.

Los grandes cambios a menudo vienen de donde menos se les espera. Pregúntenle a la gente del estado de Maine, una entidad somnolienta que no era conocida por su radicalismo y fue la primera en Estados Unidos en adoptar un sistema de votación de elección clasificada. Bajo este sistema, los votantes ahora podrán clasificar sus preferencias entre varios candidatos y partidos en vez de simplemente dar un voto para cada cargo. Si ningún candidato recibe una mayoría de votos, entonces se contabilizan las segundas preferencias, y así sucesivamente, hasta que un candidato tenga una mayoría. No es un sistema proporcional, sino un paso hacia el empoderamiento de los partidos minoritarios y la ruptura del tradicional monopolio bipartidista.

Currícula.

Jean-Luc Mélenchon nació el 19 de agosto de 1951 en Tánger (Marruecos).
Entre 1976 y 2008 fue miembro del Partido Socialista, con cuyos colores fue ministro y senador. En 2008 crea el Partido de Izquierda, con el que llegó a ser eurodiputado y candidato presidencial en 2012.

Traducción: Carlos Morales.

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