Alejandro Alemán
Esta película sabe enviar su mensaje con una honestidad que va más allá de un simple feel good movie

Hay un momento en Blinded by the light —octavo largometraje de la cineasta Gurinder Chadha— en que el protagonista, un chico de 16 años llamado Javed (Viveik Kalra), entrega al periódico de su escuela una reseña sobre su recién descubierto ídolo: Bruce Springsteen. El editor lee el texto y lanza su lapidario veredicto: “Son dos mil palabras de discutible adulación”.

Y en efecto, esta película son 118 minutos de calculada adulación a Bruce Springsteen. Es eso, pero también es mucho más: un comentario sobre el Brexit, sobre ser extranjero en tu propio país, sobre el neonazismo y también es una película sobre la experiencia, iluminante y liberadora de ser un fan.

Década de los ochenta. Javed es hijo de padres inmigrantes pakistaníes que llegaron hace 10 años al pueblito de Luton, en Inglaterra. La adolescencia de Javed no podría ser más terrible: su padre se ha quedado sin empleo (gracias, Margaret Thatcher), su madre se mata cosiendo para mantener a la familia, sus vecinos le escupen en la cara por ser de origen paquistaní (“¡regresate a tu país!”) y, lo más grave, aún no consigue novia, amén de que sigue siendo virgen.

Es ahí donde aparece la música de Bruce Springsteen, cuyas letras son descritas como “la línea directa hacia todo lo que es verdad en este podrido mundo”. ¿Qué le dice la música de Springsteen a un adolescente pakistaní que vive en un pueblito de Inglaterra en los años 80? 

Resulta que las letras de Springsteen no sólo dan confort, sino que además siembran duda y trazan ruta. Bruce escribe sobre lo mismo que Javed siente y sus conclusiones son las mismas: hay que huir, correr, salir de ahí.

Gurinder Chadha es experta en personajes que viven la intensidad de la adolescencia: sabe lo que es lidiar con padres conservadores, con costumbres caducas, con racismo y xenofobia en las calles. Lo sabe por que lo ha vivido en carne propia (ella también proviene de una familia inmigrante), y es por ello que, aunque no puede evitar algunos momentos de gran cursilería, la película sabe enviar su mensaje con una honestidad que va más allá de un simple feel good movie o del merecido homenaje a una leyenda como Springsteen.

Blinded by the light describe la emoción liberadora que provoca conectar con una pieza una canción, una película, un poema. Ser fan, en el mejor de los casos, es un acto de pura, total y absoluta rebeldía.

Los fans del cantante amarán esta película, y los que no, muy probablemente se unirán a esa religión llamada Bruce Springsteen.  

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