Alejandro Alemán

Para nadie es un secreto que desde el relanzamiento de Star Wars, hace 20 años, con Episode I: The Phantom Menace (1999), no hay una sola película del universo creado por George Lucas que haya superado o siquiera igualado a las tres cintas originales. 

La más cercana en emular la emoción y la atmósfera de la trilogía original fue Rogue One (Edwards, 2016), filme sobre un grupo de marginados en una misión suicida que se mueve más en los terrenos de Siete Samuráis (Kurosawa, 1954), The Dirty Dozen (Aldrich, 1967) y The Bridge on the River Kwai (Lean, 1957) que en la trilogía original.

Esa es la raíz del problema: mientras que Lucas, Abrams y Johnson siguen volteando a las cintas originales, Edwards recurre a las raíces de Star Wars, que no son otras, sino el cine de Kurosawa, aquel que a su vez inspira a todo un género: el western.

En The Mandalorian —la nueva serie de Disney Plus— su creador y showrunner, Jon Favreau, claramente entiende que la sangre de Star Wars está en el western. Desde el primer minuto de esta serie se nos presenta un mundo violento y sanguinario que sucede en cantinas de mala muerte y en lugares peligrosos donde, si te descuidas, amaneces muerto. 

La serie (a diferencia de las nuevas trilogías) no sucede en la ciudad, no sucede en “el senado” y los conflictos no son por el pago de impuestos o el linaje familiar. La trama de The Mandalorian es la clásica del western: el hombre misterioso que llega al pueblo a perturbar el orden establecido. No hay más. 

Estamos ante un escenario sucio, ríspido, donde la ley del revólver (del bláster) es la que manda. Con muchos guiños visuales (los cortes de escena, las criaturas, la suciedad en el ambiente) pero con aún más guiños auditivos (el sonido de los disparos, las puertas, los gritos, los androides), Favreau nos transporta al Star Wars de los años 70, aquel que desconocía de agendas y de corrección política.

La osadía es tal que el mismísimo Werner Herzog se presta al juego interpretando un papel en esta serie. ¿Quién hubiera dicho que Herzog dotaría a Star Wars de la personalidad que carecía desde hace décadas?

Es complicado hacer una crítica con apenas dos episodios disponibles, pero es indudable que Jon Favreau ha descifrado el ADN de la saga. The Mandalorian logra lo que no lograron J. J. Abrams y Rian Johnson: llevarnos de vuelta al Star Wars que más nos gusta, al original, aquel donde Han Solo siempre dispara primero.

*The Mandalorian sólo se puede ver en México mediante una conexión de VPN.  

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