Alejandro Alemán

La semana pasada Apple lanzó al mercado su servicio de streaming llamado Apple TV Plus. La plataforma compite con Netflix, Amazon y HBO ofreciendo el costo mensual más barato del mercado (apenas 69 pesos al mes), pero es también la que menor catálogo tiene: apenas ocho series (todas originales) de las cuales sólo han liberado cuatro capítulos de cada una. 

La promesa es que eventualmente vendrá más contenido de autores como Steven Spielberg, Alfonso Cuarón, Damien Chazelle, M. Night Shyamalan, entre otros.

En lo que eso sucede, la serie que sirve como punta de lanza del servicio se llama The Morning Show. Producida y protagonizada por Jennifer Aniston y Reese Whiterspoon —a partir de un guion de Jay Carson (productor de House of Cards)— la serie narra la repentina crisis que vive el programa de noticias matutino más popular en la unión americana, The Morning Show, cuando uno de sus dos conductores, Mitch Kessler (Steve Carell), es acusado de acoso sexual.

Su compañera y co-conductora, Alex Levy (Aniston), recibe la noticia con asombro, aunque esto abre una oportunidad: la renegociación de su contrato con la cadena que se había estancado y esta crisis permite que ella no sólo mantenga el puesto, sino que se vuelva indispensable.

Es cuando entra en escena  Bradley Jackson (Whiterspoon), una aguerrida reportera de un noticiario local, que llega a la cadena por invitación Cory Ellison (Billy Crudup), un alto directivo de la cadena cuyo plan es que Jackson cause aún más cisma en todo el noticiario.

Lo interesante de esta serie es su enfoque respecto al #MeToo. Sin tomar bando alguno, The Morning Show muestra cómo opera el mecanismo de “cancelación” contra los acusados por acoso sexual, cómo se mueven los cotos de poder y como la presunción de inocencia sale de inmediato por la ventana: Kessler es linchado públicamente, la gente le insulta en la calle. En el imaginario colectivo el hombre es un violador… aunque no haya pruebas.

Son inevitables los diálogos telenoveleros y algunas secuencias parecen estar de más (esa reunión entre Mitch y un viejo amigo cineasta también atacado por el #MeToo), pero la interesante trama (aún cuando resulta predecible) y las estupendas actuaciones (la reportera entrona de Whiterspoon, la sorpresivamente maquiavélica Aniston, el manipulador directivo interpretado por Crudup) hacen que esta serie se vuelva compulsivamente visible. 

Vamos, hace mucho que no veía una serie de corrido y lo hice con The Morning Show

Compartir