Lourdes Mendoza

La toma de protesta de Rosario Piedra como titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) se llevó a cabo entre gritos y sombrerazos en el Senado. En la era 4T, para la oposición, Rosario se convirtió en la “presidenta espuria”.

Luego de cinco días denunciando y probando el fraude en la elección de Rosario, el martes pasado, seis los 24 panistas clausuraron simbólicamente el Senado. Dentro y fuera de la Cámara había megamantas que culpaban a Morena de trampas en la votación del 7 de noviembre. Luego, en la Junta de Coordinación Política se pactó que se repondría la votación en la que hubo 116 sufragios, pero sólo se reportaron 114, por lo tanto Rosario no obtendría las dos terceras partes para ser ombudsperson.

“¡No somos lo mismo! Vamos por una nueva elección porque no queremos que haya dudas, porque nosotros somos limpios”, dijo el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, y con ese compromiso la oposición reabrió la Cámara.

Ya en el Pleno vinieron los enfrentamientos. Félix Salgado Macedonio acusó a los panistas de ser los campeones del fraude electoral porque se robaron la elección presidencial de 2006. En su turno, Mauricio Kuri, coordinador del PAN, respondió: “¿Se están quejando de lo que pasó en el 88? Bueno, Manuel Bartlett está trabajando con ustedes”.

¡Ojo, eh! Kuri, además, afirmó que la oposición no dejará que Morena se apropie de las instituciones, pues seguramente hoy es la CNDH y mañana será el INE. Confiado en la reposición de la votación, el panista exigió que los legisladores mostraran el sentido de su sufragio. Entonces Monreal subió a la tribuna y recalcó que en Morena no tenían fustigadores, que era una vergüenza evidenciar las papeletas.

Y aprovechó para hacer un reclamo: “Sin escrúpulos, sin pudor alguno, la derecha alteró un video acusándome de haber votado doble, ¡qué poca madre!”. Fue Xóchitl Gálvez quien le contestó: “Yo le diría que qué poca madre que intervinieron a mi coordinador (Kuri) y a su servidora publicando un chat falso (…) Yo tengo un software que me dice cuando estoy intervenida y les puedo decir que el 99% de mis llamadas están intervenidas por este gobierno”.

Mientras, Ricardo Moreno amenazó a Kenia López con quitarle la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos del Senado porque ofendió a la mayoría y ya no los representa. Visiblemente enojada, Kenia remató: “Yo represento a esa gente que en el 2021 les dirá: ‘estamos hartos’ (…) Para mí es un privilegio no representarlo”.

Luego vino el albazo. Monreal presentó la propuesta de reposición de votación, pero la mayoría de su partido no la aceptó. El PRI tampoco al afirmar que sería como legitimar un proceso viciado. Claudia Ruiz Massieu en tribuna pidió reponer todo el proceso y tener nueva terna.  Al verse chamaqueada, Xóchitl sacó de nuevo sus megamantas contra el fraude y los morenistas desplegaron otra en la tribuna: “No al golpismo, a la violencia en el Senado, a la ultraderecha”. 

Rosario entró al recinto vestida de luto, con la foto de su hermano Jesús colgando del cuello. Rindió protesta entre gritos de la oposición: “espuria”, “fraude”. Gustavo Madero intentó llegar al lugar de la Presidenta del Senado para evitar que consumara el acto, pero la bancada de la mayoría se lo impidió y lograron derribarlo. Kuri trató de defenderlo, aunque también le tocaron jaloneos.

Eduardo Ramírez se encargó de alzarle la mano a Rosario para su juramento. Desde su curul, un Monreal sonriente miraba el caos. Cuando se concretó el acto, los morenistas festejaron al grito de: “¡Sí se pudo!”. 

Pero el PAN anunció que llegarán hasta las últimas instancias y el fraude no quedará impune y los gobernadores de ese partido agrupados en el Goan, no reconocieron el mandato de Piedra porque dijeron: es producto de “una clara violación a la Constitución y a los Tratados Internacionales de derechos humanos”.  

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