Lourdes Mendoza

Qué les cuento, que Claudia Sheinbaum llegó al Congreso de la Ciudad de México como rockstar. Y aunque les cueste creerlo, risueña se tomó fotografías con acarreados, ¡ah no perdón! simpatizantes. En su primer informe de gobierno se le notó desenvuelta y su discurso estuvo plagado de logros y justificaciones, “el” pero es que apenas cedió unos segundos a la autocrítica.

Sin duda, un punto medular de su informe fue cuando aclaró que no se opone a la declaración de alerta de violencia de género en la Ciudad de México y justificó que en 17 entidades se ha emitido la alerta sin que haya mejores resultados, así que ella no quiere simular. Luego entonces eso no es suficiente para la ciudadanía, pero los presentes le aplaudieron y su declaración provocó que la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, anunciara la conformación de un grupo de trabajo para analizar la efectividad de este mecanismo.

Del tema de seguridad dijo que no quiere dar la impresión de que están satisfechos en materia de seguridad, pero que todos los días trabajan en ello. Además, nos presumió que se alineó con la austeridad republicana y la 4T que comanda Andrés Manuel López Obrador y terminó su mensaje con un firme “¡atrás quedó la época de la corrupción, la frivolidad, la simulación y la traición a la ciudadanía!”, vaya descalabro a su antecesor Miguel Ángel Mancera.

La Sheinbaum sí estuvo durante el posicionamiento de los grupos parlamentarios, no como en el primer informe de Mancera, quien sólo llegó a dar su mensaje. Ahhh y déjenme les cuento que con Mancera se vio más diversidad política, pues destacó la presencia de Emilio Gamboa, Cuauhtémoc Cárdenas, Eruviel Ávila, Manuel Camacho Solís, Gustavo Madero, en fin; con la Sheinbaum vimos mayoritariamente a personajes de Morena, apenas notamos al gober del Edomex, Alfredo del Mazo, quien llegó en medio de los posicionamientos.

Es de destacar que la Jefa de Gobierno hizo historia, pues es la primera vez que las mujeres ganan espacio político. A la derecha de Sheinbaum se encontraba sentada la presidenta del Congreso, Isabela Rosales, mientras que a su izquierda estaba Sánchez Cordero.

La senadora Xóchitl Gálvez y el coordinador de los diputados locales del PAN, Mauricio Tabe, llegaron en bici al Congreso, ¿será que ya se les hizo costumbre eso de la rodada para acaparar miradas?  Quien estuvo muy seria fue Dolores Padierna, vicepresidenta de la Cámara de Diputados ¿será que aún no se le quita la muina de que Porfirio Muñoz Ledo haya renunciado a su reelección?

Les cuento que Martí Batres, poquito a poquito, suave, suavecito (si, casi a ritmo de Luis Fonsi en suavecito) se le fue pegando a la Jefa de Gobierno hasta conseguir una foto con ella, pero, y no es por echarle más limón a la herida, el expresidente del Senado pasó desapercibido, lo mismo que Yeidckol Polevnsky.

Sánchez Cordero llegó justo cuando se realizaban los honores a la bandera, ¿será que se le complicó la entrada?, pues déjenme decirles que sí hubo cierre de calles, como en el pasado. Y quien llevó porra fue el alcalde Víctor Hugo Romo, a quien se le dio eso del acarreo, igual que la alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada, quien incluso preparó una transmisión en vivo en redes sociales para que todos nos demos cuenta de que tiene respaldo.

Casi 58 minutos duró el mensaje de la Jefa de Gobierno, en el que presumió que mil 400 policías dejaron de estar al servicio de funcionarios públicos y se incorporaron a las labores preventivas, que se ahorraron 853 millones de pesos en contratos de servicios, que se acabaron los moches y contratación de empresas fantasmas, que el gasto en Comunicación se redujo de 1,200 a 600 millones de pesos, que se han hecho 157 audiencia públicas con ella y su equipo. En fin, luego de las fotos se fue caminando hacia su oficina, en el Antiguo Palacio. 

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