Lourdes Mendoza

Hoy se confirma la corrupción en Pemex que documenté hace cinco años escribiendo en Reforma, y que seguí muy de cerca en El Financiero, cuando destapé las acciones del “dueto maravilla” Froylán Gracia, excoordinador Ejecutivo de la Dirección General de Pemex, y Arturo Henríquez Autrey, exdirector de Procura y Abastecimiento, quienes se negaron a hacer públicos sus datos patrimoniales y su declaración de conflicto de interés.  Eso sí, salieron de la petrolera envueltos en acusaciones de corrupción, cobros por citas, malos manejos, viajes y pésima gestión, por decir lo menos.

Escribí que Froylán era el mandamás, el que cobraba a terceros por sentarlos con Emilio Lozoya y decía a quién se le daban los contratos; mientras que Arturo se encargaba de precisar las compras de la petrolera. Ah, y también es familiar de Alonso Ancira. ¡Leyó usted bien!, familiar del propietario de Altos Hornos de México, al que detuvieron en Mallorca y a quien Pemex le compró la chatarra de Agro Nitrogenados en 475 millones de dólares, pese a ser una planta de fertilizantes que tenía 30 años de antigüedad y 14 años inactiva.

Los audios que se destaparon esta semana de José Carlos Pacheco Ledesma, quien se desempeñó como coordinador Ejecutivo de Pemex Perforación y Servicios, confirman lo que escribí en septiembre de 2014 y febrero de 2016 en Reforma y recalqué en mayo pasado en El Financiero y Vértigo.

Pacheco fue la víctima de la firma de investigaciones británico-israelí, Black Cube, contratada por Oro Negro. Las grabaciones, presuntamente del 23 de octubre de 2017, están en manos del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

En un fragmento de ellas se escucha la presunta voz de Pacheco, quien explica que Froylán era el mastermind de las finanzas externas del entonces director de Petróleos Mexicanos y su megacuate, Emilio Lozoya.

Afirmó en los audios que Froylán cobraba entre 50 mil y 100 mil dólares sólo por conseguir una cita con Lozoya. “Froylán era el que le hacía las tareas a Emilio. Él recibió los millones de dólares… Y él cobraba las citas”, explicó.

Se los dije, ese personaje era una de las claves en toda la red de corrupción de Lozoya. Su situación patrimonial ha estado incluso en la lupa de la Secretaría de la Función Pública, aunque las investigaciones parecen olvidadas.

Froylán ganaba casi 120 mil pesos mensuales, nada despreciables, pero con ese sueldo no podría explicar la vida que se daba, como la remodelación de la casa en la calle de Crestón, en el Pedregal, con más de mil 300 metros cuadrados. Enríquez Autrey, por su parte, se fue de Pemex mientras estaba siendo extorsionado.

¡Ah! y cuando salió todo el teje y maneje de Lozoya se los adelanté. ¿Dónde estaba Emilio cuando le giraron las órdenes de aprehensión? Respuesta: En Texas y, dicen las malas lenguas, ayudado por Froy, como le dicen sus amigos.

Si cae Lozoya, no dude que también caiga su mano derecha, su amigo de años. Los sobornos, pago de cuotas y moches, se dice, era la constante en la petrolera que ahora trata de salvar AMLO. La investigación ya está en la cancha de la Fiscalía de Alejandro Gertz Manero.

Y a todo esto, llama la atención que el expresidente Enrique Peña Nieto no haya dado señales de vida, aun cuando en los audios de esta semana Pacheco Ledesma comenta que Carlos Morales, exdirector de Pemex Exploración y Producción, recaudó dos mil millones de pesos entre contratistas para la campaña presidencial del mexiquense.

¿Será que EPN anda tan enamorado de Tania que ya no le importan los señalamientos en su contra o será que ya acató la recomendación de la 4T de mantenerse con bajo perfil? Porque siempre usa su Twitter para desmentir las acusaciones. Ahora, no. 

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