Foto: Cuartoscuro

Compartir

Marco Antonio Aguilar

El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que en la obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco sí había muchas señales de corrupción y por eso se decidió cancelarlo. 

Contrario a eso, el martes el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, en su comparecencia ante el Senado de la República, aseguró que no se encontró ningún hecho probable de corrupción en la obra. 

López Obrador detalló los puntos que consideró son actos de corrupción y por lo que desmintió a su secretario. El primero, dijo, el dictamen que aseguraba que no se podría operar el Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” y el de la base aérea de Santa Lucía, que después fue confirmado su funcionamiento. 

También, la cancelación de dos aeropuertos por la operación de una. Aseguró que el actual AICM, si continuaba la obra, sería cerrado y en el espacio se construiría un proyecto “algo así como Santa Fe”. 

Resaltó que otro de los hechos de corrupción era el costo, pues se tenía un proyecto con un valor de 300 mil millones de pesos a su inicio, pero que luego de análisis se detectó que la obra podría finalizar con un valor de hasta 600 mil millones de pesos, es decir, el doble. 

Por último, el mandatario dijo que la más importante era el lugar en el que se iba a construir, la peor zona del Valle de México por los hundimientos que podría sufrir la obra, y que todo esto fue debido a intereses políticos de la administración pasada. 

Desde su campaña, López Obrador reiteró que buscaría la cancelación de la obra y fue a finales de octubre, luego de una mega consulta ciudadana, la primera, se decidiera acabar con el proyecto.

Compartir