Raúl García Araujo

La historia de Dereck se escribe en medio de la desintegración familiar que padecen miles de niños en nuestro país.

El pequeño de ocho años buscó la felicidad sin hallarla. Su papá está preso, acusado por robo, en el Reclusorio Norte. Su mamá lo dejó al cuidado de su abuela paterna, porque ella no podía hacerlo, pues tiene otra relación en la que procreó otros dos hijos.

La desgracia tocó la puerta de esta familia de la Ciudad de México el pasado sábado. Ese día Dereck pidió permiso a su abuela para ir a recoger Pet en la calle, en compañía de uno de sus tíos. Pero la mujer no lo dejó ir porque su familiar tiene problemas con las drogas y no quería que eso afectara al niño.

La decisión no le gustó al pequeño, quién se fue a su habitación y molesto empezó a arrojar cosas. Su abuela y unos familiares que la acompañaban en ese momento, dejaron de escuchar ruidos y fueron a ver qué había ocurrido con él.

En la puerta de su dormitorio existe un orificio en el que cabe un celular. Con la cámara del aparato tomaron una foto hacia el interior.

La imagen desgarró el alma de la familia. Dereck estaba sentado en una silla, de esas que tienen ruedas, con varias corbatas enredadas en el cuello y éstas a su vez amarradas a un anaquel. El niño se había ahorcado.

El llanto y la desesperación inundó ese hogar. Como pudieron, sus familiares, desataron al menor y lo llevaron a un hospital, pero todo fue inútil, Dereck había muerto.

La noticia llegó de golpe a directivos y profesores de la primaria Calmecac, en la Alcaldía Iztacalco. La mañana del domingo, todos estaban consternados y sin encontrar respuestas de lo ocurrido.

Según los maestros que platicaron con En Corto, el pasado viernes, el niño estaba feliz, corría de un lado a otro en el patio de la escuela en el recreo. Incluso, llegó a abrazar a alguno de ellos y les enseñó qué iba a desayunar ese día.

En su rostro se dibujó una sonrisa, porque les dijo que iba muy bien en el trabajo que le habían dejado. Los profesores lo motivaron para que le echara ganas.

Las autoridades educativas de la escuela guardaban un cariño especial para Dereck, pues en todo momento trataban de ayudarlo por diversos problemas que enfrentaba por la desintegración de su familia.

No sufrió de bullying, como se manejó en un principio, pues se apartaba de sus compañeros o incluso se dormía en el refrigerio y esperaba con ansias el día primero de diciembre para ir a buscar a su papá, pues saldría de la cárcel.

El pequeño era inteligente, según sus maestros, pero no pudo desarrollar sus habilidades debido a los problemas que había en casa.Su abuela buscó ayuda psicológica, ya que Dereck no podía controlar su enojo. La cita estaba programada para este 12 de noviembre, pero el pequeño ya no está. Se suicidó.

La noche del domingo, durante el velorio, los maestros de la escuela Calmecac conocieron por primera vez a la mamá del niño. A ella le enviaron citatorios para analizar y ver los problemas que enfrentaba el pequeño, pero nunca se presentó.

Días antes del suicidio del menor, las autoridades educativas de dicho plantel, recibieron una carta del Reclusorio Norte, en la cual el papá de Dereck les informaba que a partir del primero de diciembre él se haría cargo de todo lo relacionado con su hijo.Hace unos días Dereck preguntó si una persona cuando muere está feliz “a lado de Dios”. Antes de escuchar la respuesta, dijo: “yo me voy a ir porque quiero ser feliz y tengo cosas que hacer con Dios”.


En Cortito: Nos cuentan que en el Congreso de la Ciudad de México se aprobaron los dictámenes para reformar la Ley de los Derechos de las Personas Jóvenes con el fin de prevenir el suicidio y conductas auto-lascivas. La Comisión de Juventud del Congreso capitalino busca reformar la presente ley con el propósito de modificar los programas educativos para la prevención del suicidio, a través de personal especializado que brinde asesoría y apoyo a las personas jóvenes. Nos dicen que la violencia contra la niñez está desatada en el Estado de México, gobernado por Alfredo del Mazo. El pasado domingo encontraron muerta a una niña de dos años y diez meses en la carretera de San Marcos Huixtoco, en Chalco. La Fiscalía mexiquense dice que la menor ya fue reconocida por familiares y que no existía una denuncia por su desaparición, bonita justificación.

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