Raúl García Araujo

El crimen que acecha, lastima y mata a quienes viven en la Ciudad de México obligó a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, a hacer el primer ajuste en su equipo de seguridad y procuración de justicia.

La imagen de la semana pasada, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador levantó la mano y brindó el apoyo a la mandataria capitalina, tuvo un efecto adverso en las redes sociales.

No era para menos, mientras López Obrador organizaba una porra de apoyo a Sheinbaum en la alcaldía Gustavo A. Madero, Norelia Hernández cremaba en una funeraria los restos de su hijo Norberto Ronquillo, quien fue asesinado por sus secuestradores.

La indignación corrió cual huracán informativo que inundó a las redes, que estuvieron repletas de críticas sobre el trabajo de Sheinbaum, así como de sus funcionarios cercanos como el secretario de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta, y la procuradora Ernestina Godoy, quien a veces “ya no sabe ni en qué día vive”, según sus propias palabras.

Tal y como se lo adelantamos aquí En Corto, en los pasillos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento se concretaron los primeros cambios.

La jefa de Gobierno, acorralada por el crimen, optó por incorporar al exdirector de la Agencia de Investigación de la FGR Omar Hamid García Harfuch como jefe de la Policía de Investigación y responsable de la nueva estrategia de inteligencia de la Ciudad de México.

El nuevo jefe policiaco llega a la institución con un grupo sólido de investigadores tanto de la FGR, de la Policía Federal, Marina y el Ejército para ocupar puestos claves que den resultados lo más pronto posible. Con su llegada, la Procuraduría capitalina comenzó a transformarse, y el director Antisecuestros, Luis Felipe Valdez, fue separado de su cargo; también se prevé que haya relevos en direcciones estratégicas, como las de Inteligencia, Fiscalías Centrales y Desconcentradas, entre otras.

El cambio de timón y estrategia vino pocos días después de la reunión privada que tuvo Claudia Sheinbaum con un grupo de directivos de los medios de comunicación más importantes del país, a quienes les preguntó cuál era la percepción que tenían en materia de seguridad pública en la capital del país.

Algunos de los ejecutivos plantearon a la mandataria capitalina la necesidad de establecer una táctica más contundente en la lucha contra el crimen que opera con total impunidad en la Ciudad de México. Por cierto, las visitas a los medios continúan.

Funcionarios del primer círculo de la jefa de Gobierno comentaron a En Corto que se le insiste a Sheinbaum sobre la necesidad de hacer cambios también en la Secretaría de Gobierno, ya que sus funcionarios son los más grises y faltos de operatividad política, tanto de la titular, Rosa Icela Rodríguez, así como de sus subsecretarios.

En tiempos de Andrés Manuel (cuando era jefe de Gobierno), Alejandro Encinas era secretario de Gobierno y salía a los medios a atender los temas más sensibles de la ciudad. También el entonces subsecretario Martí Batres salía a hacer sus declaraciones que rebotaban hasta en Los Pinos. Ahora Sheinbaum asume todo el costo político porque Rosa Icela no le ayuda.

La conformación de dos grupos especiales para atacar al crimen organizado es una señal positiva de que las cosas están por cambiar en la Secretaría de Seguridad Ciudadana, aunque en la evaluación de Sheinbaum todavía están en veremos si continúan en sus puestos tantos Jesús Orta y Ernestina Godoy.

En Cortito: Nos cuentan que varios ejecutivos de medios de comunicación se quejaron por el modo de trabajar del director de Comunicación Social del gobierno capitalino, César Iván Escalante Ruiz, a quien señalan de no responder llamadas ni mensajes cuando se le solicita información e incluso lo señalan como prepotente. De pésimo trabajo califican la operatividad de los voceros de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Armando Alcocer Romero, y de la Procuraduría capitalina, Lorena Ortega Espinosa. Sus puestos, nos dicen, siguen en evaluación y en espera de que llegue gente experimentada.

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