Raúl García Araujo

La postal diaria en el Valle de México es la muerte de una persona: ya sea en el transporte público, producto de un asalto; de un robo al retirar dinero de una sucursal bancaria; o de una ejecución a bordo de un vehículo al ser interceptada por sicarios en motocicleta. 

Las cifras son alarmantes, pues entre enero y octubre de este año se han registrado, según datos oficiales, 3 mil 291 homicidios dolosos entre el Estado de México y la capital del país.

El crimen, pues, se ha adueñado del Valle de México y se ha robado la paz y tranquilidad de los ciudadanos.

Los indicadores son claros y al finalizar este 2019, los asesinatos ocurridos durante el primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum muestran que las estrategias de seguridad que se han implementado, nomás no funcionan.

Aun así, durante su Primer Informe de Gobierno, Sheinbaum se deslindó del tema y volvió a echarle la culpa a su antecesor, Miguel Ángel Mancera.

En el Estado de México, las cosas son aún más preocupantes, pues en promedio, cada día son asesinadas más de siete personas.

Según el Ranking de Consulta Mitofsky del mes de octubre sobre “Gobernadores y Gobernadoras de México”, Alfredo Del Mazo ocupa el nada honroso número 30 de los peor evaluados entre los 32 mandatarios del país.

Aun y cuando Sheinbaum ocupa el cuarto lugar y está entre los mejor evaluados, la pregunta es, ¿por qué no ocupa el primero?

La Ciudad de México es referente a nivel nacional y su desempeño debería mantenerla como una de las aspirantes a la presidencia en 2024.

Sin embargo, esto no ha sucedido y Sheinbaum no ha alcanzado a ser ni la sombra de lo que Andrés Manuel López Obrador logró como jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

La respuesta, los ciudadanos la ven a diario en sus calles, avenidas, centros de diversión y comercios. Es la violencia que está fuera de control.

Según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a octubre de este año, se han cometido mil 191 homicidios dolosos en la capital del país.

Algunos, como lo vimos el fin de semana pasado, han ocurrido a metros de Palacio Nacional, en el Centro Histórico, una de las zonas más vigiladas del país por despachar ahí el Presidente de la República.

Con esto, los asesinatos intencionales, cometidos con armas de fuego y arma blanca, superan en promedio los 132 casos mensuales en la Ciudad de México.

Las mujeres también han sido víctimas de la violencia en la ciudad gobernada por Claudia Sheinbaum, pues en los primeros nueve meses del año se tiene registro de 50 feminicidios.

En el Estado de México la violencia es mucho más alarmante, durante el transcurso del año se han cometido 2 mil 100 homicidios dolosos.

Los feminicidios, también se han convertido en un delito representativo de la entidad gobernada por Alfredo Del Mazo, pues a lo largo de este año se tiene registro de 122 casos.

Los noticieros de televisión, radio, e incluso las redes sociales dan cuenta de estos datos y son los testigos de cómo el crimen ataca sin piedad al Valle de México.

La pregunta es, ¿qué hacen las autoridades? ¿Qué hacen los encargados de la seguridad y procuración de justicia? ¿Dónde están los cuerpos de seguridad que tienen la responsabilidad de velar por los ciudadanos?

Al observar los alcances de la violencia, se podría decir que la población no le interesa a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, ni al gobernador mexiquense, Alfredo del Mazo.

En medio de esta problemática, se puede observar como el secretario de Seguridad Ciudadana capitalino, Omar García Harfuch opera sin un plan de acción contundente.

Y que le digo de la procuradora capitalina y recién electa Fiscal General de la Ciudad, Ernestina Godoy, que en los últimos días prácticamente ha desaparecido de la escena pública.

Pero en el Estado de México, están peor, su secretaria de Seguridad Pública, Maribel Cervantes Guerrero, parece no enterarse de que sus policías se dedican más a extorsionar a los mexiquenses que cuidarlos. Mientras que el fiscal general, Alejandro Gómez Sánchez, no tiene en ocasiones ni idea de lo que ocurre en la entidad.

Así se vive en el Valle de México que a diario se tiñe de sangre de gente inocente que muere en manos de criminales.

En Cortito: Nos cuentan que la austeridad de la 4T nada más no logra que permé en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde más que decrecer aumenta la burocracia dorada. Cómo botón de muestra está el de un dictaminador en la Dirección General de Recursos Humanos, Gonzalo Pichardo Correa, quien gana 152 mil 717.04 al mes, y nadie sabe qué hace, cómo llegó, ni quién lo impuso. Su salario es superior al del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien actualmente gana 108 mil 656 pesos y el año próximo 111 mil 990 pesos al mes. Bien haría la 4T, si quiere ser congruente, en revisar la incongruencia que prevalece en este y otros terrenos en la casa de la justicia del país…Nos dicen que se debe voltear a Tlalnepantla, donde el alcalde Raciel Pérez trabaja en la línea con el presidente Andrés Manuel López Obrador en materia de austeridad y rendición de cuentas. En este primer año, se redujo en un 35 por ciento su sueldo, en un 32 el de síndicos y en un 23 por ciento el de los regidores; también canceló diversos privilegios de la burocracia, lo que le permitió ahorros por 50 millones de pesos que serán destinados para seguridad pública, protección civil y bomberos. Sin duda, Raciel Pérez representa una de las cartas fuertes de Morena para aspirar a la candidatura a gobernador en 2023.

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