Lourdes Mendoza

Eduardo Medina Mora se fue de la SCJN entre críticas y señalamientos, tal cual como llegó, el 10 de marzo de 2015, cuando en medio de descalificaciones ganó 83 votos de los senadores, suficientes para ser ministro.

En 2015 no importaron las 70 mil firmas de ciudadanos que pidieron al Senado no darle un lugar en la Corte. En el PRD, entonces la tercera fuerza política de la Cámara alta, colocaron letreros de protesta en los escaños: “Genocida”, se leyó en el lugar de Dolores Padierna; “Liberó recursos de Raúl Salinas fuera de la Ley” en el de Zoé Robledo; “Nombramiento inconstitucional” en el de Alejandro Encinas. Hoy, esos personajes que encabezaron la protesta son parte de la 4T de AMLO.

Ahora bien, en mayo pasado escribí en El Financiero la columna “¿Quién le mete el pie a la 4T vs la corrupción?”; ahí les adelanté que desde el gobierno federal veían como el mayor opositor a la lucha anticorrupción al “infiltrado peñista en la SCJN”.

Decía que el ministro en cuestión, en su momento, apoyó un criterio muy generoso para congelar cuentas en la administración de Peña Nieto, con el cual pudieron fácilmente congelar cuentas de gobernadores corruptos, hasta narcotraficantes. Pero, después, ya en la era de la 4T, impulsó una rigidez que haría imposible esta tarea, al pretender avisarle al acusado del congelamiento de su cuenta y, meses después, ejecutar la acción, obvio ya que la hubiere vaciado. ¡Así como lo están leyendo!

También en mayo fui la primera en compartirles en redes la foto en la cual veíamos muy contento a peña Nieto con su novia Tania Ruiz en la boda de la hija de Juan Collado, hoy preso. En la fiesta estaba Medina Mora, Luis María Aguilar y Mario Pardo Rebolledo. Recordé la frase que dice: ‘la mujer del César, además de ser honesta, también debe parecerlo’, pues no terminaba por gustarle a muchos que los ministros parecieran ¡las hermanas Kardashian de la vida social mexicana!

Por lo pronto, Medina Mora se va en medio de una investigación por lavado de dinero. Y déjenme contarles que el 18 de junio de 2019 mandó una carta a ministros, consejeros de la Judicatura Federal, a los magistrados electorales y magistrados y jueces del Poder Judicial en la que desglosó 32 transferencias bancarias de HSBC USA y HSBC UK, las cuales, afirmó, se realizaron en pesos y no en dólares ni libras esterlinas.

Expuso que las transferencias que hizo entre 2016 y 2018 no fueron por más de 100 millones de pesos, sino por siete millones 487 mil 261 pesos en total, cantidad que es consistente con sus ingresos declarados en ese periodo, declaraciones que, por cierto, se negó a hacer públicas.

Los datos de las cuentas las reveló mi colega y amigo Salvador García Soto. El exministro dijo que se violó su derecho al honor, pero su renuncia, pareciera, habla de la gravedad del asunto.

El reto es que el próximo ministro no responda a los intereses de AMLO, pues le haría un daño monumental al país. El reto va para el Senado, donde se aprobó la renuncia de Medina Mora por 111 votos en favor, tres en contra y cinco abstenciones. En contra votaron Víctor Fuentes, Samuel García e Indira Kempis. En abstención Emilio Álvarez, Claudia Anaya Mota, Clemente Castañeda, Verónica Delgadillo y Julen Rementería.

Y ojo, antes de la votación, Félix Salgado Macedonio (Morena) dijo que otros ministros “seguramente van a renunciar porque están muy embarrados”, mientras que Martha Márquez (PAN) espera la renuncia de Yasmín Esquivel, esposa de Riobóo, por aquello del conflicto de interés. Ricardo Monreal enfatizó que el Senado no debe estigmatizar ni linchar políticamente a nadie. 

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