Laura Borbolla

Cuando México probó la democracia en el año 2000, la entonces Secretaría de Gobernación (SEGOB) contaba con una Subsecretaría de Seguridad Pública, en la época del presidente Zedillo (1999), el ahora Gobernador de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, fue el Primer Comisionado de la Policía Federal Preventiva (PFP).

A la llegada del presidente Fox, como parte de los cambios institucionales democráticos, fue creada la Secretaría de Seguridad Pública, a cargo del ahora Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, quien para darle mayor presencia a la incipiente PFP, tuvo que echar mano de varios millares de soldados comisionados y luego transferidos a la PFP.

Por distintas razones, como la marcha contra el secuestro, se dio el primer relevo en la entonces Secretaría de Seguridad Pública, llegando el guanajuatense José Ramón Martín Huerta, quien perdiera la vida en un trágico accidente de helicóptero, dando paso a el ahora Ministro Eduardo Medina Mora.

En la transición del 2006 entre el Partido Acción Nacional del cambio democrático al del mismo partido de corrientes de abolengo de donde emana el presidente Calderón, el entonces titular de la Agencia Federal de Investigación de Fox, Genaro García Luna, fue designado titular de la Secretaría de Seguridad Pública, con la idea de contar con sólo una Policía Federal (PF), generó muchos conflictos en el arranque del entonces Procurador General de la República, Eduardo Medina Mora.

Entre las muchas historias del intento de unificación de la PF, se conoce, la toma por asalto de las instalaciones de la entonces Agencia Federal de Investigaciones (AFI), ahora Agencia de Investigación Criminal (AIC), ubicada en la calle de Moneda, dando también albazo con la “INTERPOL” lo cual finalmente no ocurrió por ser un convenio internacional de muchos años en depositaría de la entonces Procuraduría General de la República (PGR). Este incidente es lo que da pauta para la creación de AMERIPOL (organización de las Policías de las Américas).

El sexenio del presidente Calderón, estuvo marcado por aciertos en materia de cooperación internacional en materia de seguridad, ejemplo de ello es, la firma del “Plan Colombia” versión México conocida como “Iniciativa Mérida”, útil, en el sentido de equipar a la PF con instalaciones y la formación de un puñado de mandos relacionados con el entonces titular de la SSP, que a la postre fueron incluso Subsecretarios, Secretarios, Jefes de División, Coordinadores Estatales, Comisionados Generales, Comisionados Nacionales.

También hubo sin sabores, que pautaron la desconfianza de los aleados del norte y socios de la iniciativa Mérida, entre lo que se sabe está el incidente entre Policías Federales involucrados con la Delincuencia Organizada, que se enfrentaron a tiros en el área de comida rápida de la Terminal 2 del Aeropuerto de la Ciudad de México y para rematar, el caso Tres Marías, del que hace muy poco se emitió una sentencia condenatoria en contra de ahora ex policías federales, por haber disparado hasta destruir el blindaje de un vehículo diplomático en el que se encontraba personal acreditado por la Embajada de los Estados Unidos en México.

Aunado a lo anterior, el desgaste innecesario sufrido por la población en términos de padecer muchos “daños colaterales” se da un cambio en el ejercicio del poder ejecutivo en 2012, que implicó en términos de Seguridad una regresión a 1999, en donde se integró de nueva cuenta a la agenda de SEGOB.

Cuando ello ocurrió, administrativamente SEGOB sumó presupuestalmente, cientos de millones de pesos, ya que la extinta SSP fue dotada para tener despliegue operativo de 45 mil elementos, contar instalaciones equipadas por fondos de iniciativa Mérida, lo cual requiere de actualización y mantenimiento, que hasta la fecha son los que permiten tener las Instalaciones que serán transferidas a la Guardia Nacional.

El hecho de concentrar el personal y presupuesto de la extinta SSP en la SEGOB, fue muy poco fructífero, en términos administrativos, todo se hizo lento, burocrático, sin perspectiva operativa y de seguridad nacional a pesar de haber creado una Comisión Nacional de Seguridad, sin muchos dientes; es metafóricamente hablando, como decir que, un Charal deglutiera a Moby Dick.

En el recuento de los daños en materia de Seguridad y Justicia, llega el 2018 con el segundo cambio democrático más importante de México en el Siglo XXI, conocida popularmente como la 4T, en donde se plantea la creación de una Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Guardia Nacional, esto a cargo del Dr. Alfonso Durazo Montaño, político con experiencia y conocimiento de toda esta transformación ya que desde los años 90´s está en el ejercicio de la toma de decisiones.

Enfrenta grandes retos, el mayor es la realización de su función con la escisión de la SEGOB, el traspaso de agendas como las de Protección Civil, la Comisión Nacional Antisecuestro, el funcionamiento administrativo y operativo; de la PF con la transformación de la Guardia Nacional, así como la creación del Centro Nacional de Inteligencia, todo ello repercute burocrática y administrativamente, desde tener papel en el baño, servicios de limpieza, mantenimiento, parque vehicular, comunicaciones, computadoras, impresoras, viáticos, etc.

Lo cual, a seis meses no ha concluido, generando con ello dificultades, sin embargo, el deseo de que las cosas mejoren y el empeño en el trabajo de diario no cesan, ejemplo de ello es, la nueva asignación que tiene el Lic. Ricardo Mejía Berdeja, que dejó de ser Jefe de la Oficina del Secretario para ser Subsecretario del ramo. Ahora tocará a SEGOB concluir con los pendientes, ya que los únicos que hemos pagado el ganso, en el ir y venir de estas políticas públicas de cambios de agenda, de Seguridad de lo político a lo operativo y de lo operativo a lo político y de nueva cuenta, somos todos los contribuyentes mexicanos, cada movimiento creación institucional y borrón y cuenta nueva, cuesta miles de millones de pesos, que no tenemos. Los retos son muchos, los nombres de los responsables desde 1999 al 2019 son en su mayoría los mismos. El deseo es unánime: a México le tiene que ir bien y mejor; pero ¡ya! Esas son cosas de forma que hacen fondo, y todo a colación del día de las Naciones Unidas para la Administración Pública.  

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