Laura Borbolla

Al igual que hace un par de años en una escuela de Monterrey, la semana pasada, tuvimos noticia de un hecho ocurrido en el Colegio Cervantes de Torreón, Coahuila, un chico que estudiaba en la primaria, abrió fuego, disparando dos armas de fuego de uso exclusivo del ejército, lo que desencadenó a un maestro y cinco chicos heridos, una maestra muerta y el suicidio del agresor.

En México, hasta ahora tenemos cuenta de pocos tiroteos dentro de las escuelas, sin embargo, debemos de generar acciones que modifiquen de forma y fondo este tipo de hechos, cuando los menores tienen acceso por distintos medios a contenidos violentos, sin la adecuada supervisión, pueden desencadenarse conductas antisociales y psicopatías. Al parecer, este chico, se encontraba en un proceso de duelo por la pérdida de su madre, vivía con la abuela, lo describen como un niño inteligente, sin embargo de su papá no se tiene información.

Lo cierto es que, hasta ahora los indicios apuntan a que tuvo la idea de recrear una escena de un video juego, no apto para menores, lo cual ya es de llamar la atención, pues indica que no hay la supervisión al respecto, pero otro dato que en lo particular es alarmante, es cómo fue que tuvo acceso a dos armas de fuego de uso exclusivo del ejército y cómo fue que supo usarlas el día de los hechos que resultó una tragedia. Sin ser experta en armas, el calibre .40 implica más práctica que la nueve milímetros, por el tipo de arma está es más pesada y genera un mayor retroceso al momento de accionarla, sin embargo, de fotografías del evento, se aprecia que los disparos fueron realizados con cierto nivel de técnica.

Al hacer investigaciones en la web, se puede decir, que se encuentran suficientes tutoriales, sin embargo, regresamos al punto de la supervisión de los contenidos a los que tienen acceso los menores, si se conjuga con las circunstancias personales, se tienen los elementos de una tormenta perfecta. Si agregamos que prácticamente a cualquier hora del día se tienen contenidos televisivos en los que se hace apología del delito en narcoseries, en dónde pareciera aspiracional ser “La reina del sur”, “El Señor de los Cielos”, “El Chapo”, “Pablo Escobar”, entre otros, por citar algunos ejemplos. Debemos de poner en la justa dimensión La realidad de la fantasía y vigilar a los niños y jóvenes, respecto de lo que ven y lo que leen en el internet.

La autoridad no puede sola con la supervisión de mochilas en las escuelas, los padres de familia deben saber qué contiene la mochila de sus hijos, debe supervisar que lee, que ve y que escucha, como dicen los que saben, los niños son unas esponjas del conocimiento para bien y para mal.

Debemos de aprender de estas tragedias, para cambiar de forma y de fondo, nuestros protocolos escolares, para buscar mecanismos que permitan evitar a toda costa que los menores no tengan acceso a las armas y no dejar de investigar en términos criminológicos, estos fenómenos antisociales.

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