Laura Borbolla

La reforma constitucional de mayor calado en la historia de México, ocurrió en junio de 2011, el artículo 1° que establecía garantías individuales, mutó en 360° ya que reconoció los derechos humanos y además elevó a rango de ley suprema, a los convenios, instrumentos y tratados internacionales en materia de derechos humanos en los que México es parte. Por lo tanto, la interpretación y aplicación de los mismos pueden ser adoptadas, en términos del control de convencionalidad al mismo nivel que la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El pacto Universal de Derechos Políticos y Civiles de las Naciones Unidas, en su artículo 19 estipula en congruencia con el Artículo 6° el Derecho humano de la Libertad de Expresión en todas sus modalidades, incluida la manifestación colectiva como la que se llevó a cabo en la Ciudad de México el viernes pasado.

Sin embargo, la Constitución y cualquier fuente de derecho que permita a las personas en colectividad convivir de forma ordenada, establece que las libertades tienen limitaciones, textualmente cito a la carta magna de México: “Artículo 6° La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a la información será garantizado por el Estado. […]”

La causa de las “feministas” sin lugar a duda es legítima, la que suscribe manifiesta pública y abiertamente que ninguna persona, debe ser sujeto y objeto de violencia, por ninguna otra persona, y mucho menos por alguna autoridad que abuse de la representación del Estado en cualquier modalidad por tener un empleo público con cargo al erario que es pagado por todos los ciudadanos del país.

Lamento, rotundamente que las manifestaciones del viernes pasado, se auto saboteen, ya que en el anonimato de la muchedumbre, las mismas manifestantes “feministas” utilicen esos espacios públicos y la causa que las mueve, como instrumento o herramienta para violentar derechos del resto de los ciudadanos de la CDMX, es un gran negativo. Esto al igual, que vandalizar bienes intangibles y patrimonio histórico, que son de todos los mexicanos y no hacer un buen uso del derecho humano de la libertad de expresión. 

La manifestación se convirtió en un evento vandálico con pintas carentes de sentido en monumentos como la victoria alada, el incendio de una estación de policía, de una estación del metro y metrobús que decir, que hasta sin cristales se quedó, es el daño más leve, etc… resulta trágico por lo que demuestra … de la sociedad que somos. 

Además de las agresiones sin sentido, a los compañeros de los medios de comunicación, de forma: es cobarde y de fondo debe ser un doble llamado a las autoridades de la Ciudad de México, esta ciudad es de todos los mexicanos; los subsidios que se aplican como en ningún otro lugar del país, es producto del pago de los impuestos con partes proporcionales de los mexicanos que viven desde Tijuana hasta Chetumal. El patrimonio que aquí se alberga es de México. Su deber es cuidarlo, protegerlo y ahora restaurarlo. También de fondo es castigar de forma ejemplar a sus servidores públicos, aplicar la ley sin tregua. Y lamentablemente esta última petición, debe ser por igual para los ciudadanos que se manifiesten sin respetar lo que dice la Constitución. Buscar el Estado de Derecho es de las cosas de forma y fondo que hacen que seamos lo que somos y seamos lo que debemos ser. 

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