Laura Borbolla

El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es un lugar que debe ser considerado de Seguridad Nacional, por muchas razones, entre ellas por ser un punto de entrada y salida de personas que viajan con fines turísticos, de negocios, es un lugar que además cuenta con una aduana, quizá de las más importantes del país. Además de estar saturado por operaciones aéreas, y albergar a las autoridades de aeronáutica civil, existe presencia de casi todas las autoridades nacionales, entre ellas las de control migratorio, fitosanitario, policía de la Ciudad de México, Policía Federal, de procuración de justicia local y federal. Estas últimas comparten sus instalaciones en el Bajo Puente de la Terminal 1.

Resulta digno de análisis, la importancia que le damos a las instituciones, incluso desde el espacio físico en el que pueden laborar sus funcionarios, así como el número de operadores, equipamiento y capacitación. Más si se toma en consideración el número de operaciones nacionales e internacionales que se efectúan en materias migratorias, intercambio de divisas, fiscales y aduaneras. En ese bajo puente, menos de 20 agentes del ministerio público federal con igual número de policías federales ministeriales, realizan funciones complicadas, sin contar con las herramientas necesarias.

El punto de referencia es un serial documental “Alerta Aeropuerto” para facilitar las necesidades y cómo operan las autoridades del orden, en  aeropuertos de Madrid, España, Bogotá, Colombia, Lima, Perú, entre otros. National Geographic, documenta los protocolos internacionales de actuación, entrevistan al personal respecto de la capacitación en temas de lo que enfrentan como autoridades en los aeropuertos, los procedimientos en materias de prevención de la comisión de delitos,  atención consular, manejo de sustancias tóxicas, drogas, mercancías, tráfico de arte, personas, divisas. Lamentablemente, de primera mano, conozco las deficiencias que tienen los elementos de la policía federal ministerial de nuestro aeropuerto, carecen de uniformes, capacitación en manejo de sustancias tóxicas y narcóticos, no cuentan con vehículos suficientes para realizar las revisiones de área de aduana, plataforma de carga y traslado de evidencias, guantes, mascarillas, computadoras, impresoras, papel, etc. Y a pesar de todo ello a diario, realizan aseguramientos, detienen ingeridos, tratantes y traficantes. Teniendo los mejores resultados como subsede de la Fiscalía General de la República, sin que sean públicos los estándares de medición.

El problema institucional de México, es, ha sido y quizá seguirá siendo, que no se ha apostado por la profesionalización y certificación de la policía de investigación, en la extinta Procuraduría General de la República, siempre se buscaba depurar a la policía, se asume que es el eslabón más débil y corrupto; sin embargo, el no fortalecer las capacidades del personal que necesita especialización y con ello tener una mejor percepción, sería la decisión que cambie la responsabilidad de la corrupción. Los policías mal tratados por los mandos, terminan sólo “obedeciendo órdenes”, quizá es momento de tomar con seriedad que para ser sujetos de una producción documental como la de NAT GEO, requiere que la ahora Fiscalía General de la República y sus mandos tome en serio, el adoptar los estándares internacionales en todos los sentidos, sobre todo porque el resultado, será más justicia, menos impunidad, mejor imagen institucional y personal más valorado al interior y al exterior. Esas son cosas de forma que hacen fondo.

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