Simón Vargas

“Quienes padecen las consecuencias son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa […] El auténtico desarrollo es aquel que pretende incluir a todos los hombres y mujeres del mundo, promoviendo su crecimiento integral, y preocupándose también por las generaciones futuras”. Papa Francisco

Las comunidades no sedentarias o migratorias han existido desde hace miles de años, incluso actualmente aún subsisten poblaciones como los Ghilji, en Afganistán; los Nukak, en Colombia o los Tuareg en Argelia, (por mencionar a algunos) quienes tienen como principal característica el trasladarse de un lugar a otro con la finalidad de buscar comida, mejoras en su economía, su estilo de vida, o desarrollo humano.

Fue gracias al progreso de la agricultura, la pesca y la ganadería que con el transcurrir del tiempo muchas culturas decidieron dar paso al sedentarismo, optando por establecerse en algún espacio territorial en concreto y desarrollando así una cultura y modo de vida característicos de la zona.

Hoy en día y de acuerdo al libro The Age of Migration International Population Movements in the Modern World del sociólogo Stephen Castles y el politólogo Mark Miller, vivimos en una era de la migración que debe analizarse no sólo desde la demografía o la economía sino también desde el ámbito político; ya que los movimientos humanos siempre tienen importantes efectos de largo plazo tanto en las sociedades receptoras como en las originales.

Es innegable el vínculo que existe entre la migración y el desarrollo, tanto en el lugar de origen como en el de destino, sin embargo, factores como el desempleo, la inseguridad o la incertidumbre económica han llevado a que este fenómeno se haya convertido en uno de los retos económicos, sociales y políticos más trascendentes.

La globalización ha impactado significativamente en el acontecimiento migratorio, países que antes eran considerados de tránsito se han convertido en naciones de destino y viceversa, incluso se ha incrementado el flujo de mujeres y de niños y ha cambiado el motivo de traslado, ya que aún son importantes factores como los laborales, educativos, culturales, familiares o la influencia de experiencias de amigos; pero desafortunadamente, también se han acrecentado aquellos como la persecución, los conflictos armados o la violencia generalizada.

Las cifras continúan aumentando, de acuerdo a datos de la Organización de las Naciones Unidas, actualmente una gran cantidad de personas vive en un país distinto de aquel donde nació; ya que, en este año, el número de migrantes alcanzó la cifra de 272 millones; 51 millones más que en 2010; es así como hoy los migrantes internacionales comprenden un 3,5% de la población mundial, número que continúa en tendencia ascendente comparándolo con el 2,8% de 2000 y el 2,3% de 1980.

En cifras de la Agencia de la ONU para Refugiados (ACNUR) el año pasado el número de personas que huyeron de la guerra, la persecución y los conflictos superó los 70 millones, el nivel más alto del que este organismo tiene constancia en sus casi 70 años de historia, situación que retrata tan sólo de forma parcial lo acontecido en Venezuela y Siria.

Por otro lado, fue justamente 2018 un año histórico, donde las Caravanas Migrantes se convirtieron en una situación inédita para nuestro país, estos movimientos que comenzaron en octubre con alrededor de mil hondureños se transformaron rápidamente en sucesos donde se registró la presencia de ciudadanos de Afganistán, Bangladesh, Nepal, Pakistán, India, China y Nigeria, entre otros, quienes buscaban asilo en nuestro país o bien lo utilizaron como territorio de paso para llegar a los Estados Unidos de América; y es que de acuerdo al Anuario de Migración y Remesas de México 2018 el corredor México-EE. UU. es el principal en el mundo, con más de 12 millones de migrantes, seguido por la India-Emiratos Árabes Unidos, con 3.3 millones.

Sin duda la migración es un fenómeno complejo que debe ser analizado desde diferentes ángulos, es por eso que como sociedad, y a raíz del incremento de la migración, los Estados Miembros de la ONU acordaron adoptar un Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular este se encuentra basado en los valores de la soberanía del estado, la responsabilidad compartida, la no discriminación, los derechos humanos y reconoce que se requiere de un enfoque cooperativo.

Los motivos para trasladarse de un país a otro, o incluso dentro de la propia nación son complicados y en muchas ocasiones personales, por eso intentemos ser empáticos y tolerantes, pero sobre todo pensemos que en una sociedad donde la violencia y la indiferencia están permeando con más fuerza, es necesario centrar a la persona como eje de nuestras acciones y políticas públicas.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

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