Simón Vargas

“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha.”

Víctor Hugo

Las acciones e interés en contra del cambio climático han sido un punto importante dentro de los esfuerzos y las políticas públicas nacionales e internacionales; desafortunadamente, a pesar de las cumbres, reuniones, tratados y propuestas no se han logrado obtener los resultados esperados, por tanto, nuestro ecosistema, así como la vida humana y animal continúan en peligro.

Amenazados por el incremento de la fuerza con la que golpean los fenómenos naturales, las sequías, la desaparición de la biodiversidad, los incendios forestales, las olas de calor y por la paradoja que envuelve el crecimiento de los océanos y su disminución en los niveles de oxígeno; nos hemos convertido en testigos impasibles de lo que irónicamente hemos causado como especie.

Y es que debemos reconocer que el tema se encuentra constantemente abordado en los medios nacionales e internacionales, y diversas instituciones, organismos y sociedad civil han logrado que los temas relacionados con el cambio climático no pasen desapercibidos en las agendas gubernamentales, lamentablemente; a pesar del gran esfuerzo el daño a la tierra hasta el momento continúa siendo difícil de revertir, y es que en los últimos 10 años se ha incrementado considerablemente el impacto de los desastres naturales, lo anterior ya que en 2018 y de acuerdo a datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), se registraron cerca de 62 millones de personas afectadas por fenómenos naturales, un 32% respecto del total de los 193 millones contabilizados de 2000 a 2017.

Cabe destacar que durante la investigación antes mencionada las actividades sísmicas, incluidos los terremotos, los tsunamis y las erupciones volcánicas, cambiaron las vidas de 3,4 millones de personas y ocasionaron más muertes que cualquier otro tipo de desastres.

Por otro lado, recordemos que durante el 2019 también se experimentó con fuerza el efecto del cambio climático: en marzo una serie de tornados golpearon localidades de Alabama y en 24 horas ocasionaron la muerte de al menos 23 personas; en julio se tuvieron 5 muertes en Francia por una ola de calor que alcanzó los 46°C y que afectó a varias naciones de Europa; en este mismo mes se advirtió que la vida de más de 15 millones de personas corría peligro por la sequía en diversas zonas de Kenia, Etiopía y Somalia; y para septiembre el huracán Dorian provocó la muerte de al menos 60 personas y la desaparición de 1,200; sólo por mencionar algunos de las catástrofes más grandes.

El gran problema no implica solamente los peligros naturales, sino que los océanos han registrado una pérdida considerable de oxígeno, de acuerdo al Informe: “La desoxigenación de los océanos: un problema de todos” se menciona que el inventario mundial de oxígeno del océano ha disminuido en un 2% aproximadamente en el período comprendido entre 1960 y 2010 y que de continuar esta tendencia se tendrá una pérdida de biodiversidad, rutas de migración alteradas o bloqueadas, mortalidad directa de especies pesqueras y de presa; es decir, se cambiará irremediablemente el equilibrio de la vida tal cual la conocemos hasta ahora; lo que sin duda provocará daños en el turismo, la economía y la salud.

Actualmente nos encontramos al borde de una crisis ambiental; quizá el término suene alarmante, pero los números y la estimación de los datos como los plasmados en el Análisis de Riesgos 2019 emitido por The World Economic Forum colocan los eventos meteorológicos extremos, el fracaso de mitigación del cambio climático y los desastres naturales dentro de los cinco riesgos mundiales más peligrosos en términos de probabilidad y de impacto, pero lo más preocupante es que al menos uno de ellos se ha presentado en ambos rankings desde 2011.

Aún estamos a tiempo de comenzar a revertir lo causado, fortalezcamos la voluntad política y colectiva para hacerle frente al cambio climático y trabajemos en eliminar las divisiones; como diría el Secretario General de la ONU: “Hoy se requiere de soluciones, compromisos y acciones; los líderes no deben participar con discursos bonitos sino con compromisos concretos”

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

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