Simón Vargas

“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.”

Albert Einstein.

El factor educativo aunado a los conocimientos, habilidades y buenos hábitos que las personas adquieren durante toda su vida se han convertido en una fórmula clave para el desarrollo humano, la cual impacta directamente en el crecimiento económico y la reducción de la pobreza de los países.

La educación se ha convertido en un elemento que representa un incremento en las oportunidades de empleo e ingresos, en un componente que estimula la innovación, pero sobre todo, a largo plazo se transforma en un aliado contra un mundo laboral cada vez más exigente e incierto; desafortunadamente, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), aún el 40% de la población mundial no cuenta con acceso a la educación en un idioma que entienda, y la Organización sin fines de lucro Human Rights Watch menciona que hasta 2018 más de 264 millones de niños en el mundo se encontraban privados de educación escolar.

El problema no sólo radica en el idioma o la imposibilidad de acceder a espacios educativos, sino que la deserción escolar se coloca como un tema de preocupación, ya que a pesar del incremento en la creación de políticas públicas que brinden mayores facilidades a niños y adolescentes para asistir a la escuela; el abandono escolar en América Latina continúa siendo una de las principales causas del rezago escolar.

A pesar de los esfuerzos aún se enfrentan retos importantes en esta materia, ya que de acuerdo al Banco Mundial uno de cada tres jóvenes en América Latina y el Caribe no alcanza el nivel de secundaria; y para nuestro país los números son todavía complicados, ya que la tasa de escolarización en el primer ciclo de Educación Infantil, es decir de los 0 a los 3 años, no alcanza ni el 4%; así mismo en cuanto al rubro de la Segunda Etapa de Educación Media Superior que comprende de los 15 a los 19 años, México cuenta con una tasa del 61.1% de la población lo que nos coloca en el último lugar en ambos campos dentro del reporte: “Panorama de la educación, indicadores de la OCDE 2019”; aunque no todo es malo, por ejemplo en el ciclo escolar 2016-2017 en cifras del Instituto Nacional para la evaluación de la Educación en México la educación primaria alcanzó una tasa neta de cobertura de 98.4%.

La deserción escolar es un problema multifactorial y que debe ser analizado desde diversos ángulos; sin embargo, existen dos factores constantemente mencionados en las investigaciones sobre el tema: la falta de interés y la pobreza.

Hasta 2018 en nuestro país, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía las posibilidades de deserción aumentan conforme avanza la edad y el mayor porcentaje se encuentra en adolescentes entre los 12 y 17 años, donde el 48.3% afirmó abandonar la escuela por falta de interés y el 14.2% mencionó que lo hizo por carencia de recursos económicos.

México, así como muchas partes de América Latina y el Caribe cuenta con un fenómeno denominado analfabetismo funcional, en el cual se identifican personas que cuentan con los conocimientos necesarios para llevar una vida práctica, pero sin el nivel de cultura requerido.

El abandono escolar representa no sólo una oportunidad desaprovechada sino una injusticia que afecta a niños y adolescentes, pero también a la sociedad en general, y ¿Cómo podemos comenzar a revertir los números en cuanto a este rubro? Se tiene que atacar la pobreza y motivar a los alumnos; si bien gran cantidad de ellos desiste por la parte económica, el mayor porcentaje se encuentra en la ausencia de interés por lo que se debe prestar atención al trabajo en aula, al acompañamiento con nuevas tecnologías, a evaluar el nivel de aprendizaje, a escuchar y centrarse en las habilidades socioemocionales de los estudiantes, impulsándolos así a velar por el prójimo y por su entorno.

Los profesionales de mañana se están forjando hoy, por lo que Gobiernos, docentes, padres de familia y comunidades debemos hacer la tarea que nos corresponde para traducir el sueño de la educación en una realidad palpable.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación. *Si deseas recibir mis columnas en tu correo electrónico, te puedes suscribir a mi lista en el siguiente vínculo: http://eepurl.com/Ufj3n

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