Simón Vargas

“El crimen nace del odio, se basa en el desprecio de la vida del hombre y es un auténtico crimen contra la humanidad.”

 Papa Juan Pablo II

Lamentablemente, las muertes por droga siguen formando parte de los titulares en las noticias, y desde hace al menos 10 años el fentanilo y diversos opioides sintécticos han ido en aumento, convirtiéndose en el principal dolor de cabeza de muchos países entre los que destaca Estados Unidos.

No importa el nombre que reciba el fentanilo: Apache, China Girl, China White, Dance Fever, Friend, Goodfellas, Jackpot, Murder 8, o Tango & Cash, éste y diversos opioides se ha transformado, de acuerdo a datos del Informe Mundial sobre las Drogas 2019 publicado en Viena el pasado 26 de junio por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en el narcótico más letal hasta el momento, ya que se encuentra detrás de al menos dos tercios de las muertes registradas.

Esta misma investigación registró que el número de personas que usan opioides, un término general para designar a las drogas que van desde el opio y sus derivados como la heroína hasta los productos sintéticos como el fentanilo y el tramadol, asciende a 53 millones, 56% más que en estimaciones anteriores.

Suena irónico, pero él posible éxito de estas drogas se debe a su bajo precio y facilidad de adquisición; pareciera que se busca la forma más barata y rápida de morir, aunque algunos de los decesos ocasionados por esta droga no han sido voluntarios, ya que se han registrado situaciones en donde el consumidor adquiere en el mercado negro una medicina recetada como la oxicodona o codeína, sin saber que pagan por una acelerada defunción.

El ser sustancias sintéticas las convierte sorprendentemente en drogas sencillas de comprar, ya que por su alta concentración resulta más fácil transportarlas en pequeñas cantidades, por ejemplo, gran porcentaje de opioides ingresan por medio del correo postal o son vendidos a través de internet y con el pago de bitcoins.

La crisis de los opioides ha llegado a niveles críticos, ya que en muchos casos son usados de forma legal como la codeína o la morfina, los cuales se utilizan con la finalidad de calmar los dolores producidos por el cáncer o después de una cirugía; ¿Pero, cuál es la razón por la que ha crecido tanto el consumo de opioides recientemente? de acuerdo a datos del informe 2018 emitido por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes existen tres principales causas del incremento de este problema: 1) el exceso de prescripciones médicas, 2) la falta de fiscalización internacional de opioides sintéticos, y 3) una cultura de medicación.

Por otro lado, en la investigación recientemente publicada por la RAND Coporation titulada “El futuro del fentanilo y otros opioides sintéticos” se sugiere que la llegada del fentanilo y diversos opioides fabricados ilícitamente sorprendió a la mayoría de los responsables de formular políticas, académicos e incluso a usuarios; y se analiza la posibilidad de que algunos consumidores constantes de estupefacientes busquen presentaciones más potentes y más baratas de sus drogas, eligiendo así el fentanilo, ya que su intensidad es mayor en comparación con la heroína y entre 50 y 100 veces superior a la de la morfina, lo que haría suponer que los individuos pueden distinguir (y pueden preferir) los efectos del fentanilo de los de otros opioides disponibles en los mercados ilícitos.

La Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) explica que desafortunadamente resulta complicado seguir las pistas y el origen de los productores ilícitos, por lo que su aumento estará garantizado en tanto no optemos por una vida saludable y un equilibrio entre el ejercicio y una dieta balanceada y continuemos dependiendo de las pastillas, con lo anterior no se garantiza la eliminación del consumo pero sí una disminución considerable en las muertes, ya que si persistimos en concebir la vida como algo reparable y el dolor manejable solo a través de la prescripción de opioides la crisis no cesará.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

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