Simón Vargas

“El mejor líder es aquel que sabe elegir a los mejores para hacer las cosas, y tiene la templanza suficiente para no entrometerse mientras lo hacen.”

 Theodore Roosevelt

Los últimos años se han caracterizado por cambios políticos, económicos y sociales; transformaciones complicadas que sin duda han llevado a los ciudadanos a replantearse el liderazgo y sus características, pero sobre todo a cuestionarse ¿Qué significa ser un líder? y ¿Cuáles son los tipos de líderes que necesitamos?

La correcta distinción ente un jefe y un líder, en cualquiera de los ámbitos político, económico o incluso empresarial, puede ser la gran diferencia a la hora de enfrentar una crisis; actualmente, han comenzado a ser menos valorados aquellos jefes de autoridad impuesta que utilizan el poder para ordenar, que no toman en consideración las opiniones ni el bienestar de sus empleados, que no escuchan, que utilizan el miedo para inspirar, pero sobre todo quienes ante un problema buscan responsables y no soluciones.

En cambio, los líderes han comenzado a ser más reconocidos ya que han roto con el esquema instruido durante largos años, en el cual la voz de mando era vertical, descendente, unilateral y autoritaria, es decir, los líderes no sólo ostentan el poder, sino que encabezan y dirigen; motivan a su equipo; no imponen, escuchan, son respetados y no temidos; creativos, valientes y empáticos.

Paradójicamente, las sutiles diferencias entre jefes y líderes; aunadas a los miedos, necesidades e incertidumbres percibidas en nuestro entorno han establecido nuestra política global; ya que de acuerdo a la investigaciónWhen the appeal of a dominant leader is greater than a prestige leader publicada por la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America se ha llegado a la conclusión de que un jefe dominante se vuelve más atractivocuando el entorno económico es incierto, cuando existe la posibilidad de terrorismo, o bien cuando la situación de seguridad del país se presenta como inestable.

Lo anterior corrobora el ascenso al poder de personajes como: Donald Trump, Vladimir Putin, Jair Bolsonaro, Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Abdelfatah Al-Sisi, Rodrigo Duterte, Recep Tayyip Erdoğan, Xi Jinping o Kim Jong-un, por mencionar algunos, lo cual, sin embargo, no justifica el autoritarismo, el narcisismo, el atropello a los derechos humanos o la supuesta forma déspota que le han otorgado a su gobierno.

Tal parece que los ciudadanos optan por la dictadura, pero hay que mencionar que algunos de los presidentes hipotéticamente catalogados como dictatoriales han usado todo tipo de estrategias para perpetuarse en el poder, entre las que destacan la reducción de las libertades civiles y políticas, la represión militar, la modificación de leyes en la Constitución o la aprobación de reformas judiciales etc, lo que conlleva a que no han sido electos por la ciudadanía sino que se han instaurado por su propia ambición de poder.

Y es gracias a este fenómeno que actualmente algunas poblaciones han comenzado a presentar muestras de desgrado, las cuales han sido exhibidas mediante protestas y manifestaciones; hoy a pesar de que muchos podrían creer lo contrario, se necesitan líderes amables, donde la dureza del discurso quede fuera, donde la cortesía gané; hoy lo politizado del mundo requiere que se cambie la percepción de la autoridad, pasar del “yo soy el que mando” al “yo puedo ayudar”, ya no se requieren jefes que impongan, sino líderes que convenzan.

De acuerdo al análisis What makes a good leader, and does gender matter? Publicado por el Centro de Investigaciones Pew Research Center las características esenciales en los líderes políticos actuales son: honestidad, inteligencia, decisión, organización, compasión y capacidad de innovación; también cabe mencionar que un 75% de la población considera que tanto hombres como mujeres pueden ejercer el liderazgo.

El mundo aún se enfrenta a serios problemas como la crisis climática, la persistencia de al menos 25 conflictos armados en el mundo, más de 820 millones de personas que pasan hambre o casi 750 millones de personas que aún carecen de agua potable, por mencionar los más graves; es por eso que se requieren líderes que generen confianza no miedo, esquemas abiertos, empatía, es decir, que nos inspiren, que involucren a la ciudadanía y que den soluciones a los problemas más importantes.

Actualmente la diversidad de ideas, culturas, formas de vivir y sentir son características claves de nuestra realidad; en el último año las protestas y manifestaciones han logrado derrocar al menos a dos gobiernos, por lo que poco a poco queda al descubierto que estamos decidiendo pasar de los jefes políticos a los líderes políticos, del temor a la confianza, de lo deshonesto a lo íntegro, de las promesas a las acciones.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

*Si deseas recibir mis columnas en tu correo electrónico, te puedes suscribir a mi lista en el siguiente vínculo: http://eepurl.com/Ufj3n

Compartir