Simón Vargas

“La finalidad será cuidar de los heridos en tiempo de guerra por medio de voluntarios entusiastas y dedicados, perfectamente calificados para su trabajo…” publicó en 1862 el humanista Suizo Jean-Henry Dunant en su libro Un recuerdo de Solferino; obra que recopiló la funesta visión de más de 40,000 hombres prácticamente abandonados a su suerte un 24 de junio de 1859 en el escenario de la batalla de Solferino, donde el ejército austríaco, al mando de Francisco José I, fue derrotado por los ejércitos de Napoleón III de Francia y del Reino de Cerdeña, comandado por Víctor Manuel II.

La impresión de la muerte acechando sin oposición, sin nadie haciéndole frente, sin nadie impidiéndole arrancar de aquellos cuerpos su alma cansada, marcó a Dunant, pero sobre todo lo impulsó a crear una fundación concebida con la finalidad de paliar cualquier situación similar sin importar raza, nacionalidad o creencias; fue así como nació el Comité Internacional de la Cruz Roja en Ginebra Suiza, 1863; cuatro años después de la visión en Solferino.

Una de las principales preocupaciones surgida en la primera Conferencia Internacional donde se contó con la participación de 14 gobiernos fue el uso de un símbolo sencillo, fácil de identificar y conocido por todos, por lo que se adoptó como signo distintivo una cruz roja sobre un fondo blanco. Posteriormente en 1876 durante la guerra entre Rusia y Turquía, el Imperio Otomano decidió utilizar una media luna roja, con la finalidad de no herir la susceptibilidad de los soldados musulmanes. Finalmente, en diciembre de 2005 en Ginebra se adicionó el emblema del cristal rojo, es así como actualmente no importa si sea cruz, luna o cristal rojos la presencia de más de 197 millones de voluntarios velando por el bienestar del prójimo se ha hecho patente en más de 186 países alrededor del mundo.

La cruz roja en México ha sido una institución reconocida por brindar ayuda y apoyo en los momentos más complicados, y bajo los siete principios fundamentales de humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad ha sido la fiel combatiente en situaciones de desastre o cuando la salud de los seres humanos está en peligro.

La historia de esta organización está formada por miles de hazañas de solidaridad, por anécdotas en las que lo mejor del ser humano ha brillado en cada oportunidad, y continúa haciéndolo año con año ya que gracias a la colecta realizada, todos podemos contribuir y continuar facilitando la ayuda en momentos de crisis.

Tan sólo el pasado 20 de marzo arrancó la colecta nacional con el firme propósito de lograr recaudar 360 millones de pesos, de los cuales, de acuerdo a esta institución de cada peso donado, 96 centavos se usan para programas humanitarios y sólo 4 centavos van a gastos de administración; es así como la Cruz Roja radica su mayor poder en el esfuerzo y compromiso de las personas unidas bajo la única meta de ayudar al prójimo.

Esta organización no sólo asiste en desastres naturales o accidentes automovilísticos, sino que cuenta con actividades de acción contra las minas y restos explosivos de guerra, provee de agua y hábitat durante los conflictos armados, recupera e identifica los restos de personas desconocidas que mueren en guerra, fomenta el respeto al derecho, restablece el contacto con familiares, brinda alojamiento e implementa programas de producción sostenible de alimentos y ayuda a las víctimas de la violencia sexual.

Hoy, 8 de mayo se rinde un homenaje a la empatía para con la humanidad de su creador Jean-Henry Dunant, pero también es un reconocimiento a los millones de voluntarios alrededor del mundo, a los equipos de respuesta ante desastres y a los que han confiado en la institución y año con año aportan convirtiéndose en héroes anónimos.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación. *Si deseas recibir mis columnas en tu correo electrónico, te puedes suscribir a mi lista en el siguiente vínculo: http://eepurl.com/Ufj3n

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