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Juan Pablo de Leo

Para el momento que vive Jared Kushner en su poco experimentada carrera política, se antoja por lo menos extraña la razón por la que ahora decidiera visitar México como “enviado especial” del presidente Donald Trump. El humo de dudas y negocios ventajosos que ronda a Kushner parece estar nublando cada vez más sus posibilidades de avanzar en el gabinete de Trump. De hecho, llega a México cuando Trump más lejos lo quiere de él.

El anuncio de la visita llegó el martes 6 de marzo, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Más allá de cómo confluya, no parece apropiado el encuentro entre el presidente Enrique Peña Nieto y el canciller Luis Videgaray, con un asesor de segundo nivel con el acceso la información de la Casa Blanca recién degradado y un montón, literalmente, de acusaciones legales en su contra.

JP-WEB

Jared Corey Kushner es un empresario inversionista de bienes raíces, negocio heredado de su padre. Fue director ejecutivo de la empresa de desarrollo inmobiliario Kushner Companies y de Observer Media, editor del New York Observer. Es cofundador y copropietario de Cadre, una plataforma de inversión inmobiliaria en línea. Durante la campaña presidencial de Trump, Kushner ayudó a desarrollar y ejecutar su estrategia de medios digitales; eso le bastó para ser nombrado consejero senior de la Casa Blanca. En consecuencia, tuvo que renunciar legalmente a sus negocios y empresas, pese a las acusaciones que lo señalan de favorecerlas durante su estancia en la Casa Blanca.

Este no es el único señalamiento que recae sobre el yerno de Trump. Kushner debió aceptar que tuvo cuatro reuniones con los rusos durante la campaña de 2016 y la transición presidencial, aunque dice que ninguno de esos contactos rusos fue inapropiado. La investigación de Robert Mueller, fiscal especial en el caso sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016, también tiene en la mira a Kushner en más de un sentido. El yerno del presidente de Estados Unidos podría haber dado a Mueller información falsa y obstruir la justicia por una reunión en la Torre Trump, en junio de 2016, entre el ahora presidente y un abogado ruso, además de haber violado la ley estadounidense, entrelazando sus finanzas personales con decisiones de la Casa Blanca.

›No solamente es Mueller el que respira sobre Jared Kushner. John Kelly, el jefe de Gabinete, no le tiene confianza y fue el principal artífice para que le degradaran su acceso a la información sensible de  seguridad nacional.

En otras palabras, lo sacaron del círculo de los chicos grandes, de los tomadores de decisiones. Desde el verano pasado que Kelly tomó el mando del presidente Trump, se ha enfrentado permanentemente a Kushner como también el joven esposo de Ivanka lo hizo en su momento con Stephen Bannon. Desde su llegada de la mano de Trump se ha confrontado con los personajes más importantes que rodean al presidente en una constante lucha de poder que denota su ambición por el beneficio que este acceso le pueda generar a su vida empresarial.

Alguna vez considerado como el intocable niño de oro de la administración estadounidense con una amplia cartera de responsabilidades y acceso irrestricto al presidente, el papel de Kushner ha disminuido, según reportes periodísticos, y ahora reporta directamente a Kelly con áreas de responsabilidad mucho más limitadas en cuestiones específicas, como el enlace de la Casa Blanca con Israel o “la paz en Medio Oriente”, con México en las conversaciones del TLCAN y como director de la Oficina de Innovación. Mientras eso ocurre, las investigaciones en su contra avanzan y aumenta la distancia con el mando cercano a Trump.

Justo en los momentos de esta visita vale retomar la información que Bannon le dio a Michael Wolff en su libro Fuego y Furia sobre los negocios turbios de Kushner durante su estancia en la Casa Blanca; así como su traición con el involucramiento con agentes rusos durante la elección presidencial de 2016.

Bannon dijo en entrevista que en las etapas finales de la investigación de Mueller, Kushner sentirá la ira definitiva. Las acusaciones que pesan en ese sentido sobre Kushner tienen que ver con temas tan serios como lavado de dinero. Según Bannon, Mueller eligió al fiscal Andrew Weissmann primero, por ser un tipo especialista en este ilícito. Según él, la caída, el impeachment contra Trump, puede llegar por el descuido infantil de Don Jr. y Jared Kushner, por Deutsche Bank.

Diferentes fuentes apuntan a que los golpes contra Kushner podrían continuar en los próximos días, después de la degradación de su acceso a información de seguridad, la semana pasada. Del Departamento de Justicia podría llegar alguna acusación formal de lavado de dinero, así como de Robert Mueller por la parte de la comisión especial sobre la injerencia rusa en el corto plazo. Los problemas para el joven empresario convertido en político-asesor que se metió con los pesos pesados de la Casa Blanca solamente se acumulan y apenas comienzan.

protesta. La organización civil Coalición Binacional contra Trump convocó a una manifestación en la Ciudad de México para declarar persona “non grata” a Jared Kushner.

En ese sentido, que Kushner viniera a México como representante de Kelly en temas de TLC hubiera podido ser válido, pero de ahí a ser recibido por el presidente Peña Nieto, envía de nueva cuenta las señales erróneas para una relación en la que es mejor mantener una sana distancia por la tensión comercial y política. En el punto más bajo de la relación entre México y Estados Unidos, Trump decidió enviar a su representante más apestado y en México lo recibe la principal figura representativa del país. Las señales no son las correctas. Si bien se entiende que Kushner es el único y solitario enlace del gobierno mexicano con la Casa Blanca, el canciller Videgaray bien podría mantener la relación cerrada y personal en el punto más bajo, en lugar de haber buscado una reunión con el Presidente.

¿Qué mensaje podría traer Kushner personalmente que no haya podido ser transmitido a través del canciller? ¿Acaso el anuncio de una visita o reunión entre Trump y Peña Nieto es un escenario ganador para cualquiera de los dos presidentes? Si a alguien le parece que reunirse con un personaje así puede beneficiar de alguna forma el parado del presidente frente a la relación bilateral entre México y Estados Unidos, se equivocó. Jared Kushner, hoy más que nunca, es un lastre para el presidente Trump y poco o nada bueno puede salir de una reunión con el presidente Peña Nieto, con generales del ejército condecorados encima de él, con el peso de las acusaciones sobre favorecimiento en negocios como miembro de la Casa Blanca. Como mensaje y como hecho, es un acto más que habla del desdén que tiene Trump por México y las trampas en las que sigue cayendo el gobierno mexicano.

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