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Redacción ejecentral

Una enigmática cuenta bancaria en Europa colocó en el radar de los investigadores a Alan García, el expresidente peruano que, el pasado 17 de abril, se suicidó de un disparo en la cabeza al ser arrestado en su casa de Lima por su vínculo con Odebrecht.

De acuerdo con el diario españolEl País, un alto cargo del segundo mandato de García (2006-2011), el exvicepresidente de la compañía estatal Petróleos del Perú Faresh, Miguel Atala Herrera, manejó un depósito en la Banca Privada d’Andorra (BPA), a través de una misteriosa sociedad creada en Panamá, Ammarin Investment.

La cuenta bancaria en Andorra, 0081200289077, abierta el 16 de octubre de 2007, acumuló un saldo de 1.3 millones de dólares, ha sido clave para entender la conexión entre el gigante brasileño de la construcción Odebrecht, protagonista de la mayor trama de sobornos de América, y el expresidente peruano Alan García.

El Principado de Andorra, es un pequeño país soberano de Europa, cuenta con 77 mil habitantes y goza de un singular atractivo para las fortunas internacionales: La garantía de un Estado y el secreto bancario que blindó sus cuentas hasta 2015.

Los dueños de la Banca Privada d’Andorra, los hermanos Higini y Ramón Cierco, decidieron sacar provecho diseñando un plan y una extensa red comercial donde desempeñó un papel importante el uruguayo Andrés Norberto Sanguinetti Barros, alias «Betingo», empleado de la BPA que consiguió que Odebrecht se hiciera su cliente.

La compañía decidió usar la institución financiera para los manejos de su Departamento de Operaciones, una oscura unidad de negocios especializada en comprar voluntades.

La BPA se convierte así en pieza de un mecanismo off shore por donde circulan sobornos millonarios que acaban en el bolsillo de políticos, presidentes y altos funcionarios de 12 países de Latinoamérica. El entramado se conecta con una maraña de testaferros y bancos con China, Alemania, Bahamas y Suiza.

Entre los responsables a los que Odebrecht víncula a través de Andorra figura Miguel Atala Herrera, quien se presenta como un empresario inmobiliario con intereses en los sectores agrícola y textil.

Anuncia un primer ingreso de un millón de dólares y comunica que prevé colocar hasta 10 mdd en los meses sucesivos. Justifica, sin entrar en detalles, que el dinero procede de “una operación de inversores brasileños”.

La BPA abre la cuenta al alto cargo de García. Alala Herrera aparece en el depósito con su hijo Samir Atala Nemi, de 41 años.

La relación entre el que fuera número dos de Petróleos del Perú entre 2008 y 2011 y el banco arranca 15 meses después de que el expresidente inicie su segundo mandato.

Para 2015 las autoridades andorranas toman el control del banco por un presunto caso de blanqueo de capitales. Las circunstancias sacan a la luz centenares de actas internas y confidenciales del departamento de prevención de riesgos, el diario secreto del banco donde un comité de expertos debate sobre la entrada de los clientes más problemáticos.

Surgen decenas de nombres, de dirigentes latinoamericanos sobornados. Los cohechos llegan a través de sociedades instrumentales como Klienfeld. Y bajo la ficción de supuestos trabajos de asesoría que no existen.

El nombre de Atala Herrera suena como una bomba en Perú. Y vira el foco de los investigadores hacia Alan García, que estaba siendo investigado por la Fiscalía peruana por un presunto caso de tráfico de influencias relacionado con la adjudicación de la obra de la Línea 1 del Metro de Lima, donde participó Odebrecht.

Tras ser arrestado el pasado mes de abril, Atala Herrera admite a los investigadores que sus fondos en Andorra pertenecen a García, «confesó haber recibido dinero de Odebrecht para entregarle al expresidente».

Tras las declaraciones, la fiscalía retiró los pedidos de prisión preventiva por tres años para Atala y su hijo Samir Atala Nemi por su colaboración, así como el que recaía sobre Nava Mendiola.

«Las rutas del dinero»

En los últimos días de abril, el exjefe de Odebrecht en Perú, el brasileño Jorge Barata, testificó en Brasil ante fiscales peruanos, a quienes entregó «las rutas del dinero» que la constructora repartió entre figuras de poder peruanas, desde presidentes hasta alcaldes, para hacerse con contratos de obras públicas.

Su testimonio, fruto de un acuerdo de colaboración entre Odebrecht y la fiscalía peruana, compromete a cuatro expresidentes peruanos, entre ellos García.

Confesó que su cuenta en la Banca Privada d’Andorra servía para recibir el dinero para el expresidente García, según el portal de investigación IDL-Reporteros, que filtra informes judiciales.

Según Atala, le entregó dinero a García desde 2010 a 2018. «La primera vez en un monto aproximado de 20 mil a 30 mil dólares, y así de forma progresiva iba llevándole dinero al expresidente», dijo.

«Cada vez que (García) necesitaba dinero me llamaba por teléfono previamente y me citaba a diversos lugares. Le he entregado dinero en diversas ocasiones y lugares, como en Palacio de Gobierno, en su domicilio que primero quedaba en la urbanización Las Casuarinas en Surco y luego en su domicilio ubicado en Miraflores, a la Universidad San Martín de Porres», narró Atala.

Toledo, Humala y Kuczynski

El exfuncionario sostuvo que le entregaba dinero de sus «negocios personales, los cuales eran compensados con los activos que me habían depositado previamente en la cuenta (…) en la Banca Privada d’Andorra«.

García siempre negó haber recibido sobornos de Odebrecht. En una carta difundida tras su muerte, aseguró que «no hubo ni habrá cuentas, ni sobornos, ni riqueza. La historia tiene más valor que cualquier riqueza material».

Los testimonios de Barata salpican también a los exmandatarios Alejandro Toledo (2001-2006), a quien afirma haberle pagado 31 millones de dólares en sobornos; a Ollanta Humala (2011-2016), y a Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), bajo prisión domiciliaria. (Con información de El País y AFP) NM

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