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María Idalia Gómez, Jonathan Nácar, Luis León, Óscar Santillán, Jair Avalos y Jorge Luis Sierra

Durante 39 meses, el gobierno de Estados Unidos dejó que las acusaciones de “crimen de Estado” contra el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, crecieran y se incubaran en la opinión pública mexicana e internacional, y que el Ejército se convirtiera en sospechoso de haber sido cómplice en el crimen contra 43 estudiantes en Iguala, la noche del 26 de septiembre de 2014. Nunca informó al gobierno mexicano, hasta noviembre pasado, que la DEA mantenía interceptados por lo menos 11 números celulares de los líderes de Guerreros Unidos, como parte de una investigación sobre narcotráfico, donde no sólo pudieron seguir el crimen en tiempo real, sino también comprobar cómo los capos decidieron y planificaron, unas horas después, responsabilizar al gobierno estatal y a la Policía Federal de lo que había sucedido.

Una revisión de todas las intercepciones a las que tuvo acceso ejecentral, permite reconstruir el caos que existió con la desaparición de los 43 normalistas; así como también el origen de las contradicciones del caso. No permiten determinar que esa noche, como afirmó el entonces procurador general, Jesús Murillo Karam, fueron incinerados en el basurero de Cocula, pero sí ayudan a entender la anarquía que se vivió en esas horas, y confirma que el crimen contra los estudiantes fue resultado de una confusión generalizada donde no supieron los jefes de Guerreros Unidos, que creían que estaban siendo atacados por “los contras” de Los Rojos o La Familia Michoacana, que sólo se trataba de normalistas.

Aunque la agencia antidrogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés), a través de el Departamento de Justicia, entregó a México las transcripciones de los mensajes telefónicos interceptados entre el 24 de septiembre hasta el 6 de octubre de 2014; sin embargo, lo que ocurrió durante casi nueve horas, entre las 19:44 horas del 26 de septiembre y 04:16 horas del día siguiente, el momento en que sucedió el ataque a los normalistas, no aparece reflejado en alguna conversación entre los integrantes del Cártel de los Guerreros Unidos. Pero en las horas posteriores se hace referencia a ese momento y cómo operaron los días posteriores para no ser incriminados.

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La agencia antidrogas estadounidense  había identificado desde 2013 a Guerreros Unidos por lo peligroso de sus operaciones de trasiego de droga. La DEA descubrió que introducían a Estados Unidos heroína y fentanilo —un químico que ha generado una crisis de salud— por Chicago, por lo que en abril de 2014 empezó a dar seguimiento a sus líderes a través de sus mensajes de texto en sus BlackBerry. En ese momento en México, ninguna de las instituciones federales contaba con un diagnóstico actualizado sobre el control que Guerreros Unidos mantenía en por lo menos 10 municipios principalmente de Guerrero, pero también en Morelos y el estado de México, y su capacidad operativa, financiera y logística.

Subestimar lo ocurrido por parte del gobierno federal y dejar la responsabilidad sólo a las autoridades estatales los primeros 11 días tras la desaparición de los normalistas aquel 26 de septiembre, creó un vacío que permitió que los planes del grupo criminal fueran prácticamente exitosos. Esa noche movilizaron en horas a transportistas, policías comunitarias y familias de policías para presionar violentamente por la exoneración de los 22 agentes detenidos que fueron detenidos en Iguala la madrugada del 27 por el entonces fiscal de Guerrero, Iñaki Blanco.

Aunque ya se conocían algunos datos sobre las investigaciones contra Guerreros Unidos en Chicago, que tienen como protagonista a Pablo Vega Cuevas, personaje clave dentro de las intervenciones telefónicas, son una revelación los detalles de los mensajes que intercambió entre septiembre y octubre, y las conversaciones que sostienen los hermanos Adán y Sidronio Casarrubias, desde el 27 de septiembre y los días subsecuentes hasta la primera quincena de octubre de 2014. Se trata del intercambio de cerca de mil mensajes escritos entre los capos y más de 10 personas, entre los líderes del cártel, jefes de plaza y operadores de los que las autoridades no tienen datos.

Las conversaciones sirven para conocer los detalles de lo que había ocurrido, dar órdenes para manejar la crisis y reducir los costos de ésta. Y pese a todo lo sucedido, lo lograron. Guerreros Unidos, con pérdidas económicas y de control territorial, con más de 100 detenidos por el caso de los normalistas, continúa operando con toda su capacidad, a tal nivel que la DEA en noviembre del año pasado, catalogó a este cartel como una amenaza “de preocupante crecimiento”.

La fiscalía en Illinois inició en abril y luego en noviembre de 2014, dos juicios contra integrantes de Guerrero Unidos; el último incluyó a Vega Cuevas y a seis personas más. En esta última acusación ofreció la intercepción de las líneas celulares, aunque sólo incluyó algunas de las conversaciones, ocurridas en abril, junio, julio y octubre. De la información del mes de septiembre nada se incorporó en la Corte Federal de Chicago.

La Procuraduría General de la República (PGR) solicitó desde 2015 la primera asistencia jurídica, que es como se conoce a la información que pudieran compartir otras autoridades. Se pidió la información que pudieran entregar en torno a los detenidos, las investigaciones del caso y el juicio. La petición nunca fue atendida. La institución debió hacer dos nuevos requerimientos, entre mayo y septiembre de 2017. La respuesta llegó en noviembre del año pasado, con la primera parte de las conversaciones interceptadas por la DEA; la segunda apenas se entregó, procedente del Departamento de Justicia de Estados Unidos, en febrero de este año. Es decir, más de tres años después de la desaparición de los normalistas. La motivación para entregar esta información fue el interés de las autoridades estadounidenses por frenar las operaciones del Cártel de Guerreros Unidos en el trasiego de fentanilo.

“Que agan un planton todos los de transaporte (…) Y que sea en contra del presidente (…) Que se aga una demanda colectiva en contra del gobernador y el procurado (…) Y el presi. Tambien”, ORDENÓ Adan Zenén, líder de guerreros unidos.

Los susurros de Chicago

A partir de esas conversaciones se puede reconstruir una buena parte de la historia criminal de Guerreros Unidos en aquella nación.

El 9 de diciembre de 2014, el líder de Guerreros Unidos en Chicago, Vega Cuevas, de 40 años, y su cuñado, Alexander Figueroa, de 37 años, originarios de la ciudad de Aurora, Illinois, fueron detenidos en el sureste de Oklahoma. Otros tres acusados fueron arrestados en el área de Chicago. La operación, que inició en agosto de 2013 con el decomiso de 68 kilogramos de heroína, nueve kilogramos de cocaína y más de 500 mil dólares en efectivo, permitió a la DEA, 16 meses después, capturar a cinco de los integrantes de la célula y contar con otras tres órdenes de captura, incluida la de Arturo Martínez, quien presuntamente está escondido en México.

Esta fue la primera gran acusación contra este nuevo cártel mexicano. El delito, distribuir heroína en la ciudad de Chicago. No se trataba de un grupo pequeño, pero sí de una organización que, por su bajo perfil, pasó nueve años inadvertida. Ese martes 9 de diciembre, las autoridades les decomisaron automóviles y ejecutaron cuatro órdenes de allanamiento federales en residencias en Aurora, Chicago y Rockford, así como en un negocio vinculado a Vega, Salud de Bienestar, en Aurora.

A diferencia de años anteriores en los que se hacían operativos conjuntos entre México y Estados Unidos, para tener mayor impacto contra los grupos criminales, ni la DEA ni el Departamento de Justicia informaron en esa ocasión a México. Se vivían los peores momentos de confianza entre ambos países. Desde la llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia se instaló lo que se llamó “ventanilla única” para atender a las agencias estadounidenses, que no funcionó pero generó un enorme distanciamiento: se cortaron casi todas las actividades conjuntas de inteligencia, en buena parte de la postura de los entonces procurador, Jesús Murillo Karam, y secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

No sólo se cortaron lazos institucionales, sino que se modificó significativamente la forma pública de abordar esa colaboración. La mejor demostración de ello se dio un mes después, en enero de 2015, cuando Murillo Karam rechazó la extradición de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, que por un asunto, alegó, de soberanía nacional. “Yo puedo aceptar la extradición, pero en el momento que yo diga”, dijo el ex procurador. “El Chapo se tiene que quedar aquí a cumplir su condena y después lo extradito. Unos 300, 400 años después… falta mucho”. Las agencias policiales y de inteligencia estadounidenses tomaron nota.

Para entonces, la DEA ya tenía en su poder el resultado de sus primeras investigaciones, en las que hizo un uso extensivo de intercepciones autorizadas por el tribunal de dos teléfonos celulares, entre marzo y octubre de 2014, que le permitieron conectarse con 10 teléfonos más. A lo largo de nueve meses, a través de los centenares de mensajes que interceptaron, documentaron sus operaciones, vínculos y el tejido de corrupción que construyeron, especialmente en Guerrero. La investigación también implicó el uso de una fuente cooperante, y una amplia vigilancia y coordinación con los agentes del orden en toda el área de Chicago, Illinois. Entre sus hallazgos estaba, de acuerdo con las copias de las transcripciones a las que tuvo acceso ejecentral, de cómo minuto a minuto fueron leyendo los agentes estadounidenses lo que estaba ocurriendo en Iguala la noche del 26 de septiembre de 2014, cuando desaparecieron los 43 normalistas.

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El conocimiento de ese crimen fue circunstancial. La investigación central era sobre narcotráfico. En ella, según una declaración juramentada de 131 páginas, Vega Cuevas trabajó con varias fuentes de narcóticos en México para introducir cantidades al por mayor de heroína y cocaína procedente de México hacia Illinois, “a menudo recogiendo los narcóticos en autobuses comerciales de pasajeros que viajaban desde México a Chicago”. Guerreros Unidos almacenaba las drogas en Aurora y Batavia, además de recaudar el dinero en efectivo en nombre de Guerreros Unidos por la venta de estupefacientes.

La operación contra Guerreros Unidos produjo la detención de Isaías Mandujano, Roberto Sánchez y Eliseo Betancourt Pereira, alias Diego Verdaguer, en Chicago el 9 de diciembre de 2014, bajo los mismos cargos de importación y trasiego de cocaína y heroína hacia Illinois procedente de México. Ese mismo día también fueron detenidos Vega Cuevas y Alexander Figueroa en Oklahoma. Y el 10 de diciembre de ese mismo año fue capturado Wilfredo Flores Santos. Arturo Martínez, que está en México, y José Rodríguez, continúan prófugos, según los documentos de la Corte.

La ley estadounidense indica que cuando una persona es detenida se tienen 30 días para presentar una acusación formal después de su fecha de arresto. Por ello, la fiscalía a cargo de Zachary T. Fardon solicitó una extensión de 62 días, ya que los acusados fueron arrestados el 9 de diciembre de 2014 y la fecha límite era el 8 de enero de 2015 para presentar cargos. Con esta solicitud de extensión de términos le fecha se fijó al 11 de marzo de 2015, bajo el precepto legal de un caso “tan inusual o tan complejo, debido a la cantidad de demandados, la naturaleza de la acusación”. Durante el juicio a Mandujano y Sánchez, la fiscalía argumentó en la Corte que por la importancia y extensión de las investigaciones se solicitaba la confidencialidad del caso.

“El gobierno ha continuado diligentemente su investigación sobre el extenso tráfico de drogas de los acusados, pero ciertos factores han llevado al gobierno a solicitar una extensión en este asunto grande y complejo. Esos factores se mencionan en el adjunto al presente, que el gobierno respetuosamente solicita que sean sellados. El gobierno solicita que el adjunto sea sellado para no comprometer su investigación en curso y evitar revelar asuntos que ocurrieron ante el Gran Jurado”, se establece en un documento legal en el caso contra Pablo Vega Cuevas y coacusados, bajo el número 14-CR-705.

El agente especial de la DEA, Adam J. Stachecki, presentó los cargos en contra de los imputados en la Corte de Illinios, por conspiración criminal. En su declaración, según explicó el agente de la DEA, desde el 24 de abril de 2014 Mandujano mantenía en su posesión más de 100 gramos de heroína con fines de distribución y venta. El mismo agente federal sostuvo que la información con la que contaban para detectar a Mandujado fueron intervenciones telefónicas a teléfonos celulares BlackBerry, y de correos electrónicos, así como registros criminales y la cooperación de un informante.

Guerreros Unidos mantienen una red extensa en los Estados Unidos para el transporte y distribución de drogas ilícitas, principalmente heroína, a través de estados del sur, este y oeste”.  Agencia estadounidense antidrogas.

Las órdenes de interceptación para el teléfono, uno a nombre de Vega Cuevas del 18 de octubre de 2013 al 15 de noviembre de 2013, en un primer momento, y posteriormente del 15 de noviembre al 14 de diciembre de 2013, fueron autorizadas por el juez Paul Biebel, Jr. del Tribunal de Circuito del Condado de Cook, al que pertenece Chicago. El resto de las órdenes de interceptación fueron firmadas por el juez principal en funciones del Distrito Norte de Illinois, Rubén Castillo, quien autorizó períodos de interceptación de 30 días para cada uno de los “dispositivos de destino”.

A Martínez le fueron interceptadas sus comunicaciones del 20 de marzo al 18 de abril de 2014, en un primer momento, posteriormente del 28 de abril al primero de mayo de 2014. Y nuevamente Vega Cuevas del 25 de abril al 2 de mayo de 2014 y a Roberto Sánchez del 25 de abril al 4 de mayo del 2014. Por cuarta ocasión aparece Vega Cuevas, del 28 de mayo al 26 de junio y del 3 de julio al 15 de julio de 2014. También aparece el seguimiento a un alias llamado “Star” del 7 de Julio al 10 del mismo mes de 2014. Otro alias que aparece en la lista de teléfonos interceptados por la DEA es “Lobo al Millon” del 3 al 7 de julio de 2014. Y Alexander Figueroa fue seguido del 1 al 22 de julio y del 3 al 22 de julio de 2014, en sus dos líneas telefónicas. Vega Cuevas, nuevamente fue intervenido del 5 de agosto al 2 de septiembre y del 24 de septiembre al 24 de octubre, del 25 de octubre al 3 de noviembre del 2014.

Estas fechas coinciden con los hechos de Iguala, pero no todas estas conversaciones están aún en poder de la PGR, sólo una parte.

Por último, la intervención a un alias más, “Silver”, que es Adán Zenén Casarrubias, del 24 de septiembre al 9 de octubre de 2014, es el material, aparentemente todo, es el que envió en noviembre y febrero el Departamento de Justicia de Estados Unidos a la PGR.

El propio agente de la DEA aclaró en su comparecencia que las interpretaciones de las comunicaciones entre los miembros de Guerreros Unidos fueron realizadas por agentes  hispanoparlantes o se contrataron interpretes profesionales. A la par también resaltó que las comunicaciones descritas en el documento que se presenta ante la corte no representan transcripciones finales y que no pueden representar la conversación completa entre las personas interceptadas.

El arte de esconder

El grupo de Guerreros Unidos había logrado pasar a Estados Unidos el 21 de agosto de 2013, en una sola operación, un total de 12 kilos de heroína y nueve de cocaína. El valor estimado de esos paquetes, era de medio millón de dólares. Ese cargamento fue decomisado, pero esa es su capacidad de movilidad, por lo menos medio millón de dólares por cargamento.

Este cártel tenía dos cualidades. La primera es que tiene bajo su control los territorios en los que se siembra la amapola y allí mismo ha instalado los laboratorios para procesar lo que se llama la “China White”, que es la heroína mexicana de color café modificada a color blanco, través de un proceso químico, que incluye fentanilo. La segunda, es que saben hacer escondites casi perfectos para la droga, lo mismo en camiones que en automóviles, meten a presión la mercancía y se vuelven prácticamente imperceptibles.

El grupo criminal que hasta 2008 había estado al servicio de los hermanos Beltrán Leyva, escindidos del Cártel de Sinaloa, se apropiaron de una extensión importante del territorio y crecieron su operación. En la declaración jurada del agente Stachecki se detalla paso por paso cómo Guerreros Unidos fue expandiendo sus operaciones, un reflejo estadounidense de su creciente poder en Guerrero. De algunos kilos de heroína que importó en 2013, la organización también logró vender varios kilos de heroína y cocaína pura en 2014.

Tras un año de estar detrás de sus pasos, la DEA encontró que la célula de Guerreros Unidos fundó en 2014 dos líneas de autobuses para llevar a Estados Unidos decenas de kilos de heroína desde Iguala y Guanajuato, y repatriar las ganancias obtenidas por su venta. Una fue la Agencia de Autobuses Volcano Travel Agency, con sede en Acámbaro, Michoacán, con rutas a por lo menos 17 destinos en la Unión Americana, entre ellos Chicago y Aurora. La otra fue Autobuses Monarca Zacatecanos, que desapareció luego del desmantelamiento de la célula de Guerreros Unidos por parte de la DEA, en diciembre de 2014, cuando Vega y sus cómplices fueron detenidos.

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La investigación de la DEA deja en claro que la operación de Guerreros Unidos en Illinois no era tema de improvisación. Entre agosto de 2013 y junio de 2014, se calcula que el cartel movió en Chicago casi 200 kilogramos de heroína, lo que significa más de ocho millones de dólares. En México en cambio, los datos sobre Guerreros Unidos no formaron parte de la agenda de investigación criminal. El único dato más lejano se ubica el 28 de febrero de 2012, cuando la Unidad Especializada en Investigación de Delitos en Materia de Secuestro de la SEIDO, inició una investigación por el secuestro de una persona en Morelos. Después, ya no existe nada oficial, apenas información aislada que los identifica como un grupo criminal de poco perfil, con presencia en Guerrero y dedicado el secuestro, extorsión y homicidio; así como la producción y distribución de marihuana y amapola.

Fue hasta abril de 2014, cuando la propia Comisión Nacional de Seguridad identificó a Mario Casarrubias Salgado como uno de los principales traficantes de droga a Chicago, a través de tráileres de fruta y de los mencionados autobuses de pasajeros.

En julio de 2014, tres meses antes de la desaparición de los normalistas, la Secretaría de Gobernación informó sobre la detención de Gonzalo Martín Souza Neves, a quien identificó como jefe de Guerreros Unidos en Puebla desde que fue detenido Mario Casarrubias el 29 de abril de 2014, y de José Bahena Salgado. Les decomisaron 250 mil dólares, tres autos y 24 paquetes, de un kilo cada uno, de cocaína, droga que traficaba también en compartimentos ocultos en autobuses de pasajeros hacia Chicago.

›“Con esta detención, se afecta significativamente las actividades de trasiego de droga de la organización delictiva a la que pertenecen los detenidos, por ser una de sus principales fuentes de financiamiento; asimismo, se presume realizaban los traslados hacia Chicago, IlIinois, EUA”, sostuvo entonces la Comisión Nacional de Seguridad en el boletín 351/14 cuando informó la detención de Souza Neves. Nada más alejado de la realidad. La estructura de Guerreros Unidos no se afectó “significativamente”, como aseguraba la dependencia. Siguió operando y con toda su capacidad.

Guerreros Unidos y su manejo de crisis

Una forma de cómo se mantuvo en plena capacidad operacional el cártel Guerreros Unidos se puede apreciar por la manera que manejaron la crisis que les provocó la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y sus secuelas.

“Que paso alla abajo (…) Carnal todo bien (…) Que hay carnal que nmas te an reportado”, preguntó Adán Zenén Casarrubias, El Tomatito, a su hermano José Ángel Casarrubias Salgado, El Mochomo, en una de las transcripciones de la DEA del 27 de septiembre de 2014.

“Senos metiron los contraas kon los ayiosinpas y hubo un vergaseraaa”, respondió.

Por el diálogo, en este momento ya habían ocurrido, horas antes, los ataques en las calles de Iguala. Algunos estudiantes se habían dispersado y escondido, otros pocos eran atendidos médicamente y unos más habían sido detenidos y estaban en manos de la policía municipal y del grupo parapoliciaco de Los Bélicos, fundado por Abraham Alemán García, alias El 48, y financiado por los propios Guerreros Unidos, quienes les compraron uniformes bien equipados y armas de alto poder, los financiaban y ellos utilizaban las patrullas de la Policía Municipal.

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Estado paralelo. Ejecentral reconstruyó en junio de 2016, la red de vínculos, las condiciones y el contexto de las conexiones legales e ilegales que permitieron la noche de Iguala.

Los movimientos tácticos que siguieron por parte de los líderes de Guerreros Unidos, se aprecia en las transcripciones, pretendían controlar la crisis, pero en su accionar parecían más una autoridad que un grupo criminal.

“Ira que agan una demanda colectiva al gobierno del estado y una marcha con todos los de transportes”, ordenó Adán Zenén Casarrubias, que aparece en las transcripciones con el alias de “Silver”

“Yaestan hasiendo esoo van atapar todooo las entradas”, escribió su hermano José Ángel Casarrubias, identificado con pin 24e68b65.

“Todavia no hay marina. Verdad ira hay una entrada despues del tope de la que viene de chilpo que la recorran. Y que cholo este alerta y alerte a la jente (por si surge algo)”, ordenó nuevamente Adán Zenén Casarrubias.

Sidronio Casarrubias Salgado, Chino, le respondió a su hermano Adán sobre los reportes que en ese momento tenía: “Solo que ya llebaban 60 paquetes ya guardaddos y varios con san pedro de aquellos y solop heridos de este lado incluyendo la sirvienta del oso ya le dije. Al gileso desde anoche que cerrara la entrada por mezcala con comunitarios y ahorita ya esta el tapon ahÃ- y ademas pongamos mas comunitaria en las (bandera y al menos cinco puestos de control; también con la gente de las ciudades)”.

Ese dato ha provocado confusión sobre cuántos normalistas se encontraban en Iguala esa noche. Originalmente, los estudiantes reportaron, el 26 de septiembre al entonces fiscal Iñaki Blanco, la desaparición de más de 80, pero después ellos mismos bajaron el número a 58. Esa misma noche se confirmó que uno de ellos había muerto, Julio César Mondragón, quien había sido desollado por Mauro Taboada Salgado (integrante del cártel y originalmente carnicero, y 14 más aparecieron, con lo que la cifra se redujo, hasta que se ajustó en 43. La sociedad de alumnos de Ayotzinapa no tenía un registro de cuántos normalistas viajaron a Iguala ese día. Incluso, en las reuniones posteriores de los familiares de las víctimas, nunca se han presentado los padres de todos los 40 normalistas.

En las transcripciones, “Silver”, quien es Adán Cassarrubias, mensajeaba a su hermano: “Por hay alerta a cholo. No se vallana a querer venir ppor huizuco y que por radio anunsien que reporten (algo sospechoso)”,

La alerta sobre Cholo se refiere a Alejandro Palacios, El Cholo Palacios, quien en ese momento era el jefe de plaza en el municipio de Huitzuco. En la madrugada, cuando los normalistas eran perseguidos y detenidos, Guerrero Unidos movilizó a las policías comunitarias de Huitzuco, bajo su control, y también fueron cerrados prácticamente todos los accesos a Iguala, por parte de grupos armados.

Las llamadas policías comunitarias de Mezcala, eran dirigidas por los hermanos Peña Celso, Modesto, Valeriano y Onofre, este último conocido como El Pescado, fue excomisario ejidal y municipal, y las autoridades lo identifican como líder de Guerreros Unidos en la comunidad del Carrizalillo.

Un personaje muy importante que cita en su mensaje Sidronio Casarrubias es a “gil”, quien es Gildardo López Astudillo, El Cabo Gil, que era considerado por la PGR como el autor material de la desaparición de los estudiantes. De acuerdo a la conversación entre los hermanos Casarrubias, ambos líderes del cártel, le encargaron cerrar los accesos a Iguala, de acuerdo con los mensajes interceptados por la DEA.

Para el líder de Guerreros Unidos, Adán Zenén, el responsable de todo fue el presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca:

“Ira el puto del presaidente tambiense tiene queponer llamen al maromas y que le llame alhermano del (presidente) (…) Por el fue todo el pedo de no revisar los autobuses”, sentenció en una de las conversaciones que tuvo con su brazo derecho, El Gil, el domingo 28 de septiembre a las 23:43 horas.

Todo esto quedó registrado por la agencia antinarcóticos estadounidense, a través de un programa similar al Pegasus, que permite obtener una copia exacta de los mensajes que intercambian los personajes intervenidos.

Alterar la escena

El domingo 28 de septiembre, el cártel intercambia mensajes de manera intensa. No sólo porque están tratando de comprender qué sucedió exactamente, sino orquestando la forma de tranquilizarlo todo. En una de las conversaciones que sostiene Adán Zenén con un personaje desconocido, que aparece con el pin número 25a62CC5, muestra que prácticamente se buscó darles una lección a los estudiantes, para que no irrumpieran de nuevo en su zona de control.

“Y que tienen que estar asiendo en el zocalo y a media noche y robando autobuses y taxis

Silver: Y mataron una sra”, asegura Adán Casarrubias, aunque los normalistas no mataron a nadie, sino los sicarios del cártel, y tampoco pudieron llegar al zócalo, donde había una verbena popular, porque se llevaba a cabo el informe de María de los Ángeles Pineda Villa, esposa del presidente municipal, José Luis Abarca.

“Se va acalemtar el pedo pero paq sepan q no deven de pasrse de vergas”, responde lapersona bajo el pin número 25a62CC5.

“Eran unos ayopsinapos”, escribe Adán Zenén.

“Orale si ai en ese autovus venia una senora de mi”, respondió el desconocido.

“Si ya esta pero vamos a ver como salimos de esto”, acota el capo.

“Selo yevaron de chilpo ivan armados la senora sels vajo  en un desquido”, aseguró en su mensaje la persona del pin 25a62CC5. Sin embargo, las autoridades confirmaron que los normalistas nunca estuvieron armados.

“Ira contacta a esa sra para que declare por hay no”, ordenó Adán Zenén.

El líder del cártel, Adán Zenén Casarrubias, sostiene otra conversación con la persona identificada como “Romeo”, que de acuerdo a los documentos ocurrió a las 20:22 horas ese mismo día, el domingo 28 de septiembre de 2014, a unas horas de consumado el ataque y desaparición de los normalistas, muestra como el cártel, desde un principio, operó para intentar alterar la verdad.

“Como sigue la cosa (…) Que pongan atestiguar jente que los gueyes esos ivan para acapulco y se subieron armados”, ordena Adán Zenén.

“Si sr y se les va meter denuncias de los carros que robaron y taxis las tiendas que robaron (..) Y las personas que lesionaron y hay 3 civiles muertos entre ellos un nino (…) Que los agredieron los ayotzinapos”, asegura Gildardo López Astudillo, identificado en las conversaciones como Romeo.

“Chequen con estrella blanca y que pongan atestiguar a los choferes que fueron inteceptados tambien los familiares de todos los muertos y eridos civile (…) A la sra que mataron en un taxi”, sostiene Adán Zenén.

“Si sr”, sostien El Gil.

Una frase que suelta en una de las conversaciones el domingo 28 de septiembre, Pablo Vega con una persona identificada como “El Jaguar”, inyecta más incertidumbre sobre el destino que pudieron tener los normalistas: “Si a los chavos (normalistas) se los dejan a la banda está cabrón”.

La estrategia de la provocación

Casi de inmediato a que se diera la desaparición de los normalistas, de acuerdo con las transcripciones, los líderes de Guerreros Unidos pusieron en marcha una estrategia para reducir el costo para su organización y enfocar la responsabilidad en otros protagonistas. Dando una muestra del control territorial, social y económico que tienen, el cártel comenzó su operación.

“Si eso me informaron anoche porque fue cerca de la casa del oso otra balacera se robaron taxis”, relató Sidronio Casarrubias.

“Para pelarse los que avian quedado adentro”, escribió su hermano Adán Zenén.

“Si pero mataron creo a unos taxistas”, añadió Sidronio.

“Que agan un planton todos los de transaporte (…) Y que0 sea en contra del presidente (…) Que se aga una demanda colectiva en contra del gobernador y el procurado (…) Y el presi. Tambien”, fue la orden que Adán Zenén dio a su hermano El Chino.

La conversación a través de los mensajes por momentos parecería confusa, porque es posible que no toda la información la tuvieran de primera mano. Pero también refleja que los capos no tuvieron todo el control de las cosas en la noche de Iguala o cómo usaron los hechos a su favor. Ese día, ningún taxista sufrió el robo de su vehículo; lo que sí ocurrió es que dos de ellos estuvieron en medio de los disparos que lanzaron integrantes de Guerreros Unidos -entre policías municipales y civiles armados- contra el camión del equipo de futbol Avispones de Chilpancingo. Los taxistas resultaron heridos y, en un caso, los dos pasajeros de uno de ellos murieron.

Durante su conversación, los hermanos Casarrubias confirmaron que ni la policía del estado ni el Ejército intervinieron para ayudar a los normalistas. Fue hasta que llegó el entonces procurador Blanco que intervinieron.

“Si porque. La orden del estado vino de xchilpo de que los estatales no se movieran ni los verdes (…) Pero hay que ver primero quien dio la orden”, escribió Sidronio.

“Del procurador”, de inmediato respondió Adán Zenén.

Las referencias, aparentemente a funcionarios, no tienen ningún seguimiento en las transcripciones, ni se explica a quién realmente se referían. Las autoridades estatales fueron las primeras que actuaron esa noche y detuvieron a policías de turno y francos para investigarlos.

En seguimiento de sus conversaciones el 27 de septiembre de 2014, El Chino, quien por cierto ya no estaba en Guerrero, sino en el estado de México, de acuerdo a las referencias de los analistas, añadió: “Eso pienso yo. Pero deja que lolito y yo por otro lado ahorita le tiro a alguein ok”,

Adán Zenén se escribió también con una persona identificada como “Romeo”, a quien es difícil identificar por la conversación. “Ira otra cosa la marcha que van aser es en contra o a favor del presidente”, le dijo, aparentemente en referencia al alcalde José Luis Abarca.

“A favor como apoyo alos 28s”, respondió “Romeo”.

 ›El mismo “Romeo” mencionó que los policías municipales, que sirven al cártel, posiblemente serían sometidos a arraigo, entre ellos Francisco Valladares Salgado y Ángel Victoria Esquivel. El primero se desempeñaba como subdirector operativo de la policía municipal de Iguala, y jefe del grupo de Los Bélicos; mientras que el segundo fungió como abogado defensor de 19 de los 22 policías municipales que fueron detenidos inicialmente.

“Sr que van arraigar a todos los municipales”, le planteó “Romeo”.

“Ok que maromas organise a todos los de transportes”, atajó Adán Zenén.

“Si ya le dije”, respondió “Romeo”.

“Y tambien si le puedees echar una llamadita al lider de de la mina… Para que agan presencia”, ordenó el líder de Guerreros Unidos.

Los líderes de Guerreros Unidos siguieron dando indicaciones para sortear la crisis. Incluso, al paso de las horas subieron el nivel de la embestida, y usaron como arma la provocación para que interviniera el gobierno federal. El escenario pasó de las calles, y la movilización de líderes sociales y de la comunidad, a las redes sociales.

“Ya se jalaron a los munis a ala crapol (Centro Regional de Adiestramiento Policial)”, informó Romeo a Adán Zenén.

“Que sierren las carreteras con los transpotistas para que aiga presensia del gobierno federal (…) Que sea la de chilpo y la del mole”, respondió el líder de Guerreros Unidos.

“Para tomar huellas y arraigarlos. Si sr el puto procurador esta con aquellos mierdas los paquetes ya dijeron que el carrete les pago traen gente de morelos”, soltó “Romeo” al informar a Adán Casarrubias sobre la supuesta intervención de Santiago Mazari Miranda, El Carrete, líder del cártel de Los Rojos.

La referencia era a Blanco, quien en los meses previos había realizado decenas de detenciones de miembros de Los Rojos, así como había abierto investigaciones en Iguala contra Guerreros Unidos y pedido a la PGR la consignación del alcalde Abarca, que siempre le negaron.

“Y ya les. Sacaron amparos o todavia no”, preguntó Adán Zenén.

“Ya esta victoria trabajando y con los peritos para echarles la mano lo mas que se pueda”, respondió.

“Victoria” es Ángel Victoria Esquivel, abogado que no sólo defiende a los detenidos, sino que está involucrado en algunas operaciones financieras del cártel, de acuerdo a las investigaciones de la PGR.

“Si ocupa de otros abogados que se apoye”, añadió el capo.

Minutos después el líder de Guerreros Unidos le preguntó a “Romeo”:  “Y con quien vemos para que le echen al intenet que todo fue planeado con el procurador”.

“Ahorita pongo unos chavos que abran paginas”, respondió rápido “Romeo”.

“Y que se bloqueen las carreteras para que aiga presensia del gobierno federal”, ordenó.

Adán Casarrubias era el más activo, trató de coordinar cada movimiento y la operación. Le escribió a su hermano José Ángel, quien en ese momento estaba enfermo, y el cree que todo está en calma.

“Nopasa nadaa yaaa todo esta trankiloo (…) K krees k paasoo entonces”, escribió José Ángel Casarrubias.

“Quieren arraigar. Alos munis”, respondió su hermano Adán Zenén

“Nipedooo”, escribió.

“Si pero biene el pedo de omarsito también”, le soltó Adán Zenén en referencia a Omar Cuenca Marino, alias ‘El Niño Popis’, líder del grupo de Los Rojos.

“Apoko si kientedijo eso”, preguntó su hermano.

“Ahorita les vamos a echar todo el pedo a el y a la gendarmeria y al gobierno del estado”, aseguró el capo.

Durante tres días posteriores a los hechos de Iguala, del 28 al 30, la DEA detectó 25 comunicaciones en las que se refieren a los acontecimientos de la noche del 26 de septiembre.

Al cuarto día de la desaparición de los estudiantes los miembros de la organización sabían que la plaza de Iguala se había calentado. De acuerdo con las conversaciones interceptadas por la DEA, quien es identificado como Francisco Javier Vaquero Gómez le escribió a Adán Zenén Casarrubias que era mejor soltar a una persona que identifican como el viejo, sin que se conozca hasta ahora quiénes es.

“Mire yo creo que hay que soltar al viejo porque está caliente, no vayan a reventar la casa y está esa bronca”, le escribió.

El 1 de octubre, Adán Zenén le pregunta a Gildardo López Astudillo, cómo siguen las cosas. “Muy muy caliente”, le contesta. Por lo que Adán ordena: “ábranse”. Iguala estaba caliente.

La oportunidad del vacío

Las primeras horas después del ataque a los normalistas fueron muy confusas. El domingo 28 de septiembre de 2014, en Los Pinos, el presidente escuchó a sus colaboradores más cercanos sobre el tema.

Uno de ellos, en la reunión, soltó sin mesura alguna: “todos los normalistas de Ayotzinapa son narcos”.

Esa frase cobró más sentido al escuchar a Jesús Murillo Karam, entonces titular de la PGR y uno de los hombres cuya opinión tenía peso en el presidente: “es un asunto de narcotráfico”.

Al día siguiente, el lunes 29 de septiembre, se supone que viajaría Peña Nieto a Guerrero, pero el viaje se canceló por las malas condiciones climatológicas, se dijo entonces. Fue hasta el martes cuando, luego de inaugurar una autopista en el estado de México, soltó:

“Es algo muy lamentable lo que ha ocurrido, es un hecho que merece toda investigación a fondo y a profundidad, para verdaderamente deslindar responsables y saber quiénes fueron los responsables de lo ocurrido, emprender las acciones y aplicar la ley. La Secretaria de Gobernación está muy pendiente y atenta, primero a que la autoridad de Guerrero asuma su responsabilidad”.

Fue hasta 11 días después de la tragedia, el 7 de octubre de 2014, que el presidente pronunció un mensaje de poco más de cuatro minutos: “lamento de manera muy particular la violencia que se ha dado y sobre todo que hayan sido jóvenes estudiantes los que resultaron afectados y violentados en sus derechos en el municipio de Iguala”. Instruyó entonces al gabinete de seguridad para que participara en las investigaciones y encontraran a los responsables y conocer la verdad de los hechos.

Apenas unos días antes, el 4 de octubre, la PGR atrajo la investigación, luego de que la Procuraduría Estatal de Guerrero informó del hallazgo de seis fosas clandestinas en Pueblo Viejo y Loma de Coyote, en Iguala, en la que se encontraron 28 cuerpos; ninguno de los normalistas.

Las conversaciones telefónicas que fueron interceptadas en octubre, revelan que Guerreros Unidos, sorteó los problemas y continuó operando.

LOS PERSONAJES

Estos son los personajes que aparecen en las conversaciones que la DEA interceptó a Guerreros Unidos. Todos son clave en la organización:

Pablo Vega Cuevas

Líder de una de las células de Guerreros Unidos ubicada en Estados Unidos.

Fue detenido en Oklahoma

Está acusado de coordinar la introducción de toneladas de cocaína y heroína a Estados Unidos, a través de escondites en camiones y automóviles.

Sidronio Casarrubias  Salgado (a) Chino

La PGR lo vincula en la desaparición de los 43 normalistas, aunque él lo negó en su declaración.

Tras la captura de su hermano Mario, asumió el liderazgo de Guerreros Unidos.

Se encuentra preso en el penal del Altiplano, donde enfrenta un proceso penal por delincuencia organizada y portación de armas de uso exclusivo del Ejército.

En su declaración ministerial aseguró que el día del ataque a los normalistas, “de las personas aseguradas de los supuestos estudiantes algunos eran Rojos… Valladares les marca el alto y les disparan”.

Adán Zenén Casarrubias Salgado (a) El Tomatito y/o Jitomatito

Hermano de Sidronio Casarrubias Salgado, acusado por la PGR del secuestro y desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Fue líder del cártel Guerreros Unidos hasta octubre de 2015, cuando fue detenido en posesión de heroína con fines comerciales.

El pasado 10 de abril un juez federal del Juzgado Quinto de Distrito en el estado de Morelos le dictó sentencia condenatoria por 12 años y 251 días de multa, por delitos contra la salud y portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.

José Angel Casarrubias Salgado (a) El Barbas y/o Mochomo

Es hermano de Sidronio y Adán Casarrubias Salgado, también señalado como responsable en la desaparición de los estudiantes de la Normal Rura “Isidro Burgos”.

Está prófugo.

La PGR ofrece una recompensa de 1.5 millones de pesos por información que facilite su captura.

Gildardo Lopez Astudillo (a) El Cabo Gil y/o Gil

Es considerado por la PGR como el autor material de la desaparición de los estudiantes, pues fue quien señaló a los normalistas como miembros de Los Rojos, grupo antagónico de Guerreros Unidos.

Antes de su detención, en septiembre de 2015, se desempeñó como lugarteniente de Guerreros Unidos en la zona de Iguala a Morelos con base operativa en Taxco.

Jesús Pérez Lagunes El Güero Mugres

Jefe de plaza de Guerreros Unidos en Ixtapan de la Sal, estado de México.

Fue detenido en junio de 2015, como parte de las pesquisas por el caso Ayotzinapa; sin embargo fue liberado y hasta marzo de 2017 fue recapturado luego de participar en una balacera a las orillas de la carretera Iguala-Chilpancingo.

Francisco Salgado Valladares

Exsubdirector operativo de la Policía del Municipal de Iguala, Guerrero

Señalado como uno de los participantes directos en la detención de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Los testimonios del expediente sostienen que trabajaba al servicio del cártel de Guerreros Unidos, de quien recibía 600 mil pesos mensuales

Dirigía el grupo de Los Bélicos, creado por Guerreros Unidos como un apéndice de la policía municipal a su servicio, y que operó en la detención y desaparición de los normalistas.

Dentro de la estructura criminal, él recibía órdenes de “El Espagueti”, cuñado del Sapo Guapo, líder de Guerreros Unidos.

Los delitos que la PGR le imputa son la violación flagrante de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, y delincuencia organizada, por lo que fue consignado al penal federal de Nayarit.

José Luis Abarca

Presidente municipal de Iguala cuando ocurrió el ataque a los normalistas.

Durante 15 años se dedicó a vender pulseras, relojes, anillos y aretes de oro, hasta que saltó a la política cobijado por Lázaro Mazón Alonso, uno de los personajes políticos de mayor peso en el estado de Guerrero y dentro de las filas del PRD.

Financió su propia campaña y la de algunos compañeros candidatos.

Sin deberle nada a nadie, instaló al menos 30 familiares en puestos clave en el ayuntamiento de Iguala. El gasto en nómina, por ejemplo, era de 132 millones de pesos al año, para un municipio que tenía 367 millones de pesos.

Los hermanos de Ángeles Pineda Villa fueron detenidos y presentados en 2009, como parte de una célula que operaba para el cártel de los hermanos Beltrán Leyva.

Los testimonios señalan que fue José Luis Abarca, alcalde de Iguala, el que dio la orden de que detuvieran a los normalistas “y que actuaran con cautela”, según declaró su hija Yamilet Abarca Pineda.

A finales del mes de septiembre, Abarca solicitó licencia y huyó. Fue detenido en Iztapalapa el 15 de noviembre de 2014, junto con su esposa Ángeles Pineda Villa.

El exedil se encuentra detenido en el Penal del Altiplano acusado de los delitos de Delincuencia Organizada y contra la Salud, Homicidio Calificado y Secuestro.

Ángel Victoria Esquivel

Abogado guerrerense, defensor de 19 de los 22 policías municipales que detuvieron y persiguieron a los estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos, resultando seis personas muertas y 19 heridos.

Las investigaciones de la PGR lo colocan como parte de la estructura criminal de Guerreros Unidos.

Socio de su hermano Armando Gabriel Victoria Esquivel y Ricardo Abdiel Mendoza en la firma de abogados “Victoria y Asociados” con sede en Iguala, Guerrero.

Eury Flores López

Ha sido señalada como miembro de Guerreros Unidos según la carpeta de investigación 48/2014-E-II.

Flores López, Emmanuel Blas Patiño y Francisco Javier Lozano Cuevas fueron detenidos por elementos de la Secretaría de Marina en octubre de 2014 en Cuernavaca, Morelos.

Según denuncias de organismos internacionales, fue uno de los personajes torturados para aceptar su responsabilidad en la desaparición de los estudiantes. Sin embargo, en su declaración no es autoinculpatoria, la orden de aprehensión en su contra se giró con base en evidencias concretas.

José Luis Ramírez Arriaga (a) La Bruja y/o El Churros

Exlíder taxista de la ciudad de Iguala.

En su declaración ministerial reveló que Adrián Atocha Rosales, El Mexicano, exsubdirector de Tránsito Municipal de Iguala, era uno de los voceros de Guerreros Unidos y su sicario.

Israel Arroyo Mendoza (a) El Flaco y/o Seco y /o Espagueti y/o Tripa

Cuñado de Mario Casarrubias, El Sapo Guapo, fundador de Guerreros Unidos.

Era el jefe, desde Guerreros Unidos, de Gildardo López Astudillo, El Gil y de Francisco Salgado Valladares, exsubdirector de la policía municipal de Iguala.

Los testimonios lo señalan como uno de los criminales que recibió a los estudiantes normalistas y después desaparecieron.

En marzo de 2016, la PGR ofreció hasta un millón 500 mil pesos por información que ayudara a dar con su captura.

Omar Cuenca Marino (a) Niño Popis

Desde 2014 fue identificado como líder del Grupo Los Rojos.

Reportes de inteligencia aseguran que se alió con el Grupo de Los Zetas para el traslado de droga en el estado de Guerrero.

Su principal zona de influencia es el municipio de Chilpancingo y se han extendido a Iguala y Chilapa, en Guerrero.

Ha concentrado la lucha por apropiarse del corredor Iguala-Cuernavaca, que aún es controlado por Guerreros Unidos.

Guerreros Unidos y el grupo Sierra Unida Revolucionria (SUR) comenzaron la lucha por la plaza. El grupo SUR fue creado como brazo armado de Los Rojos.

Osiel Benítez Palacios alias Oso

Integrante y líder, junto con sus hermanos, conforman el grupo delictivo conocido como los “Peques Los Tilos”, con presencia en Iguala, Cocula, Taxco y Huitzuco.

Bustamante Orduña

Hermano de Héctor Bustamante Orduña, El Biónico.

Alejandro Palacios Benitez y/o Emilio Duque Santana alias Cholo Palacios

Jefe de Plaza en Huitzuco, Tepecuacuilco y Taxco.

Tenía el control de Huitzuco cuando sucedieron los hechos.

Es compadre de Juan José Soroa, jefe medio de Guerreros Unidos, vinculado con el caso Iguala, y a quien se le atribuyen 19 fosas encontradas.

Vicente Popoca 

Líder de Guerreros Unidos en el municipio de San Miguel Totolapan, según las autoridades es el dirigente de la Policía Comunitaria Tecampanera.

Encabezaba una banda de secuestradores, en la que era jefe de Raybel Jacobo de Almonte, El Tequilero, incluidos dos de sus hermanos, uno de ellos conocido como El Verde o El Perico.

Fue mencionado en una manta que apareció el 17 de octubre de 2014, en el municipio de Iguala, tras la desaparición de los 43 normalistas, donde se le acusa de ser uno de los responsables y de pertenecer a los Guerreros Unidos, bajo el seudónimo de Chente Popoca.

Juan Carlos o Gonzalo alias la Beba o Veva 

Identificado como jefe de sicarios.

Francisco Valladares Salgado

Hermano de Jesús Valladares, expresidente municipal perredista de Teloloapan.

Ramiro Ocampo Pineda, El Chango

Es identificado como halcón dentro de la organización de los Guerreros Unidos.

Le reportaba directamente a al jefe de halcones de Iguala, Raúl Núñez Salgado, quien a su vez le reportaba al entonces subdirector de la policía municipal, Francisco Salgado Valladares.

David Cruz Hernández, El Chino

En septiembre de 2014 se desempeñaba como elemento operativo de Protección Civil en Iguala.

Era presunto jefe de halcones de los Guerreros Unidos en Iguala, y le reportaba directamente a la policía de Iguala y a Guerreros Unidos.

Está detenido acusado de participar en el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa,

Participó en la balacera contra los camiones de los normalistas.

En su declaración, señaló que él escuchó cuando Salgado Valladares recibió por radio la orden de A5 (José Luis Abarca), de detener a los estudiantes “porque ya sabes cómo son”.

Policía Comunitaria de Mezcala

Con influencia de los hermanos Peña Celso, Modesto, Onofre y Valeriano. El primero es sicario de Guerreros Unidos, detenido en noviembre del 2015, y el segundo fue asesinado el 21 de octubre de ese año.

En marzo de ese año, tres integrantes de la familia Peña Celso que eran trabajadores de la mina “los filos”, concesionada a la minera canadiense Gold Corp asentada en la comunidad del Carrizalillo, fueron encontrados muertos en la barranca de Mezapa, las autoridades informaron que fueron víctimas de la organización criminal Guerreros Unidos.

Onofre Peña Celso, El Pescado, es señalado como el líder de Guerreros Unidos en la comunidad del Carrizalillo, excomisario ejidal y municipal.

Policía Comunitaria Tianquinzolco

Liderada por Pedro Baylón Díaz, El Zorro, excomisario ejidal de Tianquizolco, suegro de César Nava González, exsubdirector de la policía de Cocula

Pedro Baylón también es señalado como el jefe de plaza de Guerreros Unidos en Apetlanca y Tianquizolco.

La noche del 26 de septiembre coordinó al grupo de policías que se llevo a los normalistas.

Ingeniero Oscar Sotelo Escobar

Es uno de los responsables de las operaciones en la mina de GoldCorp.

Es obligado a cooperar con Guerreros Unidos, con dinero y transporte, después de que secuestraron a uno de sus familiares.

Aquí agregamos la entrevista que María Idalia Gómez dio a Carmen Aristegui, para hablar sobre este trabajo de investigación que da cuenta de como la DEA supo de la participación de Guerreros Unidos en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

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