Maria Idalia Gomez

La crisis de salud que enfrenta Estados Unidos por la sobredosis de drogas se gestó hace más de una década, pero por la magnitud de su crecimiento es ahora que está impactando el mercado de drogas en el continente, especialmente el mexicano.

En la unión americana se habla de la “epidemia de sobredosis de drogas”, provocada especialmente por opioides sintéticos. A pesar de los grandes esfuerzos de las autoridades para frenar el fenómeno, el resultado es que se está extendiendo geográfica y demográficamente, lo que generará una mayor demanda en el mercado. Esto explica, en parte, la caída en los decomisos de sustancias ilícitas en México, ya que los grupos están dedicando mayor interés en los enervantes sintéticos que naturales, lo que traerá como consecuencia un reacomodo, mayor violencia por los grupos que se queden sin trabajo porque sembraban algún tipo de droga, y un especial interés por acrecentar el mercado de consumo interno.

Un artículo publicado por Jessica Y. Ho, a finales de marzo pasado en la edición digital de Population and Development Review, plantea entre otras cosas que si bien los Estados Unidos ha experimentado otras epidemias de drogas en el pasado, la actual es más grave por tres razones: la magnitud de muertes es mucho más elevada; las anteriores se dieron con sustancias ilícitas y en este caso las drogas eran legales y muchas veces prescritas, y la tercera es que anteriormente las muertes sucedieron en las principales ciudades, pero ahora aparecen en comunidades no tradicionales, como son ciudades medianas.

El fentanilo, una sustancia controlada que es un analgésico “extremadamente potente”, es el principal responsable de la crisis de salud estadounidense. Esto ocurrió porque en la última década una serie de empresas, a través de publicidad engañosa y de comprar a médicos para que promocionaran y recetaran el producto, apostaron a generar una tendencia de consumo sin considerar la facilidad de la adicción que generaba. Hace ocho meses, Raymundo Riva Palacio abordó a detalle este tema y las demandas que se desataron en Estados Unidos, que por cierto una de ellas, la de Oklahoma se resolvió hace 15 días y, de acuerdo al Wall Street Journal, la farmacéutica estadounidense Purdue Pharma aceptó su responsabilidad en el fomento de la epidemia de adicción a los opioides con su analgésico OxyContin, y por ello debió pagar 270 millones de dólares y ya no podrá promover ni comercializar opioides en el estado. Aún falta por concluir el juicio en la corte de Oklahoma contra Johnson & Johnson y Teva.

En el crecimiento de la adicción estadounidense al fentanilo, las mafias chinas vieron una oportunidad y ahora lo producen de manera ilegal y lo hacen llegar a territorio estadounidense a través de México y Canadá.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) presentó hace cinco semanas su Informe 2018, en el que también se reconoce que en Estados Unidos “siguió empeorando” la epidemia de sobredosis de opioides, porque los aumentos se reportan en todos los grupos de edad, étnicos y raciales. Pero además países como Canadá, Gran Bretaña y España presentan una tendencia a la alza; por ejemplo, en territorio canadiense el aumento fue de 33% en 2018. Y en contra parte se registró una caída en el precio de la cannabis y de la heroína en Canadá y Estados Unidos, por eso los grupos criminales disminuyeron la producción de estos enervantes, y por ahora sale demasiado costoso producirlos.

Al mismo tiempo está creciendo consistentemente el consumo interno en México; por ejemplo, en el caso de las mujeres de 12 y 17 años aumentó el consumo en 175% de entre 2011 a 2016, de acuerdo con la JIFE.

Jessica Y. Ho advierte en su artículo que el riesgo sigue siendo que la mortalidad por sobredosis de drogas aumente en otros países en un futuro próximo y ya se reportan los primeros síntomas como Australia, Canadá y el Reino Unido.

Aunque en otros países esté regulado el uso de este tipo de analgésicos, lo cierto es que “Mundipharma, una red de compañías internacionales propiedad de la misma familia que Purdue Pharma, se está expandiendo rápidamente en América Latina, Asia, Medio Oriente y África”, sostiene la autora, quien añade que en varios países las regulaciones no serían tan estrictas y el daño sería mayor.

@Gosimai

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