Foto: ejecentral

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Juan Carlos Rodríguez

Entre Mali y Estonia hay una distancia aproximada de cinco mil 844 kilómetros.

El país africano está entre los seis más pobres del mundo, hace seis años experimentó un golpe de Estado, sufre hambruna y 90% de su población vive de la agricultura; el europeo, en cambio, es el país más digitalizado del planeta (todas las operaciones bancarias se realizan por internet) y 99.8% de la población está alfabetizada.

Un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acaba de descubrir que esos dos universos tan disímbolos cohabitan en Oaxaca y están a pocos kilómetros de distancia.

El Informe de Desarrollo Humano Municipal 2010-2015. Transformando México desde lo local reveló que el sexto municipio con mejores condiciones de vida en el país es San Sebastián Tutla, localizado a cinco kilómetros al oriente de la capital oaxaqueña y que posee un índice de 0.868, que es similar al de Estonia (0.869) y superior al de Emiratos Árabes Unidos (0.863), Portugal (0.847), Chile (0.843) y Rusia (0.816).

Con sus 18 mil habitantes, San Sebastián es un municipio conturbado de la ciudad de Oaxaca que se rige por el principio de usos y costumbres, y sus habitantes viven principalmente del comercio.

›En este municipio, la calidad de la educación, la salud y el ingreso es mayor que en San Nicolás de los Garza, Nuevo León (0.859), Tlalpan, Ciudad de México (0.842), Hermosillo, Sonora (0.837), Mérida, Yucatán (0.832) y La Paz, BCS (0.832).

Pero a 169 kilómetros de distancia, en la región mixteca, se encuentra el municipio de San Martín Peras que tiene poco más de 12 mil habitantes; es el segundo ayuntamiento con los peores niveles de vida del país (sólo superado por Cochoapa El Grande, Guerrero) y está al fondo de la tabla de los 24 municipios que aún cuando tenían un Índice de Desarrollo Humano bajo en 2010, para 2015 se hundieron un poco más.

Con un registro de 0.425 puntos, San Martín Peras tiene un nivel de vida muy similar al de Mali (0.427), Burkina Faso (0.423), Sierra Leona (0.419) y Burundi (0.417), todos ellos en el sótano del desarrollo humano mundial, con conflictos armados, hambrunas y crisis humanitarias por el desplazamiento de refugiados.

La alternancia y la crisis

Una de las conclusiones del informe, dado a conocer el pasado 30 de mayo por la ONU, es que la calidad de la educación, la salud y el ingreso en los ayuntamientos de México avanza de manera lenta y con una marcada desigualdad.

Un ejemplo de esa desproporción es el hecho de que, en 2015, 79% de la población del país vivía en municipios con IDH (Índice de Desarrollo Humano) alto o muy alto. Sin embargo, en estados como Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Michoacán, la mitad o más de sus habitantes vivía en municipios con un IDH medio o bajo. Por el contrario, en Baja California Sur, Colima, Baja California y la Ciudad de México, todos sus habitantes viven en municipios o alcaldías con un IDH alto o muy alto.

“En promedio hay avances en México, aunque a un ritmo lento, con un promedio nacional de crecimiento de 0.59%. Un claro ejemplo de la desigualdad en el crecimiento del IDH entre los municipios es el caso de Oaxaca. En esta entidad están dos de los municipios con mayor crecimiento entre 2010 y 2015: San Raymundo Jalpan (12.6%) y Santa Lucía Miahuatlán (12.2%); y al mismo tiempo, 10 de sus municipios tuvieron las menores tasas de crecimiento en el periodo.

El hecho de que el reporte de la ONU abarque el quinquenio 2010-2015 es significativo, ya que en ese periodo hubo varias alternancias políticas en las entidades del país (Oaxaca, Puebla y Sinaloa dejaron de ser del PRI pasaron a manos del PAN) y además, llegó al poder la camada de gobernadores que se ha visto envuelta en casos de corrupción, tales como Javier Duarte, de Veracruz; César Duarte, de Chihuahua; Roberto Borge, de Quintana Roo; Guillermo Padres, de Sonora; Gabino Cué, de Oaxaca, y Roberto Sandoval, de Nayarit.

El resultado general de ese periodo, de acuerdo con el informe del PNUD, es que el avance del Desarrollo Humano en México fue más lento que en el resto del mundo. Las entidades federativas donde más creció el IDH entre 2010 y 2015 fueron Zacatecas (de Miguel Alonso Reyes, PRI), con 5.1%; Chiapas (de Manuel Velasco, Partido Verde), con 5% y Tabasco (de Arturo Núñez, PRD), con 4.6 por ciento.

En contraste, las entidades donde menos creció la calidad de vida en ese lustro fueron Baja California Sur (de Marcos Alberto Covarrubias, PAN), con 1.3%; Morelos (de Marcos Adame, PAN, y Graco Ramírez, PRD), con 1.3% y estado de México (de Eruviel Ávila, PRI), con 1.4 por ciento. Agrupadas por partido político, el IDH de las 19 entidades gobernadas por el PRI tuvo un crecimiento promedio de 2.9%; el de las ocho en manos del PAN creció 3% y el de las cuarto que en este momento estaban en manos del PRD creció 2.8 por ciento. 

Los seis Méxicos

Otra de las aportaciones que hace el PNUD al comparar la evolución de los dos mil 460 municipios en cinco años es que le permite clasificar a las demarcaciones y sus autoridades en función de su desempeño.

El estudio sostiene que en México hay 51 municipios denominados “líderes”, que son aquellos que en 2010 ya tenían un desarrollo humano muy alto y en 2015 continuaron con su paso ascendente. Dichos municipios, que representan casi 2% del total, están en 23 entidades federativas, pero cuatro concentran más de la mitad: Ciudad de México (Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Coyoacán, Cuauhtémoc, Iztacalco, Azcapotzalco, Cuajimalpa, Tlalpan, Álvaro Obregón, Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza), Oaxaca (entre otros, San Sebastián, San Jacinto Amilpas y Santa Lucía de Camino), estado de México (Huixquilucan, Coacalco, Cuautitlán Izcalli, Tlalnepantla y Atizapan) y Nuevo León (San Pedro Garza García, San Nicolás de los Garza y Monterrey).

›La siguiente categoría corresponde a los denominados “avanzados”, que está constituida por 520 municipios que en 2010 contaban con un IDH alto y que tuvieron un valor aún mayor en este indicador en 2015. Estos municipios se hallan distribuidos en las 32 entidades del país, aunque el estado de México, Oaxaca, Sonora, Tlaxcala, Jalisco, Veracruz e Hidalgo concentran más de la mitad.

El grueso de los municipios tienen la etiqueta de “seguidores”. Son mil 702 municipios que tenían un IDH bajo o medio en 2010 y que alcanzaron un valor mayor en 2015. Los “seguidores” se hallan en 30 entidades, pero más de la mitad está en cuatro: Oaxaca, Puebla, Veracruz y Chiapas. Destaca Oaxaca, donde uno de cada cuatro municipios pertenece a este grupo.

El cuarto grupo es el de los denominados “estancados”, que son 72 municipios con un IDH alto o muy alto en 2010, pero que obtuvieron un valor menor para 2015. Se ubican en 17 entidades federativas, pero más de la mitad se localiza en el estado de México, Oaxaca y Sonora. 

Al final de la clasificación se encuentran los “rezagados”, como se les denomina a los 100 municipios cuyo IDH era bajo o medio en 2010, y que no lograron mejorarlo en 2015. Se distribuyen en 12 estados, pero 59% se ubica en Oaxaca. 

Dentro del grupo de los “rezagados” hay una subcategoría denominada “en retroceso”, que se refiere a los municipios que no sólo están en el sótano del desarrollo humano, sino que en el lustro de referencia perdieron calidad de vida. Estos municipios, de acuerdo con Naciones Unidas, son los que requieren mayor atención, ya que la brecha entre éstos y los de mayor desarrollo humano se ha ampliado en los últimos años, y de seguir esta tendencia, podría ampliarse aún más, lo que pone en riesgo el bienestar de las personas.  

En picada. El ayuntamiento donde la calidad de vida cayó estrepitosamente fue San Juan Chicomezúchil, Oaxaca, pues de tener un IDH medio y estar en la posición 220 en 2010, cinco años después apareció en el lugar 1,119 con un IDH bajo. 

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