Foto: Cuartoscuro

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Juan Carlos Rodríguez

jcrodriguez@ejecentral.com.mx

El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo esta mañana que los problemas del país no le quitan el sueño. Y hay dos razones para ello: primero, porque atiende de manera cotidiana todo aquello que pueda significar un daño para la población y, segundo, porque confía en su buena suerte.

“Claro, hay cosas que se pueden salir del control, que no dependen del todo de la actitud o el proceder de un gobernante. Todo aquello que tiene que ver con la naturaleza, ¿cómo lo evitamos? Se puede prevenir para que los daños no sean mayores, pero evitarlo, eso es imposible. Tiene que ver también mucho con la suerte, la suerte tiene un papel importante en la política”, dijo el mandatario en su conferencia matutina.

López Obrador es una persona supersticiosa. El 15 de febrero del año pasado, antes de una gira a Sinaloa, los periodistas le preguntaron si llevaría seguridad adicional o chaleco antibalas, pues estaría en una zona con alta presencia del crimen organizado.

En respuesta, el mandatario les dijo que la protección la llevaba en la cartera. Y procedió a sacar los amuletos que porta de manera cotidiana: un trébol enmicado, una imagen del Sagrado Corazón de Jesús (con la leyenda “detente enemigo, el corazón de Jesús está conmigo”), un billete falso de cinco pesos con la foto de él mismo en el centro y un billete de dos dólares.

Al que madruga…

Nacido un viernes 13 (el de noviembre de 1953), considerado de “mala suerte”, el Presidente de la República invoca con frecuencia a la fortuna y suele decir que los pedacitos de suerte se reparten temprano, por lo que aquellos que no madrugan están siempre en desventaja.

El tabasqueño también es afecto a la numerología y su relación con la suerte. Eso lo dejó entrever el 18 de junio pasado, en su comparecencia matutina, al hablar sobre las posibles fechas para la realización del referéndum para la revocación de mandato.

“¿Qué propongo? A ver si se acepta. Primero, que no se gaste más, que el mismo gasto que se contemple para las elecciones del 2021 incluya también lo de la consulta para la revocación del mandato y que, si no se acepta hacerla el mismo día de la elección federal, que sería lo mejor, que es un sólo ejercicio, que se adelante sin costo adicional la consulta para la revocación del mandato”.

Y entonces compartió sus cálculos esotéricos: “Ya estuve viendo y haciendo cuentas. Y miren qué suerte, porque en la política, figúrense que la suerte cuenta mucho, la fortuna, decía Maquiavelo, la política es virtud y fortuna, virtud y suerte. Estoy proponiendo el 21 de marzo, el 21 del 21, el 21 de marzo del 21. ¿Y qué creen? Es domingo, cae domingo. Ese sería un buen día y hasta adelantamos los tiempos”.

Como muestra de su “buena suerte”, López Obrador ha dicho que afortunadamente la transformación que ha emprendido se ha realizado sin violencia política.

En el discurso del 1 de septiembre, con motivo de la entrega de su Primer Informe de Gobierno, el Ejecutivo federal dijo que “es mucho lo alcanzado en pos de los ideales de honestidad, justicia, legalidad y democracia. Con lo conseguido en apenas nueve meses bastaría para demostrar que no estamos viviendo un mero cambio de gobierno, sino un cambio de régimen, y que esto no ha sido ni será más de lo mismo; por el contrario, está en marcha una auténtica regeneración de la vida pública de México”.

Y entonces habló de su buena fortuna. “Confieso que hemos contado con suerte. En este tiempo han soplado buenos vientos y estamos llevando a la práctica una transformación profunda con poca confrontación y sin violencia política”.

El factor suerte

De acuerdo con López Obrador, la suerte le ha ayudado a que no haya fenómenos meteorológicos que causen catástrofes y a descubrir nuevos yacimientos de petróleo.

“Afortunadamente, ya este asunto se está atendiendo, hemos tenido suerte porque se está encontrando petróleo, es decir, hay nuevos descubrimientos, los campos que se están trabajando están resultando muy productivos, estamos invirtiendo bien”, dijo en su conferencia mañanera del 24 de septiembre del año pasado, cuando presumió el incremento en la producción de crudo.

Dos días después, también en rueda de prensa, el Presidente afirmó que “este año hemos corrido con suerte, porque no hemos tenido problemas de afectación por huracanes, no ha habido casos de emergencias, ha sido un año, vamos a decir, con pocas desgracias por fenómenos naturales”.

Al parecer el trébol que López Obrador guarda en la cartera, no sólo ha ayudado a sus acciones de gobierno, sino a cuidar de su salud.

El 23 de julio pasado, al hablar sobre lo inaccesibles que son los servicios de salud, el mandatario dijo que “si alguien se infarta en Huejutla, no lo pueden ahí atender porque no existe el equipo ni existe el medicamento, lo tienen que llevar, si tienen la ambulancia, a Tampico o a Poza Rica y son cuatro o cinco horas. Ya no llegó”.

Y entonces contó su experiencia: “Yo tuve la suerte de que a mí me dio el infarto aquí, en la Ciudad de México, a 15 minutos de un hospital, y por eso lo puedo contar”.

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