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Bet Birai Nieto

A 75 años de su creación, el regreso del Programa Bracero parece más cercano a su reinstalación como parte de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre México y Estados Unidos, esbozado por los mandatarios Enrique Peña Nieto y Donald Trump, durante su reunión en el contexto del G20 en Hamburgo, Alemania.

En la reunión entre ambos gobiernos para discutir la lucha contra la inmigración ilegal, retomaron este proyecto en una versión de principios de siglo del Mexican Farm Labor Agreement, con el cual millones de mexicanos trabajaron en granjas estadunidenses desde la década de 1940 hasta principios de los años 60.

A pesar del “absolutamente” que evidenció la sumisión de la comitiva mexicana, encabezada por Enrique Peña, sobre la pregunta expresa de la prensa sobre la construcción del muro, el planteamiento del programa que “otorgó alrededor de 200 mil visas anuales” de 1942 a 1964, era algo que no estaba en el orden del día.

En palabras del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, esta es una posibilidad de otorgar un nuevo mecanismo de migración para que los trabajadores mexicanos que trabajan en Estados Unidos pudieran entrar y salir legalmente.

Anunciado durante su creación, en 1942, como un proyecto que además de ofrecer trabajo también incluía condiciones dignas de salud, vivienda y alimentación, el Programa Bracero prometía el pago justo por el trabajo agrícola, justamente cuando Estados Unidos participaba con sus tropas en la Segunda Guerra Mundial.

Pero, en la práctica, tanto los empleadores estadunidenses y el gobierno mexicano evadieron sus ofertas, uno al incumplir con sus condiciones laborales y el otro con el pago posterior por su trabajo en Estados Unidos.

El descontento de Trump, según el diario Finantial Times, se justifica en el déficit comercial de 64 mill millones de dólares con México por mano de obra, por ello quiere resolverlo con la renegociación del TLCAN, cuya fecha tentativa para una nueva reunión será a mediados de agosto.

Al respecto, la visión del canciller Luis Videgaray ante los medios de comunicación es optimista al sostener que con el regreso del Programa Bracero, sólo aplicable al campo, habrá un mejoramiento en las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos, tesis que está a discusión dado que el original Programa Bracero, también fue usado por dos décadas como mecanismo de reclutamiento militar.

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