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Juan Carlos Rodríguez

En México hay 1.8 millones de desempleados. No, menos, como 7.6 millones. Todo depende de la fuente y de la metodología que se utilice.

Si lo que se quiere saber es la población mayor de 15 años que no tiene un empleo y que ha buscado trabajo en el último mes, el resultado es de un millón 821 mil 825 mexicanos.

Ahora, si lo que se busca es la población mayor de 15 años que no tiene empleo y que está disponible para trabajar (aunque no necesariamente haya buscado un empleo en el último mes), la cifra se eleva a siete millones 606 mil 383 habitantes.

›En su más reciente informe, denominado Los empleos que no necesitan las familias mexicanas, el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM sostiene que la cifra real de desempleados en México es de 7.6 millones de personas, debido que a la población desocupada (1.8 millones de personas) hay que sumarle la población disponible (5.8 millones).

Desde la óptica del CAM, el hecho de que una persona no haya buscado empleo en el último mes, no necesariamente responde a que haya un desinterés en trabajar, sino que intervienen factores como el desaliento por la baja calidad de los puestos de trabajo (poca remuneración o pobres prestaciones laborales) o por los gastos que conlleva salir a la calle a buscar trabajo (transporte, alimentación, vestido, fotografías, fotocopias, etcétera).

“En el Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM hemos seguido de cerca las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en materia de medición del desempleo, debido a que consideramos se aproxima mejor a la realidad en comparación con otras mediciones brindadas por el gobierno mexicano, cuyo objetivo es ocultar los niveles reales de desempleo en el país”, refiere el reporte universitario.

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Respecto a la medición del desempleo, la OIT establece que “en situaciones en que los medios convencionales de búsqueda de empleo son insuficientes, en que el mercado laboral está bastante desorganizado o es de alcance limitado, en que la absorción de la mano de obra es inadecuada o en que la fuerza de trabajo está compuesta principalmente por personas con empleo independiente, la definición estándar de desempleo puede aplicarse suprimiendo el criterio de búsqueda de empleo”.

Siguiendo los parámetros de la OIT, el instituto de la UNAM señala que “para medir la tasa de desocupación, el Inegi no contempla a la población disponible, que es aquella que aunque quiere trabajar no tiene trabajo y no lo busca porque no cree encontrarlo o porque ya se cansó de buscarlo, misma que se encuentra contabilizada dentro de la Población No Económicamente Activa (PNEA). Esta clasificación incluye también a la población no disponible (aquella población que no desea incorporarse al mercado laboral)”.

En entrevista, Juan Trejo Magos, subdirector de Encuestas de Empleo del Inegi, puntualizó que para que una persona pueda ser considerada desocupada debe de reunir tres características: no tener empleo, estar disponible para trabajar en el periodo de la encuesta y haber buscado trabajo en el último mes.

“Esas son las tres condiciones que establece la OIT para considerar una persona desocupada, y es la misma que siguen los países de la Unión Europea”, dijo Trejo, quien agregó que el Inegi no sólo hace referencia a la búsqueda de un empleo remunerado, sino que también toma en cuenta la búsqueda de un trabajo por cuenta propia, es decir, a quienes quieren iniciar un negocio propio.

Trejo Magos, responsable de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), señala que las autoridades federales no pierden de vista a la llamada “población disponible” y, de hecho, la contabiliza cada trimestre. Informó que el desglose de la Población No Económicamente Activa se encuentra disponible en la página de internet del Inegi, donde los usuarios pueden saber la cantidad de personas que han desistido de buscar empleo, las que se encuentran imposibilitadas físicamente para laborar o las que no salen a buscar un puesto de trabajo por considerar que no tienen posibilidades de obtenerlo.

Sin pago. Dentro de la Población Económicamente Activa (PEA) hay una categoría de personas que no reciben ingresos. En 2017 sumaron 3.4 millones de empleados.

Al respecto, el investigador Jaime García Ramírez, responsable del documento del CAM, puntualiza que un individuo sin trabajo, pero que no busca o ha desistido de buscarlo, no forma parte de la desocupación abierta porque no se está comportando como un oferente de servicios laborales. “Lo que nos está diciendo el Inegi es que las personas que ya se cansaron de buscar un trabajo ya no van a entrar dentro de la población que está desempleada, simplemente ya no se van a contar, y es por eso que en el Centro de Análisis Multidisciplinario vemos un gran sesgo”.

›Al preguntarle si existen una intención de reducir las cifras para aparentar que el desempleo es menor alreal, García Ramírez responde: “Totalmente. Hay una gran diferencia entre la medición que hace el Inegi de personas desocupadas y las personas que están desempleadas, de acuerdo a la metodología que utiliza del CAM en base a parámetros de la de la OIT”. 

El investigador sostiene que hay casi seis millones de personas “que no están siendo tomadas en cuenta por el Inegi y que, obviamente, en el discurso político de generar empleos, pues esas personas simplemente se ocultan de las estadísticas oficiales”.

García Ramírez recordó que en 2005, cuando se publicó por primera vez la ENOE, el jefe de estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el italiano Enrico Giovanni, escribió una carta a Gilberto Carrillo Vives, en ese tiempo director del Inegi, donde textualmente le dice:

“Entiendo que conforme a los cambios en los conceptos mexicanos próximos a iniciar un trabajo en las personas ausentes de trabajo sin vínculos formales de empleo, éstos serán ahora considerados como desempleados o como población económicamente activa, al estar alineados con modificaciones similares implementadas en otros países, yo esperaría que estos cambios cuando se introduzcan durante el primer trimestre de 2005, resultarán en un incremento en las tasas de desempleo en México”.

Sin embargo, asegura García Ramírez, eso no ocurrió, pues las personas disponibles siguen formando parte de la Población No Económicamente Activa. “A nivel internacional, México aparece que su desocupación es muy baja, por todas las mañas metodológicas para embellecer los datos, y en otros países en donde sí se aplica las recomendaciones de la OCDE y de la OIT las tasas aparecen muy por encima de México”, expuso.

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