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Tomás de la Rosa

tdelarosa@ejecentral.com.mx

Las autoridades mexicanas afirman que el robo de combustibles a los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) ya desapareció, pero el balance financiero de la petrolera muestra que sus ingresos eran mayores cuando había sustracción ilegal de carburantes. La facturación del primer trimestre de 2019 fue la más baja para los últimos nueve trimestres con 222 mil 300 millones menos respecto al trimestre anterior o 20 mil millones menos respecto a lo facturado de enero a marzo de 2018.

El pasado 10 de abril, el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia en Palacio Nacional, explicó que en los primeros cinco meses de su gobierno, disminuyó 91% el robo de combustible. 

Para noviembre de 2018, el promedio de robo diario fue de 81 mil barriles y en abril la sustracción ilegal fue de cinco mil barriles en promedio diario.

A precios de mercado, esto significó, que las bandas criminales dejaron de obtener al día unos 250 millones de pesos y en abril atracaron el equivalente a 15.6 millones de pesos.

Ante la casi erradicación del mercado negro de gasolina, Pemex tendría mayor presencia en el mercado local, pero los hechos demuestran otra cosa.

De enero a marzo pasado, Pemex facturó en promedio diario mil 142 millones de pesos, 14.0% menos que el trimestre anterior y 16.3% por debajo de la comercializado en igual lapso de 2018. Pero ese resultado que no refleja la expansión del abasto legal a las estaciones de servicio por parte de Pemex, también se presentó en la venta de diésel. 

En el primer trimestre, Pemex comercializó 542 millones de pesos en promedio diario de diésel, eso fue 9.5% menos que lo vendido en igual lapso de 2018 y 7.3% menos que el primer cuarto de 2017. Un punto a precisar es que esas variaciones son nominales, porque de considerar la inflación del periodo, la diferencia sería mayor. La facturación de la petrolera, al igual que por ventas de gasolina, en diésel fue el menor monto en los últimos nueve trimestres.

La venta de gasolinas y diésel representó para Pemex 42.6% de los ingresos de la empresa. Eso fue 0.9 puntos porcentuales menos que el trimestre anterior y 1.9 puntos porcentuales menos que el primer trimestre de 2018.

Menos ventas, mayores costos

A pesar de los menores ingresos por la comercialización de combustibles y con las medidas de austeridad federales para eliminar los seguros de gastos médicos mayores, el recorte de 50% de los salarios de los funcionarios de confianza, el recorte de gastos de viáticos, telefonía móvil, los costos y gastos de operación de Pemex se dispararon.

›En el primer trimestre, los costos y gastos de operación significaron 84.1 pesos de cada 100 pesos facturados por la compañía. Eso fue 9.6 pesos más que el trimestre anterior que reportó una relación de 74.5 pesos de cada 100. Respecto del primer trimestre de 2018, esos costos y gastos significaron 74.0 pesos de cada 100 facturados.

En Pemex, los costos y gastos de operación del primer trimestre que ya no tienen huachicol y que se aplicaron medidas de austeridad, es el cuarto más oneroso en al menos los últimos nueve trimestres.

Ese mayor costo podría explicarse por el incremento de 156% en los gastos de conservación y mantenimiento, de exploración, por los pozos no exitosos, variación de inventarios, entre otros que superaron los 97 mil 500 millones de pesos. Además de más de siete mil 100 millones de pesos del rubro “beneficios a empleados”.

Además, con una deuda de 106 mil 502 millones de dólares, desembolsó 34 mil 176 millones de pesos de costo financiero de ese pasivo. Ese monto equivale al 10% de los ingresos de la compañía.

Con ese nivel de deuda, Pemex es la petrolera más endeudada del mundo, por lo que las calificadoras están atentas a su desempeño con señales de una potencial rebaja del rating, lo cual podría impactar también a la calificación soberana. Un downgrade, implica pagar mayores tasas de interés en los préstamos. 

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