Luis M Cruz

1.

El “acuerdo en principio” alcanzado entre México y Estados Unidos le permite a la administración Trump anunciar un hit previo a las elecciones intermedias en su país, para no alienar al electorado con los riesgos del Tratado en las zonas agrícolas y fronterizas, las más afectables con una eventual cancelación del acuerdo trilateral. Logró además concesiones agrícolas, salariales, jurisdiccionales y en reglas de origen.

Así, la administración Trump habrá ganado al dividir a las contrapartes y negociar por separado concesiones aceptables en el concepto que tiene del “comercio justo” para reducir el déficit comercial de su país con los otrora socios trilaterales, aun cuando el nuevo “Acuerdo de Comercio entre Estados Unidos y México” no podrá ser revisado en la actual Legislatura, que requiere conocer del Tratado completo, no “en principio”. Empero, podrá mantener la vigencia del viejo TLCAN en tanto se aprueba la nueva redacción, una vez que Canadá acepte las enmiendas pactadas con la contraparte mexicana.

2.

Con ello, en México podrá asumirse que se alcanzó el mejor acuerdo comercial posible, aun cuando el TLCAN ha dejado de existir, al que eventualmente podría sumarse Canadá.

El presidente Enrique Peña podrá ahora presentar en su VI Informe un mejor balance de su administración referido sobre todo al estado en que dejará el país; sobresale una macroeconomía con perspectivas, en estabilidad y crecimiento, potenciada ahora por el acuerdo bilateral; la economía se expandirá por sexto año consecutivo, poco, pero expansión al fin, promediando un 14% durante el sexenio.

Habrá sido el sexenio del empleo, con 3.6 millones de empleos generados o formalizados ante el IMSS, institución también con solidez financiera debido a la mayor afiliación que ha tenido. Será también el sexenio en el que el turismo y las exportaciones manufactureras, sobre todo automotrices, crecieron como nunca, con posibilidades ahora de seguirlo haciendo.

3.

Las reservas internacionales se sitúan en 173 mil 350 millones de dólares, más o menos a la par con la deuda externa pública nominada en dólares, si bien 3.2 veces menor que el saldo total de la deuda pública mexicana, que es del orden de 10.5 billones de pesos, como 550 mil millones de dólares.

Habrá una expectativa razonable de crecimiento tanto en 2018 como para 2019, entre 2 y 3% en ambos casos; la inflación, no obstante, se habrá desbordado hacia el 6%, dado el traspaso del mayor costo de los energéticos. En contraste, el barril del petróleo se habrá revaluado, pudiendo ubicarse en 60 dólares el barril de la mezcla mexicana sin mayor problema, con perspectiva de producción en 1.9 millones de barriles diarios.

4.

El contrainforme será muy duro: la cifra de ejecutados supera los 112 mil en el sexenio, siendo éste el año más violento (cada uno de los seis fue más violento que el anterior); la corrupción, imparable, no sólo en el número de exgobernadores procesados, sino también en el de obras mal ejecutadas, destacando el paso exprés de Cuernavaca, el Tren México-Toluca así como el Nuevo Aeropuerto Internacional por ahora en revisión. De Odebrecht, el escándalo que viene, habrán de esperarse más implicaciones.

En el ámbito social, persiste la situación de un gran segmento en situación de pobreza (53.4 millones de personas, según Coneval) de las cuales muchas son extremas (unas 9.4 millones). Sólo un tercio de la PEA está en el IMSS con ingresos equivalentes a 9,277.8 pesos mensuales, lo que habla de la gran desigualdad persistente.

5.

Pero no todo será tiro al blanco. En realidad, tras el VI Informe, lo que podrá notarse es el tamaño del reto para la administración entrante en relación con las expectativas generadas, pues los votantes quieren, y les prometieron, un milagro.

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