Ana Saldaña

Hoy Fundación Quiera se viste de manteles largos y celebra sus primeros 25 años de vida. La Fundación, abocada a trabajar de la mano con instituciones que apoyan a niños y jóvenes en riesgo de calle ha tenido un impacto positivo no sólo en fortalecer vidas y transformar historias, sino también en hablar de un fenómeno que muchos en nuestra vida cotidiana ignoramos.  Solo toma observar a los conductores que te rodean en un alto concurrido de nuestra ciudad y ver cuántos de nosotros le decimos “no gracias” amablemente y sonriendo a un chico que quiere lavar nuestro parabrisas. En los casos más extremos he visto hasta personas que recurren a prender los limpiadores del auto queriendo con esa sola acción, literalmente, ni siquiera verlos.

Sin duda, cuando hablamos de construir un mejor país, una de las responsabilidades que tenemos todos como sociedad es encontrar los mecanismos que provean opciones para las poblaciones más vulnerables y que a su vez incluyan acciones preventivas que eviten que los mismos patrones se sigan repitiendo. Llevo ya varios años trabajando como voluntaria en Quiera y no hay satisfacción más grande que ver como chicos que han tenido que sortear vidas inimaginables, lograr a través de su propio esfuerzo acompañados de la mano de instituciones profesionales especializadas, transformar sus historias.

En lo personal, considero que una parte importante de nuestra contribución a la sociedad es hacer trabajo de voluntariado y apoyar dentro de la medida de nuestras posibilidades a los menos afortunados. ¿Qué tanto tiempo de tu año has dedicado a labores altruistas? Si ha sido poco o nulo, ¡aún hay tiempo para hacerlo!

Existen distintos estudios han demostrado que el dedicarle tiempo a una causa puede redundar en felicidad. George Vaillant, profesor de la Universidad de Harvard, siguió las vidas de un grupo de graduados de esta prestigiosa casa de estudios durante 40 años. Encontró que el altruismo es una de las cualidades más importantes que ayudaron a los graduados a manejar el estrés en su vida. Además, evidenció que los individuos que donaron sus servicios tenían una mayor longevidad, un sistema inmunológico fortalecido, menos gripas y dolores de cabeza, así como buenos hábitos de sueño. Descubrió que nuestras prioridades cambian con el paso del tiempo y que conforme evolucionamos, somos más generosos. Otro estudio de esta prestigiosa Universidad descubrió el “efecto felicidad” resultante directamente del voluntariado, equiparando el impacto en felicidad de una actividad altruista semanal a un cañonazo de salario que cambiará tu vida. Adicionalmente, el donar tu tiempo ayuda a la comunidad. Cuando la gente es voluntaria crea nuevas conexiones sociales basadas en valores compartidos, que fortalecen a las comunidades. No podemos quejarnos, si no hacemos nada.

Cuando investigadores en la London School of Economics examinaron la relación entre el voluntariado y la felicidad en un grupo de adultos, encontraron que mientras más donaban su tiempo, más felices eran. En el estudio, la gente que donaba su tiempo una vez al mes incrementaba su nivel de felicidad en 7% y si lo hacían más frecuentemente (dos a cuatro semanas) el porcentaje aumentaba a 12%.

Encontrar una causa para la cual puedas aportar, ya sea recursos o tiempo, es fundamental para encontrar esa tan llamada felicidad.  Sin duda antes de que termine el año todavía existe la posibilidad de que pongas tu granito de arena para construir un mejor país. No dejes que el año termine sin que aportes y apoyes a la causa más allegada a tu corazón y si quieres celebrar junto con Quiera sus 25 años, te invito a que hagas un donativo y contribuyas a esta noble causa en http://quiera.org/como-puedes-ayudar .

Espero que tengas un maravilloso día y recuerda, ¡hay que buscar el sabor de la vida!

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FUNDACIÓN QUIERA

www.quiera.org

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