Ricardo Eguia

No se trata de un análisis extendido, mucho menos repetido del tema abordado en mi anterior colaboración, aunque si se tocan las aristas de las pretendidas virtudes y graves vicios derivados del reformismo «estructural» y la sobrecarga que hoy con su pésima y sesgada implementación el país brega de nuevo entre sofocos, trajines, confusión, saqueo, sobreendeudamiento, regresiones, confusiones, irrefrenables privatizaciones simplistas y catastróficas para la población.

Reina confusión, enojo, preocupación, así como hostilidad y rechazo ciudadano por el incremento a la añeja y larga lista de agravios de la clase política que se «ha hecho odiar por el pueblo» (El Príncipe) al privatizar toda la cadena de valor en materia energética en beneficio de los privados y de las grandes trasnacionales, pero para los 129 millones de mexicanos ni la más leve liberación de sus avatares y tragedias ligadas a más de 30 años de un neoliberalismo corrupto y saqueador.

Atraco en despoblado «La temporada abierta», las «Rondas», las «licitaciones» y las gangas petroleras como la que está convocando para el 31 de Enero próximo la «Comisión Nacional de Hidrocarburos» para rematar 29 campos en aguas profundas «a precios reducidos por los derechos de perforación», «exigencias bajas de pago en las primas iniciales», «ni grandes compromisos de inversiones iniciales».(El Financiero)

En tanto y con los cuchillos desenvainados la SENER a pesar de las privatizaciones y  en un soberano contrasentido sigue presidiendo el Consejo de Administración de «Pemex» coartándole su autonomía de gestión, administrativa y operativa mientras que esta misma Secretaría dicta y opera las subastas con las que se rematan las reservas probadas, probables y posibles  de petróleo y gas de nuestro país.

La Reforma Energética ahora desnaturalizada fue sobrevendida como quimera, varita mágica para un crecimiento económico milagroso del 7% y hasta de un ocho por ciento anual.

Hoy las antípodas de todo lo prometido…dan grima los resultados entreguistas de los hidrocarburos para zamparnos la normalización de la carestía con los estrujones persistentes por la inflación inercial que se sigue resistiendo inercialmente  por el gasolinazo, sumado ello a la amalgama caótica y a la desmesura de los incrementos en delirio sincopado del gas LP y de las tarifas eléctricas oligofrénicas…

El marasmo la constante con un crecimiento económico inercialmente raquítico, plano, mediocre a pesar del optimismo del FMI que se contradice con el «Banco Mundial» que lo recortó de un 2.3 a un 2.1% anual y el PwC» en el Foro Económico Mundial en Davos con una encuesta-sondeo entre 1,923 CEOs de 85 países reveló que «México pierde atractivo para inversiones globales».

Ante los intangibles negativos de inseguridad, violencia criminal, pésima calidad de la infraestructura, excesiva tramitología para los negocios, escasa confiabilidad y desenfrenada corrupción en las autoridades (tres niveles de gobierno) la evidente ausencia del estado de derecho, obvio lacompetitividad permanece estancada a pesar de que según muestreo de la OCDE los mexicanos son los que mayor número de horas trabajan por año (1,246 horas por 1,779 horas en los EUA)

Ya llevan más de tres años con la Reforma energética privatizadora y solo chicotazos a la población.

Promesas pastosas y tramposas disfrazadas de modernidad para apoderarse cínicamente de los bienes nacionales…se desgañitaron prometiendo crecimiento, bienestar y la productividad solo creció un vergonzante 0.2% por la ausencia de inversión pública,  carencia de una industria propia que supere el «modelo maquilador» explotador de la mano de obra barata que ya ni los EUA ni Canadá soportan como abusiva ventaja competitiva y que ahora entre otros rubros está atorando la renegociación del TLC.

Ni innovación, ni salarios dignos, tampoco estabilidad en la paridad peso-dólar; la «canasta básica a tasa anual del 7.9% y contando a pesar de las cifras maquilladas del INEGI sobre la inflación que resulta «el impuesto más depredador e inequitativo» porque golpea a los que menos tienen y a los que menos ganan, depauperados aún más por la abusiva «tercerización» (outsourcing) y los sindicatos blancos» que les compele a refugiarse por millones en la informalidad sin seguro social, pero que tampoco pagan impuestos y que si no fuera por los $26,000 millones de dólares de las remesas enviadas año con año por los que se fueron en busca de oportunidades, este país ya hubiera rozado el caos,  rebasado los límites del hartazgo social y posiblemente estaría quebrada la estabilidad precaria que hoy tenemos.

Se aleja el momento germinativo que debía haber catapultado la regeneración, el cambio influenciado por la honradez, la congruencia y la transparencia en el ejercicio del gasto público hoy enfangado por las «estafas maestras», criminales desvíos de fondos públicos; sesgados, clientelares y corruptos programas sociales duplicados y hasta triplicados, sin padrones actualizados de los beneficiarios(fuentes: «Centro de Estudios Espinoza Yglesias, Univ. Rice. Cepal)

«Transparencia Internacional» (corrupción con o sin semáforo) ubicó a México del 2016 al 2017 en el lugar 95 de 128 países evaluados (600.gl/vncbMe) es decir bajó 28 lugares, coincidiendo en esta vergonzosa nota reprobatoria «Barómetro Global de corrupción» y lo ubica como «el país más corrupto de América Latina…»ENSU» (encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana) por su parte mide los altos índices negativos en el desempeño de policías y de las Fuerzas Armadas y sin que nadie se haga cargo de la violencia, de la criminalidad ni de la corrupción también «Índice Global de Impunidad» coloca a «México en el primer lugar de impunidad».

Abreviar no es panacea…obvio por razones de espacio tengo límites más no limitaciones y aunque el espacio se reduce debo dejar constancia de que es imposible escribir con acrónimos sobre temas tan complejos.

Habida cuenta de lo anterior solo puedo agregar una encuesta seria, no cooptada, no pagada y por ende no cuchareada de «PRC» (Pew Reserch) afirmando que el 85% de la población mexicana asevera que las cosas van mal, que el 78.9% coincide en que la economía va peor y el 89% ratifica su convicción que el mayor problema nacional es la corrupción potenciada, disgregante, vil y desafiante enmarcada entre las redes, colusión e imbricaciones entre algunos gobernantes y el crimen organizado que tienen al país escorado.

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