Enrique Del Val
Las explicaciones que han dado los servidores públicos responsables se asemejan a las que daban los de gobiernos anteriores

Como era de esperarse, los datos reales confirman que el paquete económico para el ejercicio fiscal de 2020 tiene poco margen y se orientará a los grandes proyectos y a las becas para millones de mexicanos.

Las explicaciones que han dado los servidores públicos responsables se asemejan a las que daban los de gobiernos anteriores en cuanto a austeridad, disciplina fiscal, transparencia, eficiencia, etc. Todo encaminado a justificar el poco crecimiento económico de este año y, sobre todo, del que viene; ya nos podemos ir despidiendo de tasas siquiera cercanas al famoso 4 por ciento.

Sin duda, como bien mencionan, estamos ante un escenario económico complejo y con una desaceleración mayor a lo esperado en la actividad económica de México y de varios países.

Insisten en que no se incrementarán ni se crearán nuevos impuestos, reforzando la estabilidad macroeconómica y financiera del país al más puro estilo neoliberal del pasado. No obstante, en el tema de los impuestos, leemos que en la miscelánea fiscal se incrementan en algunos productos, tales como las bebidas edulcoradas y los tabacos, e incluso se propone grabar a empresas del tipo Netflix y Uber. Estas medidas son muy acertadas, pero sin llamarse impuestos, sí hay ingresos adicionales para el gobierno que esperamos permitan mejorar al sector salud, mismo que debe atender el sobrepeso y cáncer ocasionados por consumo de tales artículos.

En el tema educativo, en concreto en lo referente a la educación superior, se siguió con la tradición, ya casi costumbre, de otorgar el mismo presupuesto del año anterior más la inflación, lo cual dadas las condiciones del país suena muy bien, sin embargo, en esta ocasión hay cosas que comentar.

Una de ellas, y que quizá los servidores públicos de la SHCP no tomaron en cuenta, es que hubo una reforma a la Constitución Política, en su artículo tercero, que se refiere a la educación, concretamente a la educación superior, en las fracciones VIII y X, reforzadas por el transitorio décimo quinto, que a la letra dice: “Para dar cumplimiento al principio de obligatoriedad de la educación superior, se incluirán los recursos necesarios en los presupuestos federal….; adicionalmente se establecerá un fondo federal especial que asegure a largo plazo los recursos económicos necesarios para garantizar la obligatoriedad de los servicios a que se refiere este artículo, así como la plurianualidad de la infraestructura”.

Podemos agregar que el Presidente mencionó el pasado primero de septiembre, en su Informe, que para 2021 no habrá joven que no tenga empleo o esté estudiando.

Ambas decisiones son de lo mejor que le puede pasar a nuestro país frente al problema que tenemos con la juventud, por eso es muy extraño que hayan sacado un presupuesto sin tomarlos en consideración.

Por un lado, es imposible que se cumpla con la promesa presidencial con este presupuesto y, lo que es totalmente contradictorio, es que se incrementa el monto de las becas para la media superior, lo cual está muy bien, pero se reduce el programa para la expansión de la educación media superior y superior en casi 100 por ciento y a la Universidad Abierta y a Distancia de México de la SEP se le reduce 10 por ciento el presupuesto. 

¿Quienes hacen los presupuestos se habrán dado cuenta de esta inconsistencia, que provocará que de cada dos personas que terminen el nivel medio superior, sólo una pueda acceder a la universidad?

La Cámara de Diputados está a tiempo de corregir esta situación que no toma en cuenta la realidad que tanto menciona el Presidente, ya que de lo contrario se acrecentará la falta de espacios en la educación superior. Lo que tienen que entender los responsables de la SHCP y la SEP es que la educación media superior y la superior son parte de un todo. 

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