Enrique Del Val

De conformidad con la Ley de Planeación, el Ejecutivo federal envió a la Cámara de Diputados el Plan Nacional de Desarrollo (PND) dividido en dos partes, una con 62 páginas y la segunda, denominada Anexo XVIII-Bis, con 218 páginas. No está claro el por qué de dos documentos que en algunos aspectos hablan de lo mismo.

Quiero referirme concretamente a la educación superior. Empiezo por el primer documento, en donde en el denominado Programa Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez, que dice estar dirigido a niñas y niños menores de 18 años, cuyos hogares estén en situación de pobreza extrema y estudien en una escuela pública desde la educación inicial hasta la superior, dará 800 pesos mensuales a un becado por familia.

Hasta hoy dicha beca se está entregando a todos los estudiantes de media-superior, sin distingo de situación económica familiar, pero a ningún alumno de educación superior le ha sido otorgada. Yo estoy a favor de la universalización de los apoyos y me parece bien en dárselos a todos, pero el PND no lo estipula así.

Por otro lado, menciona lo que van a hacer las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García, cuántas van a ser y qué carreras se van a dar, y de ahí hasta la última página, en el llamado epílogo, textualmente se dice “Ningún joven que desee cursar estudios de licenciatura se quedará fuera de la educación superior por falta de plazas en las universidades”.

En este primer documento eso es todo sobre la educación superior, donde por lo visto lo más importante son las Universidades Benito Juárez que, según se apunta, tendrán una matrícula de 32 mil estudiantes entre todas.

El segundo documento, que contiene objetivos, indicadores y metas en algunos casos, menciona que se garantizará el derecho a la educación laica, gratuita, incluyente, pertinente y de calidad en todos los tipos, niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional y para todas las personas. En ningún lado habla de a partir de qué fecha será la gratuidad de la educación superior, por lo que se puede suponer es una declaración también gratuita, sin mayor consecuencia.

Respecto de la educación superior, indica que enfrenta tres grandes retos, uno de los cuales es “las necesidades de financiamiento oportuno y suficiente y con la certidumbre requerida para sustentar estrategias con visión de largo plazo”. Excelente declaración que no se ve correspondida en el resto del documento. El mejor ejemplo de ello lo encontramos en la página 94, donde en un recuadro se proponen indicadores para el seguimiento y medición del avance de los objetivos planteados, y así leemos en el indicador  2.2.1, que mide el número de alumnos que egresan de cada nivel educativo en educación básica y secundaria, el dato de la línea de base y cuál es la meta, pero para la educación media superior sólo viene el dato de la línea de base y no la meta, mientras que para la educación superior no viene información. Considero que esto es un grave error que tiene que corregir la Presidencia o la SHCP, porque no sabemos a qué se compromete el gobierno en el tema de la cobertura.

A menos que el compromiso que se hace en el epílogo del primer documento se vaya a cumplir cabalmente, es decir, que todos aquellos que lo demanden ingresen, para lo cual se necesitan miles de millones de pesos anualmente. Posteriormente, ya no hay más referencias a la educación superior, hasta que al final del documento encontrarnos que habrá un “Programa para la transformación de la educación superior.” 

No se ve mayor preocupación por lo que representa la educación superior y lo que puede significar para el país dejar de atender a este segmento de jóvenes, no sólo por su futuro económico, sino por su futuro como ciudadanos. Esperemos que el programa que se va a elaborar pueda subsanar los errores del PND. 

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