David Colmenares

Hace unos días se llevó a cabo el II Foro entre legisladores en materia hacendaria: reforma de las haciendas públicas. Convocado por las comisiones unidas de Presupuesto y Hacienda Pública, encabezadas por Alfonso Ramírez Cuellar y Patricia Arriaga, destacando la participación de Aleida Alavés y el presidente de la Comisión de Vigilancia, Mario Rodríguez. Presentes los diputados locales y federales oaxaqueños, mas otros miembros de las comisiones. Así como, el gobernador de Oaxaca.

La Auditoria Superior participó en la inauguración, y con una presentación del Auditor de Gasto Federalizado, sobre los trabajos que estamos realizando en materia de inteligencia financiera, teniendo ya claridad sobre las redes de empresas fantasmas, sancionadas anteriormente y recién creadas, que se observan en el gasto de estados, municipios, universidades y algunos otros sectores, a quienes se les ha presentado el esquema.

Un tema relevante es el que tiene que ver con el gasto en infraestructura, que representa una parte importante del gasto público, como va a ser el caso de las inversiones en el sureste, como el Corredor Transístmico, que dinamizara la economía regional del sur sureste: como decía Benedetti, el sur también existe.  En los últimos años la inversión pública, excepto algunos proyectos conocidos –no en el sur-, hoy en proceso de fiscalización, estuvo deprimida, el CEESP demostró que hemos estado en los niveles de los años cuarenta.

No se hicieron obras relevantes en el sureste, por ejemplo, en tiempos del presidente Calderón se concursó la construcción de una nueva refinería, muchos estados invirtieron recursos para comprar terrenos, acondicionarlos y hacer contrataciones de lobby, finalmente gano Tula, pero nada paso. Al final se dijo que era mejor comprar refinerías ya hechas, pero ninguna se construyó, ni se compró. Menos se invirtió en exploración y extracción de petróleo.

La caída del precio del petróleo en 2014, dinamizo el IEPS de gasolinas lo que salvo las finanzas de los tres órdenes de gobierno.

Por su parte, las auditorías a la obra pública en la ASF en los últimos cinco años han sido un promedio de 140, mas las de los recursos del Ramo 33, que van a inversión, como losdel FAIS y una parte del FAM.

No olvidemos que desde hace tiempo las auditorias del gasto federalizado a estados y municipios han evolucionado del 60 por ciento en 2012 al 73 en 2017, las cuales son el mayor porcentaje del programa anual de auditorías de la ASF.

Hoy la inversión pública se empieza a dinamizar, primera vez que recuerdo se da prioridad en los hechos al sur sureste del País y se está atendiendo la reconstrucción de la industria petrolera.

Sin embargo, es preocupante que el País esté lleno de elefantes blancos, que sea un “cementerio de obras, hospitales, escuelas, caminos, puentes, reclusorios… que afuera tienen una fachada, una escenografía, pero adentro es obra negra”, señaló el presidente de la República y apareció en la prensa nacional. Lamentablemente en muchos casos, es cierto. Adicionalmente en varios estados se derrocharon recursos en hacer esas obras inconclusas, obras de perforación de pozos que al final no dotan de agua a nadie, o museos comunitarios, centros deportivos o puentes colgantes, con lo que se ha esquilmado a los pueblos. Eso ha sido un caldo de cultivo para la corrupción.

Por eso lo que dijimos en Oaxaca en el Foro de los diputados, respecto de dotar a la ASF de un área especializada en materia de obra pública, en los tres órdenes de gobierno. Su importancia debe ser una garantía para transparentar y fiscalizar cada una de sus acciones, durante todo el ciclo de la política pública, hasta su puesta en marcha: todo se debe transparentar y fiscalizar.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

Compartir