David Colmenares

En la escuela quienes sacan diez les va mejor que quienes están por debajo del cinco, al respecto recuerdo en mis tiempos de la preparatoria –algunos años atrás- que obtener diez era aplaudido por todos y envidiado por tus compañeros. El maestro de la Borbolla que nos daba matemáticas cuando estabas mal nos ponía ceros y dos frases contundentes dependiendo de que fueras niño o niña.

Pero en la fiscalización si eres auditado y sales con ninguna observación, puedes presumirlo, como hace poco vimos comente en una reunión de trabajo en Querétaro, felicitando a las entidades que hasta el segundo informe parcial de la revisión de la CP 2018, llevan menos observaciones, destacando que en este caso es mejor sacar cero que diez.

Se trata de un universo amplio: 32 estados y potencialmente auditables más 2545 municipios, aunque solo se audita alrededor de 200, principalmente las capitales políticas y económicas de los estados, así como muchos derivados de solicitudes o denuncias de miembros del Congreso, ciudadanos y los diversos medios de comunicación, correspondiendo el resto a los órganos de fiscalización de los congresos locales.

Son muy importantes los recursos transferidos a estados y municipios, un poco más de la tercera parte del presupuesto federal, ya sea de manera condicionada como es el caso de las aportaciones con un fin específico, como educación básica, salud, seguridad, infraestructura social municipal, etcétera, y las participaciones que son recursos de libre disponibilidad, distribuidos en el presupuesto por el Congreso local.

En 2018, que es la cuenta pública que está en proceso de fiscalización, el gasto federalizado ascendió a casi dos billones de pesos, en suma, más de dos terceras partes del PEF.

Así de ese monto, 1, 124 mil millones de pesos correspondieron a gasto programable, etiquetado, como las aportaciones, los convenios de descentralización y de reasignación y los subsidios, así como 844 mil millones de las participaciones.

La fiscalización de las aportaciones y las participaciones es facultad exclusiva de la Auditoria Superior de la Federación, lo cual es importante para cualquier análisis al respecto.

Las participaciones o Ramo 28, son el principal ingreso corriente de estados y municipios, más del 90 por ciento en promedio, de ahí pagan conceptos como las aportaciones a educación media superior y superior, otros pari passus y subsidios locales, las transferencias al gasto de los otros poderes, el gasto corriente, incluida la nómina estatal. Es significativa la dependencia de los gobiernos locales de las transferencias federales, de ahí que muchos de ellos, han desviado el destino de los recursos y generado prácticas corruptas que no siempre han sido sancionadas, pero esto está cambiando y más en el futuro inmediato.  

La revisión integral del proceso de gestión de los recursos, que incluye su ejercicio, es prioritaria: hoy representan casi tres cuartas partes de las auditorías practicadas por la entidad fiscalizadora.

De ahí la importancia del uso de nuevas tecnologías de información y comunicación para la determinación de prácticas de riesgo en el manejo de recursos públicos a través del análisis de bases de datos. Así en esta segunda entrega se presentaron 486 auditorias, que incluyen 32 al cumplimiento de la Ley de Disciplina Financiera. El monto observado es cercano a los 30 mil millones de pesos, siendo el fondo más observado el FORTAFIN del Ramo 23, cuyo monto ascendió a 50 mmp, de uno original de 2. 5, un crecimiento extraordinario de 1,977 por ciento, con mucha opacidad. Los estados con menor monto observado de las 486 auditorias presentadas, con montos sujetos de aclaración, son Querétaro y Sonora, claro en función del concepto o fondo revisado cambian, por ejemplo, Colima es el más observado en participaciones.

De ahí el título de esta nota.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

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