Laura Borbolla

La semana pasada, sin conocer y saber que en un lugar de Michoacán, conocido como “Tierra Caliente”, región formada por municipios de varias entidades federativas, entre ellas: Michoacán, Guerrero, Estado de México, Morelos y Jalisco, un grupo de personas del lugar, o mejor dicho delincuentes en la región, desarmó y exigió a los militares, sujetos de linchamiento, la devolución de sus armas; entre ellas una de calibre 50 que es capaz de tirar un helicóptero o romper el blindaje más alto de vehículos operativos ocupados por las policías y fuerzas armadas.

El video se viralizó en las redes sociales y generó que se difundieran más videos por el estilo. Ello me lleva a la reflexión: ¿Qué nos tiene que pasar?, ¿cómo hay que reaccionar? Por un lado, indigna la falta de respeto de la población, a la autoridad.

El video demuestra que, “los buenos y sabios pobladores del lugar” no tienen valores, ya que el argumento de requerir las armas idénticas a las que usan las fuerzas armadas sólo implica la justificación de que las mismas sean las que combatan a este nivel de delincuentes, que es lo que son.

Justificar la pobreza basados en la necesidad de sembrar droga como la marihuana o la amapola, y no ver el problema de forma y fondo nos tiene parados frente al desafío más grande que en siglos no habíamos tenido.

El tener varios frentes abiertos, sin la estrategia de priorizar, cuál problema se debe atender primero y porqué, nos costará tiempo, dinero y respeto a la ley y a la autoridad. El Estado, en su origen más remoto de civilidad, implica ceder poder de la comunidad a una o varias personas, a las que se les reconoce como autoridades para que hagan valer el respeto a la ley.

El respeto a la ley, de todos, por todos y para todos, se traduce en el Estado de Derecho. La propia ley otorga el carácter de autoridad. En cada ámbito de la vida se debe respetar a la autoridad, en la casa a los padres, en la escuela al director y maestros, en la ciudad a los policías, fuerzas armadas, gobernantes, etc.

Lo que pasó en “La Huacana, Michoacán” demuestra que estos delincuentes, carentes de valores, seguro en su casa no respetan a su madre y en la calle a la autoridad.

La reacción de los soldados fue correcta bajo los parámetros de los derechos humanos, sin embargo, como siempre lo he dicho, la forma es fondo. Y el romper los círculos virtuosos de respeto a la autoridad y no reforzarlos de inmediato será cada vez más común y más grave.

La respuesta inmediata del gobierno del Estado de Michoacán, respecto a la detención de esos delincuentes es nula o al menos no ha sido publicitada. Lo mismo ocurre con la actuación de la Fiscalía General de la República; ello desalienta de forma natural a los servidores públicos que tienen que ejercer la autoridad frente a la población, y anima a la población a seguir teniendo este comportamiento delincuencial, incrementando los niveles de impunidad.

Varias veces, he dicho que si queremos que las cosas cambien, cada quien tiene que hacer lo que le toca, si bien es cierto, no somos Alemania o Noruega, en donde la población no transgrede la Ley, y en caso de que eso pase reaccionan de inmediato para disuadir la persistencia de la población en hacerlo, debemos de insistir en los procesos de formación y educación de esa población.

El problema en estas regiones se agudiza cuando se analiza que la mayoría de los maestros de la zona prefieren tapar vías del tren que dar clases, en ver que la población migra al norte en busca de mejores opciones y encuentran la posibilidad de hacer negocio con los cultivos de droga y reciben en pago las armas que exigen sean devueltas.

El desafío es tan grande, que tendremos que pagar vía impuestos que se desplieguen cuatro mil elementos policiales de la Guardia Nacional a Michoacán, sin embargo, no se ven esfuerzos locales contundentes en cambiar el tema. Desde hace ya más de 12 años se han hecho operativos en “Michoacán” y han tenido “Comisionado para la paz y la seguridad en Michocán”. La Tuta está en la cárcel desde febrero de 2015, sin embargo, el resultado, es nulo. La reflexión de forma y de fondo es: ¿qué tiene que hacer la sociedad de Michoacán y de las entidades federativas que forman esa zona de tierra caliente? Cumplir la ley. ¿Y qué tienen que hacer las autoridades de esos lugares hacer respetar la ley?

Benito Juárez dijo: “ENTRE LOS INDIVIDUOS, COMO ENTRE LAS NACIONES, EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ”; simple, hagámoslo; seamos juaristas, de lo contrario, la reacción individual de impotencia y desánimo de un soldado en activo o en retiro, policía o guardia nacional, puede hacer detonar un arma y considero que nadie tendrá autoridad para exigir lo contrario. Estas son cosas de forma que hacen fondo.

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