Oscar Moha

Aunque no existe una encuesta, estudio, parámetro, censo, estadística, sondeo ni nada parecido acerca de las prácticas y preferencias sexuales de los Ministros de Culto, los fieles dan por hecho que todos o la mayoría de pastores, sacerdotes, rabinos y guías tienen una vida sexual no sólo “convencional”, sino hasta espiritual tanto mujeres como hombres casados o solteros que los llevaría a un plano donde son ellos o ellas quienes a través de su castidad pueden orientar a su ovejas.

Sin embargo, consultando a 13 psicólogos, 2 psiquiatras, 9 Ministros de Culto y 8 consejeros que dan acompañamiento a sus pares en la fe, o a quienes les son remitidos por autoridades eclesiales, se llega a la conclusión de que también los líderes espirituales no están exentos de cometer delitos similares a los que enfrenta el dirigente internacional de la Iglesia La Luz del Mundo, Naasón Joaquín García, detenido en Estados Unidos por presunto abuso sexual de menores, entre otros cargos.

Ser pastor en el gremio evangélico conlleva a una posición donde la manipulación y el abuso en contra de los feligreses en el plano sexual no es común y por ende no está documentado en México y se tienen pocos casos específicos legalmente sustentados, aunque existe un número considerables de testimonios, principalmente de jóvenes y de mujeres solas, que se quedan en el anecdotario, pues la cultura de la denuncia no es todavía una práctica dentro de las Iglesias Evangélicas.

Del lado de las Iglesias Cristianas no existe un centro especializado que atienda de manera integral las afecciones de índole sexual de los pastores, independientemente de su denominación. La mayoría de Iglesias Pentecostales y Carismáticas consideran que existen “demonios” que afectan esta área ministerial, por lo que una consulta al psicólogo, psiquiatra o sexólogo está descartada; mientras que los “históricos” (presbiterianos, metodistas, nazarenos, congregacionales, luteranos, anglicanos, bautistas, adventista entre otros) apuestan por la restauración espiritual, pero además sugieren la atención de los especialistas. Algunas de estas últimas cuentan con un pastor avezado en asuntos del área sexual para sus integrantes.

En las terapias que dedican los profesionales de la salud mental se escucha de todo un poco: desde disfunciones, hasta traumas y trastornos, pero predomina el tema de las tendencias homosexuales tanto en pastores como en pastoras. A decir de psicólogos y psiquiatras, quienes no revelan nombres ni casos específicos, un 80% de los pacientes presentan preferencias sexuales distintas a las de sus sexo. En un porcentaje menor alguna adicción, como la pictofilia, mejor conocida como afición a contenidos pornográficos. Menos de un 7% son atendidos por trastornos como el vouyerismo, el exhibicionismo y la zoofilia, más común en zonas indígenas.

El tema está censurado dentro del gremio pastoral. Líderes denominacionales niegan la existencia de disfunciones y trastornos, o minimizan los casos. Y es que quienes se declaran homosexuales o pedófilos son segregados, sometidos a juicio espiritual y en raras ocasiones atendidos por un profesional externo. Más bien se descubren o delatan los casos por un tercero, o son las mismas esposas de los pastores quienes buscan una atención para su pareja, por la el grado de afectación que conlleva hacia su familia. Se conocen problemas de adulterio, acoso sexual y “conductas impropias” de pastores y pocas de las pastoras. En entrevista con los especialistas y Ministros de Culto que atienden a sus colegas sólo dos de ellos han conocido a igual número de mujeres -de una misma denominación- que buscaron orientación por su preferencia sexual: lesbianismo. Lo cual no quiere decir que dentro del grupo de aproximadamente 3 mil evangélicas en México que encabezan una congregación existan sólo dos de ellas que son lesbianas.

En los Centros Penitenciarios de la Ciudad de México se tiene registro de no más de 12 casos donde están involucrados Ministros de Culto cristianos en delitos sexuales como estupro, abuso y violación, en los últimos 6 años. La mayoría -76%- aún no han sido sentenciados. No todos los reclusorios cuentan con el dato de si el detenido es pastor, líder, miembro activo o simpatizante de alguna de las Iglesias Protestantes acreditadas en el país. En la mayoría de los casos de abuso sexual, sobre todo contra menores que es el más recurrente, el acusado resulta ser pariente cercano, en primero o segundo grado, de la víctima. Tampoco todos quienes argumentaron ante una autoridad ser pastores o líderes están o estuvieron dados de alta ante la Dirección de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, como lo marca la Ley.

Los números fueron recopilados a lo largo de un año aproximadamente a través de visitas a Reclusorios de la CDMX, específicamente a las congregaciones evangélicas que existen en todas las cárceles, además mediante solicitudes de información a través del portal de Transparencia y con la ayuda de los especialistas mencionados al inicio de esta columna.

PALABRA DE HONOR: ¿Quién define si una reunión es “formal” o “informal” y cuáles son las características de una y otra? Se juntan la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y el Arzobispo Privado de México, Carlos Aguiar Retes en un despacho. Hablan sobre derechos humanos, libertad de culto, y pacificación del país. Llegan a acuerdos, se toman fotos y luego lo hacen público. ¿Dónde está la informalidad? Sólo a la Subsecretaria Diana Alvarez Maury se le ocurre el término. ¿O será que no se dan a conocer los desacuerdos y por eso se sale de la formalidad esto?

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